- Del sumario de la cloaca lo más vomitivo e indecente, sin duda, son los roles serviles y rastreros de la actual directora del Instituto armado, Mercedes González; su antecesor, Leonardo Marcos, colocado en la Embajada española en Washington como pago a su obsceno servicio y el DAO, Manuel Llamas
Durante solo diez minutos y con respuestas únicamente a su abogado, David Sánchez lidió su compromiso ante el tribunal que le juzga por prevaricación y tráfico de influencias. El «hermanísimo» llegó con la lección aprendida, las respuestas preparadas, y la máxima aplicada a esos mediocres nadadores olímpicos que con no ahogarse durante la prueba se dan por satisfechos. Digamos que su abogado, advertido de la simpleza acreditada por el creador de La danza de las chirimoyas, le recetó el principio de contención de daños para que no acabara pifiándola como hizo ante la juez de instrucción cuando fue incapaz de responder en qué consistía su trabajo al frente de la Oficina de Artes Escénicas y dónde estaba su despacho.
El ridículo que le generó tamaña simpleza entonces, lo salvó ahora ante el tribunal respondiéndole a su abogado que esa oficina no era entendida como un edificio físico con ventanilla, sino como una «categoría administrativa». Podía haber añadido que es un ente abstracto de imposible definición. Con todos los respetos para la estrategia del letrado del hermanísimo y su rebuscada respuesta la cosa suena a chiste, a cachondeo y burla y si alguien apela a una contestación de esa guisa para definir en qué consiste su actividad laboral, la función que desempeña y el lugar donde se ubica su puesto de trabajo es porque ejerce de tímido laboral y no tiene ni idea pero cobra todos los meses por esa «categoría administrativa».
El episodio me recuerda a un caso de corrupción hace años en la Diputación de Almería, controlada por el PSOE, donde había diputados que no daban un palo al agua, ni aparecían por la oficina pero trincaban 3.000 euros al mes. Abordado sobre su actividad el diputado de Sostenibilidad y preguntado por un periodista que le grababa con una cámara oculta mientras tomaban unas cañas en la terraza de un bar, no supo responder, digamos que se hizo un David Azagra, y tras titubear no se le ocurrió mejor respuesta que levantar su caña a la par que se echaba una risa desvergonzada y decir: «mira, la sostenibilidad consiste en esto, en sostener esta caña de cerveza. Mira que bien la sostengo». Evidentemente desconocía que le estaban grabando la descarada burla.
Parecido a la reacción del «hermanísimo» ante la juez Biedma, pero con luz y taquígrafos, cuando le respondió de forma simplona que la Oficina de Artes Escénicas se encarga de las Artes Escénicas. Lo que resulta una broma similar a la de la «categoría administrativa» que supongo valorará como tal el tribunal.
Y no olvidemos que las pesquisas de este asunto que se juzga en Badajoz conecta con las primeras andanzas delictivas de la cloaca de Santos Cerdán y Leyre Díez, accediendo a la dirección de la Guardia Civil con el propósito de bloquearlas y acabar con la investigación sobre el «hermanísimo» porque había que proteger a Pedro Sánchez.
Del sumario de la cloaca lo más vomitivo e indecente, sin duda, son los roles serviles y rastreros de la actual directora del Instituto armado, Mercedes González; su antecesor, Leonardo Marcos, colocado en la Embajada española en Washington como pago a su obsceno servicio y el DAO, Manuel Llamas, involucrados en una operación contra el responsable de la propia UCO, el entonces coronel Rafael Yuste y sus agentes para que miraran para otro lado y no siguieran con las indagaciones sobre el hermano de Sánchez. Tildaron de prospectivas y malintencionadas las investigaciones de sus guardias civiles, en línea con lo que se decía desde el gobierno y el PSOE; pidieron a los agentes que no fueran proactivos en los procedimientos que tuvieran perjuicio político porque afectaban al presidente del Gobierno y al partido socialista; o sea que bajaran los brazos, se pusieran de perfil y que dejaran limpio el informe sobre el músico de la chirimoya para no dañar a Sánchez aunque su hermano hubiera sido enchufado injusta e ilegalmente, perjudicando las opciones de otros candidatos, o creándole un puesto de trabajo ad hoc e innecesario en la diputación de Badajoz.
Esa cúpula de la Guardia Civil que deshonró el lema de su divisa abrió incluso informaciones reservadas y expedientes disciplinarios a agentes de la UCO para amedrentarlos y desestabilizarlos en sus investigaciones. Y en esa merdé estaban y siguen en sus cargos, sin dimitir, a pesar de tan reprobable e infame proceder contra del Estado de derecho y en favor del poder político y corrupto, porque perjudicaba al presidente y su entorno familiar, el DAO, Manuel Llamas y la directora, Mercedes González, con quien la cloaquera Leyre Díez se reunió varias veces para que purgara de «agentes subversivos» la UCO.
Y Marlaska, mientras tanto, quedando en evidencia por mentir y negar esos encuentros. Nada nuevo en la ejecutoria de quien ha pasado a la historia política de España como el ministro de Interior más reprobado por el Parlamento; una indignidad que no debe avergonzarle dado que tampoco dimite a pesar de su condición de exjuez, complaciente con el ataque, sin precedentes, al Poder Judicial desde las cloacas del partido que sustenta al gobierno y contra quienes combaten la corrupción de unos dirigentes políticos repartidos entre Moncloa y Ferraz que pretenden ser impunes. Y si Sánchez tampoco dimite, ni convoca elecciones después de acreditarse por la lógica de los hechos conocidos que estaba al corriente y seguramente fue partícipe de la cloaca instalada en su partido, lo mejor es que caiga ya el meteorito.