José Alejandro Vara-Vozpópuli

  • Moncloa y Ferraz participaban activamente en la ‘trama criminal’ creada para defender al caudillo de las investigaciones de la UCO y los jueces

“Toda tú eres un culito”. Aquel ingenuo anuncio de una cremita de cuerpo desató tal polémica en los ochenta que hubo de retirarse de la circulación. “Pedro, todo en ti es cloaca”, podría homenajearse ahora a Neruda. Es tan densa la profusión de elementos sospechosos que integraba la red de corrupción tejida en torno al presidente del Gobierno que apenas queda un resquicio por el que pueda asomar un brillo de pulcritud, una destello de integridad. ¡Algo de decencia, leches!, que diría el hipócrita Page.

Este es el ‘mes infernal’ para el sanchismo, según anunciaba el escriba del régimen el pasado domingo. Cloacas, Begoña, hermanísimo, sentencia Ábalos… Y esta ha sido la semana más terrible, y no porque las anteriores hayan sido precisamente plácidas. El implacable (vale digámoslo,  “demoledor”) sumario del juez Pedraz, desvelado de sus secretos este martes, ha aireado y constatado las enormes barbaridades que se apuntaban, intuían, sospechaban, y que ahora quedan abiertamente demostradas. La cloaca de Ferraz, supuestamente armada y diseñada por Santos Cerdán durante los cinco días de retiro enamorado del sultán de la Moncloa, desplegó una tela de araña tan tupida y febril que, en su afán por perseguir toda investigación en torno a la figura del ‘One’,  no dejó resquicio alguno por arañar ni institución por asaltar. Reclutaba voluntarios por todos los rincones. Incorporaba cómplices cada semana. Siempre hay funcionarios serviles, cobardones o, sencillamente, abiertos al soborno para incorporarse a una causa tan ruin.

Un chiste tosco y fallido

Los ochocientos asesores de La Moncloa, sumidos ahora en tal estado de pánico que no aciertan a enhebrar una estrategia defensiva medianamente potable, se topan a cada hora con un nuevo agujero que tapar, con otro sobresalto que afrontar, con un nuevo delito que camuflar. La embestida en forma de auto del juez Pedraz está resultado tan difícil de digerir que la respuesta ofrecida por Sánchez en Barcelona, en forma de anuncio de nuevos presupuestos para 2027, resultó una especie de chiste fallido de Eugenio sin maldita gracia. Este viernes en Montenegro no mejoró la jugada: se tambaleó entre el victimismo y el yo no sabía nada, como un peso pluma sonado. Sudoroso y grogui.

No hay forma de explicar, con un mínimo de coherencia, que la infatigable fontanera Leire se plantara tres veces en el despacho de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, una activista desaforada al frente del Instituto armado, para hablar de sus cosas, según explicaron. Encuentros que el ministro del Interior desmintió tres veces, como Pedro, el otro, con un desparpajo tan granítico que, o bien no se enteraba de lo que ocurría en su negociado o, más probablemente, optó por incurrir en su afición favorita que es mentir hasta cuando sueña. Del «no hubo reuniones» pasó, en pocas horas, al «no he conocido ninguna actuación irregular». Marlaska es la pieza más abrasada de todo el Gobierno. Y, posiblemente, la más detestable. Hay guardias civiles asesinados en sus lanchitas de juguete en el Sur que lo atestiguan. Y decenas de criminales etarras beneficiados de tapadillo que lo corroboran.

Pero no es sólo la actual directora general. Su predecesor, Leonardo Marcos, también tuvo contactos con la pútrida covachuela de Leire, pero al final resultó un flojeras y lo parachutaron a la embajada en Washington, bien pagado para que se mantuviera callado. O el teniente general Manuel Llamas, quien ordenaba a la UCO que en el caso del hermanísimo “no haya nada de nada” y que hay que  “ponerse de perfil”. Suena a melodía caribeña con ritmo bananero.

El saqueo y el acoso

Nueve causas asfixian al caudillo del progreso en diferentes instancias judiciales. Casi ochenta fieles penan ante los tribunales sus formidables culpas. La perniciosa Begoña y el evasivo hermanísimo son los que más preocupan al One, naturalmente. El resto de sus serviles peones le traen al pairo. Sánchez dispensa escasos afectos a su desportillada tropilla. Son los naipes del tahur, ahora inservibles. No es hombre de sentimientos. Esta mesnada, presuntamente delictiva, se ha venido desplegando en dos direcciones. La del saqueo y las chistorras, la de las mordidas y las joyas, la de las adjudicaciones y Caracas, que funciona desde antes incluso del asalto al poder y en la que se alinean ilustres malvivientes como Ábalos, Cerdán, Torres y demás elementos del koldismo, junto a Zapatero  por la vía chavista y pekinesa. Meros saqueadores y apandadores, los corsarios habituales que predicaban la igualdad y la defensa del desfavorecido y se afanaban en alimentar sus andorgas con un desparpajo casi enfermizo.

En paralelo a esta desenfrenada tropilla, circulaba la genuina cloaca, esa presunta ‘organización criminal’, como reza el sumario de Pedraz, ideada para atacar, perseguir, neutralizar y sabotear -mediante presiones, amenazas, hostigamientos o ataques- cuanto pudiera inquietar al entorno del presidente del Gobierno o a su propia figura. Actuaba contra jueces, fiscales, funcionarios, cuerpos policiales, periodistas… Los encargados de proteger al Estado atacando a los pilares fundamentales del Estado. La cúpula de la Guardia Civil actuando contra la UCO, la élite de la Guardia Civil. Una aberración inconcebible en una democracia presuntamente asentada. Un auténtico sindiós en los pilares del edifico de la democracia.

Por los meandros de la cloaca circulan nombres de todas las procedencias. Del seno del Gobierno como la mentada Mercedes Alonso y sus monaguillos del tricornio, el propio Marlaska que todo lo tapa, Antonio Hernando, ahora en el Ministerio de Óscar López y antes en Presidencia. Por el lado del partido aparecen Juanfran Serrano, número dos de Cerdán y sigue en la Ejecutiva; José Manuel Serrano, antiguo jefe de Gabinete de Sánchez y ahora en Correos; Ana María Fuentes, gerente del partido y aún en su puesto; Gaspar Zarrías, número dos del Gobierno andaluz y pagano al parecer de las nóminas de Leire… Y ahora aparece también Cristina Narbona, presidente que es del partido y hasta Salvador Illa, titular de la Generalitat con muchas cosas que aclarar.

Malditos farsantes

Moncloa y Ferraz. Partido y Gobierno partícipes en el denso andamiaje montado para dinamitar todo riesgo de investigación sobre el presidente del Gobierno y alrededores. Una estructura diseñada, amparada, impulsada y financiada desde el Estado exclusivamente para proteger a un tipo al que llaman el One o ‘el jefe’. “Resentidos, farsantes y oportunistas”, han calificado desde lo que queda de Ferraz a quienes urdieron la operación salvar al caudillo Pedro.  O sea, a quienes hasta ayer eran sus jefes y algunos hasta lo siguen siendo, como Narbona, por ejemplo.

Un grupete de ilusos socialistas se reunió el miércoles en la sede de UGT para mostrar que aún late un mínimo de dignidad en el marasmo de vileza y putrefacción que es el socialismo. Los medios han atendido con curiosidad este gritito escuálido, que algunos pretenden magnificar en el comité federal de final de mes. El ocioso cantar de un día vacío. A Sánchez le da la risa. Veremos. El canto de un arrepentido puede cortarle la carcajada y enviarlo a triste y solitario final  como el de Craxi.