- Sánchez también «dejó sin excusas» a los separatistas. Si hay que indultar, se indulta; si hay que amnistiar, se amnistía; si hay que pagar, se paga. Hala, ya no hay excusas. Cierto, por eso lo apoyan. ¿Es esa la lógica que le complace, señor Feijóo? No es buena idea tomarnos a todos por tontos
Los separatistas contaminan. Mejor no hablar con ellos salvo cuestiones de trámite, o para comunicarles su ilegalización. De la imposibilidad de mantener debates ordenados con los golpistas catalanes doy fe. No pienso solo en el Parlamento; pienso en debates televisivos y radiofónicos, incluso en infinitas conversaciones de sobremesa que mantuve antes de que todos los separatistas salieran felizmente de mi vida. Es algo empírico: no razonan, desconocen la buena fe intelectual, son ajenos a la lógica aristotélica. Parecen más bien trastornados con una idea fija. Simulan disposición a conversar solo para repetir aquello que les taladra la mente, por ver si te la taladra también a ti. Hay un síntoma clínico que jamás presentan; prodigalidad se llama en derecho, y es causa de incapacitación. De hecho, su conducta es la opuesta: jamás dan nada, solo piden y piden, luego exigen y exigen, luego roban y roban. A menudo se ve afectado el conjunto de la familia. Lo importante: sus actitudes aparentemente políticas no son sino el disfraz de una insaciable codicia. Cualquier coyuntura histórica, económica, demográfica, sanitaria o parlamentaria será analizada en crudos términos de lucro. Todo se disimula por la vía de nuevas competencias o concesiones, junto con menos controles. Acompáñese de grandes discursos victimistas por parte de los beneficiarios.
Pactar algo, lo que sea, con los separatistas para una moción de censura sería imperdonable. La moción de censura simplemente se plantea, a ver qué hacen los demás y a ver qué precio están dispuestos a pagar ante sus electorados por seguir protegiendo a las cloacas socialistas. Si encima se presenta el pacto como forma de evitar a Puigdemont, a Nogueras y a Ana Rosa Quintana el asco que les da Vox, entonces se insulta a millones. Se transmite que, para el PP, los de Vox son menos dignos que los golpistas de barretina y los racistas de boina. También se demostraría que Feijóo comparte la preferencia. ¡Pero es para convocar unas elecciones de inmediato! –nos dicen zalameros. No es eso lo que sostiene el interesado. Piensa tomarse un tiempo para limpiar. ¿Para poner a RTVE a su servicio? Venga ya. Inmediatez o nada. Hay algo crucial implícito en la operación: Feijóo espera no necesitar a Vox tras las elecciones, una vez restablecida plenamente la confianza con los traidores a España. En secreto se puede garantizar que la amnistía y las liberaciones de presos quedan consolidadas. ¡Y a gobernar solo, con el apoyo de los golpistas catalanes y los recogenueces vascos! Como siempre.
Corre por Madrid el argumento de que esta magnífica jugada estratégica de Feijóo «deja sin excusas» a los separatistas. Cuando uno admite esa lógica, empieza a deslizarse por un tobogán y acaba revolcado con quienes decía deplorar. Si se trata de que los separatistas no tengan excusas para portarse mal, ¿por qué no ilegalizar a Vox, señor Feijóo? ¿Por qué no ceder a todas las peticiones de los separatistas? Se acaban «las excusas» y puede usted gobernar tranquilo. Todo esto cuela porque han llegado a convencerse de que el único objetivo de la gente decente es «que Sánchez se vaya». ¿Sabe usted, señor Feijóo, lo que es una condición necesaria pero no suficiente?
Sánchez también «dejó sin excusas» a los separatistas. Si hay que indultar, se indulta; si hay que amnistiar, se amnistía; si hay que pagar, se paga. Hala, ya no hay excusas. Cierto, por eso lo apoyan. ¿Es esa la lógica que le complace, señor Feijóo? No es buena idea tomarnos a todos por tontos. Entiendo que haya encontrado a muchos. Yo ni le cuento. Pero todos, no. Basta con conocer algunos de los movimientos orquestales en la oscuridad que se traen por la capital en las últimas semanas para entender que su operación, señor Feijóo, no es un movimiento estratégico por el bien de España sino por el mantenimiento de su propio liderazgo. Se protege usted de algunos correligionarios, falsos amigos e históricos antecesores que quieren tirarlo y cambiarlo por Ayuso. Que todos los lectores sepan lo que algunos sabemos.