- El auto del juez Pedraz acumula indicios de que Pedro Sánchez era el beneficiario último de la trama de Leire Díez y Santos Cerdán y quien habría dado la orden de que se «limpiara todo».
La presunción de inocencia es uno de los pilares del Estado de derecho. ¡Gran frase para las bibliotecas jurídicas!
Pero yo no soy juez, ni fiscal, ni el Estado de derecho.
Yo soy periodista.
Y mi trabajo no es salvaguardar la presunción de inocencia de los sospechosos, los investigados y los imputados, sino hacer inferencias razonables a partir de las pruebas, los indicios y las informaciones de las que dispongo. Más todavía si esos indicios aparecen en un auto judicial.
Porque yo no escribo en el BOE. Yo escribo en un periódico y, lo repito, soy periodista.
La presunción de inocencia, en fin, no exige que yo me finja idiota y simule no darme cuenta de lo que tengo delante de las narices. Yo no necesito esperar a que venga el juez a levantar el cadáver y a confirmar que el finado está fiambre si veo que su cabeza está a tres metros del cuerpo.
«No, es que usted debe respetar la presunción de vida del sujeto hasta que el juez diga la última palabra».
Lo que usted quiera, señoría: pero ese tipo está kaput y a mí me importa un rábano su presunción de vida. Yo voy a publicar que el tipo ha muerto decapitado, digan lo que digan el juez, el Estado de derecho, el Código Civil y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
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La presunción de inocencia tampoco exige que yo suspenda mi incredulidad hasta que siete jueces de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo decidan meter en la prisión a Santos Cerdán, Leire Díez o Pedro Sánchez dentro de diez, quince o veinte años.
La presunción de inocencia, en todo caso, me exige a mí, como periodista, que no me invente hipótesis inverosímiles que no se deduzcan de los datos que tengo a mi alcance.
Pero nada más.
Y lo que yo infiero de la lectura del auto del Juzgado Central de Instrucción que ayer miércoles condujo a la entrada de la UCO en la sede del PSOE es que Pedro Sánchez ordenó la creación de una trama delictiva para sabotear procedimientos judiciales que afectaban a su mujer y a su hermano.
Y que el coordinador de esa trama era Santos Cerdán y su ejecutora principal, Leire Díez.
Y que para que esa trama pudiera hacer lo que hizo, el PSOE puso a disposición de Cerdán y de Leire todos los medios del partido.
Y de ahí, por ejemplo, el pago de 188.000 euros a la trama a través de la consultora del antiguo vicepresidente andaluz Gaspar Zarrías. Algo que, por cierto, probaría la existencia de una contabilidad B en el PSOE.
Y, lo más importante, que el objetivo principal de la trama, tal y como Leire y el resto de los implicados hacen explícito una y otra vez, era proteger al presidente del Gobierno y su familia de los jueces que investigaban su corrupción.
Y lo infiero no porque esté pensando mal, sino porque lo dice el juez explícitamente y porque la explicación alternativa, la de que todo eso lo hicieran Santos Cerdán y Leire Díez y el resto de los miembros de la banda (incluido el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Juan Manuel Serrano) por amor al presidente, sin que él tuviera el menor conocimiento de nada, exige que ponga todas mis neuronas en barbecho y me convierta en una ameba capaz de creerme eso y cualquier cosa que me lancen al abrevadero La 1, la SER, El Plural y la agencia EFE.
Y a mí no me paga Pedro J. Ramírez para que me haga el tonto con la excusa del «respeto estricto a los procedimientos judiciales».
Así que las excusas, los pretextos y las historietas de caballerías, al juez.
Pero esto es lo que es, señores, y habría que estar ciego para no verlo.
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El auto del juez Pedraz, además, no es un auto cualquiera. Es la constatación judicial de que ha existido una organización criminal dirigida desde la Secretaría de Organización del PSOE para interferir en la Justicia, sobornar, amenazar y chantajear a fiscales, guardias civiles y otras personas con información comprometedora, y «destruir procedimientos» que afectan a Pedro Sánchez.
Y, lo más grave: el propio auto acumula indicios directos de que Pedro Sánchez no sólo estaba al tanto, sino que era el beneficiario último de la trama y, en palabras del propio grupo, quien habría dado la orden de que se «limpiara todo».
Y estos son las evidencias que cita el propio auto.
1. La orden directa de Pedro Sánchez: «que se limpie todo»
Lo dice Leire Díez, textualmente. «Cuando sale la imputación de Begoña Gómez, la mujer del presidente, el presidente dijo que se limpie todo». Y luego, Leire lo repite: «Límpiese». Y luego, lo reitera Javier Pérez Dolset: «Límpiese, sin límite».
Este es el indicio más claro. Porque el grupo atribuye expresamente a Pedro Sánchez la orden de actuar para acabar con los procesos judiciales que afectan a su hermano y a su esposa, tras hacerse públicas las acusaciones contra Begoña Gómez.
No es interpretación. Es lo que ellos mismos declaran ante el fiscal Stampa.
2. La prioridad absoluta es «el presidente»
Leire Díez señala como el objetivo principal de los delitos que van a cometer la protección «del presidente», añadiendo además que «sin eso no hay nada más».
Así que la propia coordinadora operativa del grupo deja claro que toda la trama (cohechos, revelación de secretos y destrucción de causas) gira en torno a la salvaguarda directa de Pedro Sánchez.
3. «El presidente del Gobierno está refiriéndose a todo lo que estamos haciendo»
Leire Díez, inmediatamente después de la comparecencia de Sánchez del 29 de abril de 2024, afirma que «el presidente del Gobierno está refiriéndose a todo lo que estamos haciendo». También hace alusión directa, según el auto, a la utilización de «la información aportada por el grupo investigado».
Dicho de otra manera. La trama delictiva interpreta públicamente que Sánchez, en su discurso más dramático, el de los cinco días de reflexión, el que pretende dibujarlo como un «hombre profundamente enamorado de su mujer», estaba validando y agradeciendo la guerra sucia contra jueces y policías, y utilizando la información que la trama le había aportado.
Esta es una conexión directa entre la acción criminal de la trama y el mensaje presidencial.
4. «Mira el jefe cómo cita lo de los audios»
Otra alusión explícita al hecho de que Pedro Sánchez conoce perfectamente qué está haciendo la trama y con qué objetivo lo hace. Juan Manuel Serrano (jefe de Gabinete del presidente) escribe a Leire sobre esa comparecencia: «Mira el jefe cómo cita lo de los audios».
Es decir, que el hombre de máxima confianza de Sánchez en la Moncloa no sólo conoce la trama, sino que celebra que el presidente la esté reconociendo públicamente. Y esto apunta a la implicación de la Moncloa en tiempo real.
5. «Tenemos información que ayudaría al presidente»
Se lo dice Leire a Vicente Fernández el 25 de abril de 2024: «Me voy de urgencia a Madrid. Me ha mandado Santos ir. Tenemos información que ayudaría al presidente».
La trama se activa de urgencia para auxiliar directamente a Sánchez en plena crisis por la imputación de Begoña Gómez. El objetivo, por tanto, era explícito. Ayudar al presidente del Gobierno acabando con quienes investigan la corrupción de su mujer.
6. Reunión del 26 de abril de 2024 en Ferraz con el jefe de Gabinete de Sánchez
Un día después de ese mensaje, Leire Díez participa en una reunión junto a Javier Pérez Dolset y Juan Manuel Serrano, así como junto a otros miembros de la estructura orgánica del partido entre los que se encontraba el propio Santos Cerdán.
¿Para qué acude en persona a esa reunión con la coordinadora de la trama el jefe de Gabinete del presidente?
Ese hecho no tiene otra interpretación que la de que Juan Manuel Serrano actuaba por delegación de su jefe, Pedro Sánchez, ejerciendo de mensajero de los deseos y órdenes del presidente.
7. «En la calle Ferraz, comunicados con el Palacio de la Moncloa»
Leire Díez le dice a Francisco Martínez que se encuentran «en la calle Ferraz, comunicados con el Palacio de la Moncloa, porque, como bien sabes, gobierna el partido de Ferraz».
La propia Leire Díez reconoce que Ferraz y Moncloa operan como una sola unidad en esta operación. No hay compartimentos estancos: el partido gobierna desde la Moncloa y la trama actúa bajo su paraguas. Y las reuniones no se celebran en un piso franco, o en la vivienda de alguno de los miembros de la trama, o en un espacio neutral como un restaurante: se celebran en la sede del PSOE en Ferraz.
8. Activación de la trama sólo tras el caso Begoña Gómez
El auto cita una anotación manuscrita de Leire: «Intentamos contactar con el PSOE dos años y sólo cuando ocurre lo de Begoña alguien nos recibe».
Esto demuestra que la estructura del partido (es decir, Pedro Sánchez, dado que su poder sobre el PSOE es prácticamente autocrático) sólo abre las puertas cuando los problemas tocan directamente a la familia presidencial.
Y este es otro de los indicios que apuntan a la implicación directa del presidente. Porque si el objetivo de la trama hubiera sido halagar a Sánchez, sin que este tuviera necesariamente conocimiento de nada, ¿por qué no actuaron en otros casos que también afectaban a la estabilidad del Gobierno, y sólo se lanzan a delinquir cuando la justicia empieza a investigar a la mujer y el hermano del presidente?
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Estos ocho indicios no son «interpretaciones periodísticas». Son citas literales del auto judicial extraídas de comunicaciones intervenidas, anotaciones manuscritas y declaraciones del propio grupo criminal.
Tomados en conjunto, esos indicios dibujan un escenario en el que Pedro Sánchez no era un mero beneficiario pasivo. Era el beneficiario final de los delitos de la trama, el que da la orden de «limpiarlo todo» y el jefe de ese círculo más estrecho (Santos Cerdán y su jefe de Gabinete) que también participa activamente en la trama criminal.
En un Estado de Derecho verdadero, uno de esos en los que la presunción de inocencia se respeta a rajatabla, un cúmulo de indicios de esta gravedad exigiría la comparecencia inmediata del presidente, su dimisión como secretario general del PSOE y la convocatoria de elecciones anticipadas.
Porque la única explicación alternativa a la implicación directa de Pedro Sánchez como número uno de la trama, la única, es que Santos Cerdán, Leire Díez, el jefe de Gabinete de Sánchez y tantas otras personas dentro y fuera del partido cometieran delitos con muy buena intención: la de proteger al presidente del Gobierno de quienes (en su cabeza) estaban prevaricando inventándose causas judiciales falsas contra su familia, pero sin que él lo supiera. Como una buena obra de esas que se hacen sin que el destinatario tenga conocimiento de ella. Por pura bondad. Por puro desprendimiento.
Por puro amor a la justicia. Por el puro placer de estar delinquiendo, desde la sede del partido que gobierna el país, por una buena causa.
Bueno, es una explicación. No apostaría por ella un solo euro. Pero es una explicación. ¿Tú te la crees, apreciado lector?