El Papa pasó por el Congreso con gran contento de unos y de otros. Tanto que le aplaudieron siete minutos largos. ¡Cinco minutos más que a Abalos! Y conste que no estoy comparando a los aplaudidos, sino a los aplaudidores.

A mí me impresionó muy favorablemente. Todos tratan de acercar el ascua a su sardina, más El País, que condensa la intervención papal en los abusos sexuales en la Iglesia, pero hubo más de lo otro: la invocación de la Escuela de Salamanca, Juan de Mariana,  la reclamación de la libertad de educación para los padres (los niños son del Estado, no de los padres, que había dicho la embajadora de Sánchez en el Vaticano) y esa defensa de la vida “desde el momento de su concepción hasta su ocaso natural”, descalificación con mínima frase a dos disparates mayúsculos: el aborto como derecho y la eutanasia.

Taby von Tabarnia calificaba de ridícula la actitud de la portavoz de Junts,  Miriam Nogueras, que usa el inglés para pedirle a Papa que hable en catalán. La foto del momento es tremenda, con ella sonriendo con doble fila de dientes y a su lado la sonrisa siniestra de Mertxe Aizpurua.

 Luigi comentaba con mucho acierto: Miriam Nogueras es el ejemplo supremo de nacionalista catalunyo: se encuentra en España con el Papa de Roma y se dirige a él en inglés para decirle que hable en catalán.

Son obsesivos, inoportunos y maleducados, pero sobre todo son muy pesados, abrumadoramente pesados, siempre con sus temas, por delante de cualquier otro, estén donde y con quien estén, como si en el mundo no hubiera otra cosa que su pretendida opresión y su fantaseada liberación.

Madrileo apuntaba que habría sido un detalle que el Papa le hubiera respondido en latín, idioma oficial e idioma tradicional de su estado, y pedir a un subordinado que tradujera sus palabras al idioma de esa señora, el inglés.

En su discurso, León XIV no habló de la riqueza plurilingüe de la España multinacional, sino de la nación, de España y de la riqueza que es “una lengua que une continentes”.

Alvaro Nieto saca punta en The Objective al viaje en Falcon que se marcó el chulo de La Moncloa a Barcelona para asistirál Primavera Sound junto a su pentaimputada: “Es un ejemplo de la degradación moral de la democracia españolas desde 2018 hasta hoy. En julio de aquel año, nada más llegar a presidente, se armó un gran escándalo pq Sánchez usó el Falcon para ir al festival de Benicassim. Anoche se fue al Primavera Sound de BCN en el avión oficial y ya casi nos parece normal. Derroche de recursos públicos para que el presidente se lo pase bien el sábado por la noche. El l´der de la lucha contra el cambio climático quemando queroseno en vez de dar ejemplo viajando en el AVE. Y así todo”.

Hombre yo en esto casi le comprendo. ¿Viajar en el AVE que gestiona su ministro Óscar Puente? La seguridad del presidente es un activo fundamental. Sobre el mismo asunto, Francisco Javier apuntaba: “Sánchez y Begoña llegan al Primavera Sound escoltados por siete coches, dos furgonetas, una patrulla de los Mossos y un helicóptero.” Lo completaba Monsieur de Sans Foy, diciendo: “Han prescindido de los alabarderos porque son gente sencilla”.

Y ya que hablamos de Oscar Puente, tenía una muy buena del Presapiens, pero tendrá que quedarse para mañana, se me acaba el tiempo y arrastramos una deuda desde ayer.

Nos había quedado pendiente un ovillejo dedicado por el gran Gulliver a Grande Marlasca que, en tumultuosa y embarullada rueda de prensa, mantuvo un balbuceante apoyo a la Directora General de la Guardia Civil, Mercedes González, implicada de lleno en la investigación judicial sobre las cloacas del PSOE por sus relaciones con la fontanera Leire Díez.

– ¿Quien balbucea y se atasca?

¡Marlasca!

– ¿No fue su parla un belén?

¡también!

– ¿Conclusión que usted sacó?

¡mintió!

Menudo follón se armó

cuando hablando con la prensa,

en comparecencia tensa,

Marlasca también mintió.