Pablo Martínez Zarracina-El Correo
- El PNV da la legislatura por finalizada y el PSOE se aferra a la conspiración
Aitor Esteban dijo el domingo que es irresponsable que el presidente del Gobierno pretenda llevar la legislatura hasta 2027. Ayer, cuatro días y un registro en Ferraz después, lo que dijo Esteban es que la legislatura ha llegado a su fin. De mantener la progresión, tras el siguiente sumario judicial al presidente del PNV solo le quedará anunciar que acaba de despachar con el Rey y va a disolver personalmente las Cortes para convocar elecciones generales en la primera fecha disponible tras la final del Mundial. No puede hacerlo, claro. Inexplicablemente, los padres de la Constitución no contemplaron la instalación en Sabin Etxea de un botón de adelantar elecciones. O puede que sí lo hiciesen, pero se lo llevase con sus cosas, durante la accidentada mudanza, Andoni Ortuzar.
En 2018 el PNV se sumó a la moción de censura contra Mariano Rajoy horas después de apoyarle los Presupuestos al PP. Aquel movimiento explica que Gabriel Rufián haya puesto a circular estos días un apotegma entre resignado e impresionante: «En España las legislaturas acaban cuando quiere el PNV». Mientras resuena la frase, el presidente del PNV insiste en que quiere que termine la legislatura y demuestra que no puede hacer nada para conseguirlo. Ni siquiera amenazar con una moción de censura, que también podría ser aséptica e instrumental. Tras subrayar lo preocupante de los casos de corrupción que rodean al PSOE, la portavoz jeltzale en el Senado rehuyó la moción por los casos de corrupción del PP. El sinsentido se explica por los costes de la operación para unos nacionalistas vascos que ven cada más cerca a Bildu, el único partido al que el apoyo al Gobierno sí le ha reportado enormes beneficios. Sin embargo, se da en la política nacional la costumbre de atribuirle reverencialmente al PNV el más perfeccionado olfato político y la más refinada capacidad estratégica. El fenómeno siempre fue llamativo y comienza a ser asombroso. Como atribuirle un sentido de la orientación sobrehumano a alguien que da vueltas sobre sí mismo en un callejón sin salida. Mientras el PNV exige elecciones, el Gobierno se aferra a la teoría de la conspiración. Y el presidente anuncia una comparecencia en el Congreso después de que Aitor Esteban le haya acusado de practicar la táctica del avestruz. Consiste en hundir la cabeza en la tierra. Se trata de una acusación grave y falsa. Contra los avestruces. Son en realidad unos animales muy maduros. Cuando tienen problemas no se esconden. Qué va. Salen corriendo.
País Vasco
Saunas finlandesas
Mayo ha traído unos días de calor extremo y eso nos ha recordado al mes de junio del año pasado, que fue el más sofocante de los últimos cincuenta años en el País Vasco. De modo que el calor se ha adelantado, demostrando que las medidas para combatirlo no parecen avanzar al mismo ritmo. Cada vez que aprieta el sol en un periodo que no es estrictamente vacacional, surgen las quejas desesperadas de centros de salud y colegios donde ya no saben cómo combatir las altas temperaturas. Estos días ha habido golpes de calor entre alumnos y quejas sindicales termómetro en mano que hacían pensar en que Osakidetza apostaba por la sauna finlandesa como innovadora medida terapéutica. La razón por la que acondicionar los edificios en los que hay problemas recurrentes no puede ser tan difícil la esgrimió el PNV para defender la posibilidad técnica del traslado del ‘Guernica’: «Hemos podido ver cómo el ser humano es capaz de llegar a la Luna y volver sin que nada malo ocurra». Pues vamos allá: ¿cómo no va a poderse bajar la temperatura de un colegio vasco si se pudo mantener la cápsula ‘Orión’ fenomenalmente entre los 18 y los 24 grados mientras afuera estaban a 170 grados bajo cero? Estos días en Txagorritxu han preocupado las temperaturas por ejemplo en el área de maternidad, donde se han rozado los 28 grados. El bienestar de madres y recién nacidos requiere un ambiente más fresco. Y tampoco convendrá que los nuevos alaveses se hagan en sus primeras horas de vida una composición de lugar equivocada, pensando que les ha tocado nacer en el Caribe.