Mayte Alcaraz-El Debate
  • Hoy, lady Cloacas, incapaz de callarse ni debajo del agua, nos ha abierto involuntariamente su corazón y su infatigable actividad –gracias a la investigación de la UCO y del juez Pedraz– y ya sabemos que se reunió de forma clandestina al menos dos veces con la mano derecha del fiscal condenado, con Diego Villafañe

A los que pensaban que Álvaro García Ortiz había desaparecido de la faz del sanchismo se equivocaban. El fiscal general inhabilitado por revelación de secretos no se conformó, según se descubre en las jugosísimas agendas y en los elocuentes mensajes de Leire Díez, esa fontanera en jefe de Ferraz, ejerciente en prácticas de la asignatura de mafias políticas. Aquellos cinco días de retiro espiritual y marital de Pedro dieron para mucho. El presidente dejó de ejercer porque no podía soportar que su esposa fuera imputada por un juez pelagatos –según sus mariachis– inasequible al desaliento. Entonces llegó un grupo de periodistas que escribió un manifiesto que pasará a la hemeroteca por el trabajo de blonda para cubrir al presidente. Ahora ya se sabe que hay, al menos, 61 profesionales que tenían hilo directo con la susodicha. Vaya, vaya. Pero ocurrían más cosas: el titular del Ministerio Público se afanaba, al olor de la sentencia del Supremo que le ha condenado a dos años de inhabilitación, por ganar el relato a la presidenta madrileña, que osaba confrontar ideológicamente con el Gran Líder. Así que, unos días antes de la espantada de Sánchez, García Ortiz filtraba datos a la prensa desvelando un litigio entre la pareja de Ayuso y el fisco. Con ser esto grave, lo mejor estaba por conocerse.

Hoy, lady Cloacas, incapaz de callarse ni debajo del agua, nos ha abierto involuntariamente su corazón y su infatigable actividad –gracias a la investigación de la UCO y del juez Pedraz– y ya sabemos que se reunió de forma clandestina al menos dos veces con la mano derecha del fiscal condenado, con Diego Villafañe, exteniente fiscal de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado. Álvaro y Diego son uña y carne. Aquí, como en Ferraz, es casi imposible creer que el número dos hiciera algo sin consultar al número uno.

Vaya, vaya. Así que la fontanera del PSOE y el abogado imputado por formar parte de las cloacas, Jacobo Teijelo, fueron recibidos en la primavera del año pasado por el hombre fuerte de Ortiz. Primera sorpresa: dos sujetos «de a pie» teniendo el privilegio de entrevistarse con el segundo cargo más importante del Ministerio Público. Probemos cualquiera de nosotros a conseguir esa cita. Segunda sorpresa: de esas reuniones no hay constancia documental alguna en la Fiscalía. Ni figuran en el libro de registro de la calle Fortuny ni nadie levantó acta. Hay más trazabilidad en las visitas que recibe mi dentista que en la FGE (Fiscalía General del Estado). Vaya, vaya. Tercera sorpresa: Anticorrupción y su titular, Alejandro Luzón, nunca fueron informados de estos hechos, pese a que la trama corrupta tenía a esta institución en su punto de mira, ya que buscaba a la desesperada trapos sucios del propio Luzón y de José Grinda, fiscal especializado. Vaya, vaya.

Cuarta sorpresa: ¿Cuándo ha informado la Fiscalía General de estas cumbres al más alto nivel de los desagües socialistas? Pues cuando las agendas de Leire han permitido al instructor tener conocimiento de los movimientos de la red criminal y de su acceso a los despachos más altos del Ministerio Público. Solo entonces la institución fiscal ha dado veracidad a los apuntes de la experta en sentinas, a las órdenes de Santos Cerdán. Vaya, vaya. Y es que, al igual que el comisario Villarejo, Leire lo apuntaba todo. Esta Oriana Fallacci del periodismo de investigación tenía su Moleskine a pleno rendimiento todo el día.

Quinta sorpresa: la sucesora y amiga de García Ortiz, Teresa Peramato, tan diligente a la hora de purgar a la fiscal Almudena Lastra, la testigo de cargo contra Ortiz –el mismo que ejerce hoy como fiscal en la Sección Social de la Fiscalía del Supremo–, tiene una buena patata caliente entre las manos. El actual fiscal del TS Villafañe está en una posición comprometida desde que Peramato ha tenido que confirmar que al menos en dos ocasiones este mando fiscal, encargado de luchar contra la delincuencia, entabló conversación –presumiblemente a primeros de marzo y después, a primeros de abril de 2025– con dos presuntos miembros de la organización criminal que pretendía tumbar las causas de corrupción que afectaban a la familia del presidente. Porque no buscaban otra cosa que salvar a su señorito. Vaya, vaya.

Sexta sorpresa: todo se ha conocido, no porque la Fiscalía se haya adelantado a reconocer los hechos, sino porque la geolocalización de los afanados socialistas ha permitido detectar los encuentros. De hecho, la navegación Waze de la fontanera la localiza en un día de marzo de 2025, sobre las 15,26, en el número 4 de la calle Fortuny, donde tiene su entrada principal la Fiscalía General. Vaya, vaya. Y lo más revelador, el final: según los mensajes intervenidos a Díez, esta le escribe en febrero del año pasado (poco antes de las citas con Villafañe) al abogado de Villarejo lo siguiente: «Te cuento. Te va a recibir el FGE. Ahora te digo lo que me ha dicho». Y todo porque la cloaquera le ofreció al comisario jubilado un pacto con la Fiscalía si, a cambio, le daba material delicado sobre Mariano Rajoy. Vaya, vaya, vaya.