Carlos Herrera-ABC
- Una mafia gobierna y otra sostiene a ese Gobierno, pase lo que pase, aparezca lo que aparezca, porque el objetivo es el mismo: el saqueo de España y/o su disolución
La mafia política de España se sienta en 179 escaños del Parlamento. Es la que sostiene el Gobierno de Pedro Sánchez y su PSOE en connivencia con los bobocomunistas de Sumar. Una mafia gobierna y otra mafia sostiene a ese Gobierno, pase lo que pase, aparezca lo que aparezca, porque el objetivo es el mismo: el saqueo de España y/o su disolución tal y como la conocemos. Los intereses de quienes, no contra viento y marea sino contra pavorosos temporales, sostienen al Gobierno Sánchez están muy por encima de las penosas circunstancias que asfixian la vida pública del país. No hay un solo patriota sentado en esa bruma de escoria civil. Ni uno. Y resistirán hasta la extenuación para seguir obteniendo beneficios a costa del patrimonio de todos los españoles.
Cuando la UCO entró en la sede de Ferraz por orden del juez Pedraz –autor de un excelente auto al respecto– muchos creímos que buscaban evidencias de la financiación ilegal del PSOE. Nos equivocamos. Seguramente entrarán cualquier día para ese empeño, pero anteayer entraban por el caso Cloacas que protagoniza una banda socialista perfectamente descriptible y que Pedraz desmenuza con precisión. La pandilla fontanera, Santos Cerdán, Laura Díez, Pérez Dolset y otros, dispusieron un mecanismo mafioso mediante el cual quitar de la circulación a quienes estaban perjudicando a Pedro Sánchez mediante investigaciones policiales o judiciales. Incluso periodísticas. El enamorado de ficción había decidido tomarnos el pelo durante cinco días en los que se retiraba supuestamente a reflexionar junto a su amada –recién imputada entonces– y a discurrir cómo salir de la que se le iba viniendo encima. Entonces aprobó la creación de esa mafia. Quien usa a la mafia también es mafia. Y quien apoya a la mafia también es mafia. Pretendieron acabar con la UCO de Balas, con fiscales incómodos, con jueces de instrucción como Biedma o Peinado, manejando fondos librados con facturas falsas. Esperemos que el volcado de todos los dispositivos intervenidos –al igual que los del despacho de Zapatero– permitan abrir nuevas líneas de investigación.
Mientras tanto, las hazañas de esta cuadrilla adquirirán más notoriedad a poco que dejen a Pedraz trabajar concienzudamente. Las victorias contra los mafiosos no son sencillas, la Justicia en varios países lo sabe bien, pero no hay que cejar en el intento. No soy ingenuo, las alcantarillas existen y no llevan rosas, pero la gravedad del caso estriba en que ese comportamiento extorsionador, alentado por el presidente del Gobierno, el jefe de la banda, es contemplado sin contrariedad por todos los socios que sostienen a este conglomerado de calamidades. Ya sabemos que por mucho que conozcamos en los próximos días, que conoceremos mucho, ninguno de ellos moverá un dedo. Solidaridad de mafiosos.