Gorka Maneiro-Vozpópuli
- A estas alturas ya nada podría sorprendernos, salvo quizás que pidan perdón y Sánchez dimita
El hermanísimo, o sea, el hermano de Sánchez, el jefe del cotarro que cada día que pasa aparenta más ser un guiñapo que el puto amo, decidió entrar por la puerta de atrás a la Audiencia Provincial de Badajoz, donde se le juzga; o sea, como si fuera más un delincuente que sólo un sospechoso, lo que dirimirá la Justicia independiente contra la que luchan el sanchismo y el PSOE. A estas alturas del lodazal de corrupción en el que están metidos el PSOE y el Gobierno de España, David Sánchez-Pérez Castejón podría parecer un pringadillo, pero es un presunto delincuente que se enfrenta a tres años de prisión y doce de inhabilitación por presuntos delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias, cosa grave aunque casi poca cosa si la comparamos con los casos de corrupción que asolan al socialismo en todas sus formas.
Por primera vez, el hermano de un presidente del Gobierno de España en ejercicio se ha sentado en el banquillo de los acusados, otro hito del socialismo actual que amenaza con ensuciar el socialismo histórico que ha gobernado España más que ninguna otra ideología o partido político. Todo ello por obra y gracia de Pedro Sánchez y los lacayos que le bailan el agua, guardan silencio u obedecen sus órdenes, bien sea para delinquir, para que parezca que no delinquen o para poner a salvo a los que ya han delinquido y son responsables jurídicos o políticos, tal como apuntan las investigaciones judiciales conocidas estos días sobre las cloacas socialistas. En este caso, se investiga la polémica contratación del hermanísimo por parte de la Diputación de Badajoz, lo que las acusaciones califican de enchufismo y que los subordinados de Sánchez y el propio Sánchez tildan de cacería política, como si fuera necesario inventarse más casos de corrupción de los que ya existen; con uno de ellos sería suficiente para tumbar a quien es su máximo responsable político, Pedro Sánchez, el prohombre que acaba de anunciar que prefiere no adelantar las elecciones para no ganarlas y porque son un incordio, como si la democracia fuera un estorbo.
El fango de la corrupción
Al hermanísimo lo ha acompañado Miguel Ángel Gallardo, quien fuera presidente de la Diputación y máximo dirigente del socialismo extremeño, otro que entiende la política como una carrera de obstáculos que hay que sortear del modo que sea hasta llegar a la cúspide o mantenerse en ella, que es lo que siempre se ha llevado en el universo Sánchez: uno puede tratar de aforarse fraudulentamente y las urnas pueden moverse de un lado para otro para elegir a su líder; hasta que a uno lo pillan y tiene que dimitir ante tanta desvergüenza, salvo que carezca de principios y tenga el rostro de hormigón armado, en cuyo caso te mantienes en Moncloa sin mayoría parlamentaria y sin presupuestos, y con un fango de corrupción con el que te embadurnas cada mañana antes de salir ante los medios para negarlo todo y hacer chistes malos.
El desfile probatorio comenzará este lunes, así que tengamos paciencia; hasta ese día es probable que conozcamos nuevos casos de corrupción socialista o novedades judiciales con respecto a la esposa de Sánchez, el caso Plus Ultra y Zapatero, el escándalo de corrupción de las mascarillas y la adjudicación irregular de contratos y cobro de comisiones ilegales con Ábalos y Koldo García como protagonistas, la presunta financiación ilegal del PSOE o las cloacas socialistas manejadas por Cerdán desde donde se pretendió hacer descarrilar las investigaciones judiciales que afectan a sus miembros y que son según sus compinches pura creación de la extrema derecha y los panfletos digitales, razón por la cual tratan de hacer descarrilar con dinero negro aquello que no existe. A estas alturas ya nada podría sorprendernos, salvo quizás que pidan perdón y Sánchez dimita y permita que la ciudadanía dirime, juzgue y sentencie, como se resuelven las cosas en democracia.
Simplemente pereza
A primeros de junio se interrogará a los once encausados, por lo que el juicio quedaría visto para sentencia, por lo que se dirimirá si se creó una plaza de alta dirección ex profeso para David Sánchez y quiénes son los responsables jurídicos o políticos de semejante comportamiento. Indicios de ilegalidad hay, desde luego, o al menos comportamientos sospechosos, como la forma en que la plaza fue creada, cómo fue contratado el hermanísimo y cómo se desempeñaron las tareas. De momento, el abogado ya nos ha hecho saber que el absentismo en España no es infracción criminal sino, supongo, mala práctica laboral o simple pereza, por lo que no puede haber sentencia condenatoria ni reproche penal por los hechos que se juzgan. Lo mismo dice la Fiscalía.
Ya nada sorprende. Incluso en las organizaciones criminales o mafiosas se combinan delitos muy graves con prácticas poco edificantes o inmorales. El PSOE de Sánchez, esa mafia, ha practicado todas las formas de corrupción política, siempre presuntamente, de las cuales el responsable político último es Pedro Sánchez.
Sea lo que ocurra en este caso, habida cuenta la corrupción que afecta al PSOE y al Gobierno de España, sólo queda insistir en que la legislatura está muerta. Y que Sánchez debe dimitir irremediablemente o convocar elecciones o las dos cosas al mismo tiempo. Qué podía esperarse del sanchismo si su faro moral era Zapatero, el de los recortes sociales y la nación de naciones, el amigo de Maduro y defensor de Bildu, investigado igualmente por la Justicia por delitos varios que amenazan con llevarlo a la cárcel. El deterioro de la situación es progresivo. La legislatura está muerta y el PSOE está en coma, con un pie más en el otro barrio que en este. Sus socios pretenden que su condescendencia con la corrupción no los afecte pero incluso para eso es demasiado tarde. Aquí no se salva ni Dios, nunca mejor dicho; o sea, ni el puto amo.