Pablo Sebastián-Vozpópuli

  • Llama la atención que estas cuestione surgentes no hayan aparecido durante las jornadas de León XIV en España

Viaje triunfal e intenso del Papa León XIV por España con cifras récord de seguimiento ciudadano -más de un millón de personas en la misa de Corpus Christi en Madrid-; y un milagro incluido en el Congreso de los Diputados donde cosechó más de siete minutos de aplausos unánimes del pleno de las Cortes Generales, hoy tan polarizadas y divididas, ante las que no ocultó su preocupación por la discordia ni sus posiciones contrarias al aborto y la eutanasia.

En el ámbito político, tan solo el nacionalismo catalán, que lidera el prófugo de Waterloo, Puigdemont, buscó la nota discordante e irrespetuosa, aunque, finalmente, se quedó reducida a una protesta provinciana y ridícula mientras en Cataluña, y a propósito de España, el Papa les hablaba de ‘unidad’. Y ello tras hablar de la concordia nacional, criticar la crispación, el populismo y las políticas identitarias y reconociendo, sin tapujos, la grave responsabilidad de la Iglesia en los casos de la pederastia.

El papel de las mujeres

Esta ‘plaga’ -así la llamó el Papa- en la que sin duda influye en el ámbito de la religión la represión contra natura de la sexualidad que se desprende del ‘celibato’. La gran asignatura pendiente en el necesario ‘aggiornamento’ de la Iglesia Católica. Y en consecuencia un gran desafío para León XIV. También lo es el necesario reconocimiento del rol, hoy menospreciado, de las mujeres en la estructura de la Iglesia y la necesidad de que puedan alcanzar el sacerdocio, y de ahí al episcopado, el colegio cardenalicio y, ya veríamos, si también el papado.

Grandes reformas pendientes de la Iglesia que permitirían, en el caso de la eliminación del celibato -siguiendo el ejemplo de los apóstoles de Jesús- reducir de manera exponencial la pederastia y solucionar con el matrimonio de los sacerdotes la vigente crisis de las vocaciones en la Iglesia Católica. Y facilitar el acercamiento entre las ‘iglesias’ católica y anglicana y avivando la competencia entre la Iglesias Católica y las evangélicas que inundan todo el territorio latinoamericano.

Vitalicia y dogmática

Llama la atención que estas cuestiones no hayan aparecido en la visita del Papa a España por parte de los políticos y de organizaciones religiosas con una petición singular. Sobre todo cuando León XIV no ha cesado de hacer peticiones y toda clase de recomendaciones a los políticos españoles. Pero hora es que este Papa se enfrente a estas necesarias reformas.

Para lo que el Pontífice debería abrir el debate en la propia estructura de la Iglesia, cuya dimensión política y vaticana se identifica con un modelo muy especial de monarquía absoluta (sin controles democráticos), vitalicia y ‘dogmática’ (incluso en lo que a la ‘infalibilidad’ se refiere), pero sometida a la votación y elección del Papa por el Cónclave de cardenales (no electos) que van eligiendo los sucesivos Papas. Y que nos han traído a este nuevo Pontífice en el que están puestas muchas de las esperanzas de renovación y profundas reformas de su papado.

Político y pastoral

En la línea y tras los pasos de su predecesor León XIII, autor de la encíclica Rerun Novarum, que constituyó una revolución en defensa de los derechos laborales de los trabajadores. Por lo que sería de esperar que Leon XIV, que escogió ese nombre por su significado renovador, avance en las reformas ya mencionadas para la abolición del celibato y el reconocimiento de la mujer en la estructura de la Iglesia.

Dos cuestiones esenciales que se entroncan también con el claro mensaje humanitario y familiar del que hace gala, en el ámbito político, este Papa (al que acompañaron en todo momento el presidente Sánchez y el Rey Felipe VI) cuyo viaje político y pastoral a España ha resultado un éxito indiscutible -con su especial acercamiento social a presos en Barcelona e inmigrantes en Canarias- y del que tanto se espera en la modernización de la Iglesia y su insistente búsqueda internacional de la paz.