Ignacio Camacho-ABC

  • La imputación de Begoña fue el «punto de inflexión» de la trama de las cloacas. Colaboración con la Justicia. Transparencia democrática

Si Sánchez llamase a elecciones perdería el poder ante la suma de las derechas agregadas pero recibiría el respaldo de como poco unos seis millones de ciudadanos. Tampoco hay que asombrarse demasiado: Rajoy ganó dos veces en el mismo año con el partido achicharrado en una hoguera de escándalos. Los sociólogos lo llaman el voto identitario o biográfico, el que mucha gente emite por sentido de pertenencia ideológica o por instinto de conservación frente a los adversarios. Eso sí, al menos Mariano no se proclamó víctima de una conspiración, como están haciendo los socialistas a través de las redes sociales y de sus portavoces mediáticos mientras el presidente proclama con mucha circunspección su voluntad de colaborar con la Justicia y otras consignas del repertorio clásico previsto para cuando a alguien lo pillan con el carrito de los helados. Argumentario hueco: sólo faltaría que el Gobierno incurriese en desacato, uno de los pocos delitos por los que nadie de su entorno está de momento imputado.

Como venía de ver al Papa, Pedro compareció ayer desde Roma en tono beatífico tras la irrupción de la Guardia Civil en la sede de su partido. Y con el más estupendo de sus registros cínicos explicó que la responsabilidad de Estado le impide convocar los comicios; que todo ese jaleo de las urnas, la investidura y demás trámites retrasaría el cumplimiento de su sagrado compromiso de conducir a los españoles por el buen camino. Con su mejor sonrisa llamó estabilidad al bloqueo institucional que le impide aprobar leyes y decretos porque los socios no le dan permiso, y anunció que piensa acompasar sus tiempos políticos a unos plazos procesales cuya lentitud corre en su beneficio. En cristiano: que mientras los jueces anden tratando de desenredar los hilos de la corrupción no se dará por concernido por más que vea caer a colaboradores y amigos, incluso familiares si es preciso. Hasta que la UCO no se presente ante la valla de la Moncloa, hipótesis por ahora improbable, no se sentirá en peligro.

Hablando de familiares, el auto del magistrado Pedraz sitúa en los célebres cinco días de reflexión, es decir, en la imputación de Begoña, el instante –literalmente: «el punto de inflexión de la actividad investigada»– en que la dirección de Ferraz activó la trama de las cloacas. Lo de Ábalos y compañía tenía un pase pero el límite de tolerancia estaba en la segunda dama. No tocar a la mujer blanca. Para colaborar con la Justicia, la estructura orgánica dirigida por Cerdán movilizó a un grupo de palanganeros, gente de confianza, para que les buscaran las cosquillas a unos fiscales y al teniente coronel Balas. Y como nadie trabaja gratis se les pagó (presuntamente) a través de un mecanismo de facturas falsas. Todo, como puede apreciarse, muy en consonancia con el respeto a la independencia judicial y a la transparencia democrática. Y por supuesto nada que merezca hablar de elecciones adelantadas susceptibles de romper la tranquilidad balsámica de esta larga etapa de armonía cesárea.