Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Imagino que si ha dado unos valores tan fuera de la realidad es porque alguien le ha mentido o le ha pedido que mienta. ¿Quién puede haberlo hecho aparte de Zapatero? ¿Le va a pedir cuentas Luis Arroyo?

El caso de las joyas que Carlos Herrera ha calificado como las de «Zapaterina la Grande» nos trae sorpresas sin parar. Esta semana hemos tenido la tasación por parte de los joyeros de Ansorena y el Instituto Gemológico Español. 1,3 millones de euros. Creo que eso le deja poco espacio al expresidente del Gobierno para pedir nuevos peritajes alternativos. Me dice quien sabe de la materia –yo no tengo ni idea– que estas tasaciones se hacen a la baja. Ansorena es también sala de subastas y ahí tasar a la baja es una estrategia de negocio porque favorece que posibles pujadores se animen a hacer ofertas. Si tasas al alza el potencial cliente se retrae.

En medio de la crisis que ha asolado a José Luis Rodríguez Zapatero a partir de su imputación el pasado 19 de mayo, surgió un portavoz oficioso en la persona de un militante socialista conocido, Luis Arroyo, consultor de comunicación política, colaborador histórico del entorno del PSOE y presidente del Ateneo de Madrid. En alguna entrevista que le escuché en radio llegó a decir que su fe en Rodríguez Zapatero era tan absoluta que si llegaba a descubrir que no había pagado la factura de la luz, se pasaría al otro lado. Supongo que estará haciendo la maleta.

En las declaraciones de esos días, Arroyo llegó a decir que las joyas de la caja fuerte del despacho de Rodríguez Zapatero podían valer 30.000 o 40.000 euros. Supongo que Arroyo es tan gemólogo como yo. Distingue una perla de un diamante con dificultad. Eso no es causa de descalificación. Pero imagino que si ha dado unos valores tan fuera de la realidad es porque alguien le ha mentido o le ha pedido que mienta. ¿Quién puede haberlo hecho aparte de Zapatero? ¿Le va a pedir cuentas Luis Arroyo?

Arroyo es un presidente del Ateneo de Madrid que ha dado un claro sesgo izquierdista a la institución. Tampoco es novedad a lo largo de la historia de esa casa. Pero yo me pregunto si los socios de esa venerable institución se sienten a gusto con el hecho de que su presidente se dedique a hacer política partidista. O, lo que es peor, política de trinchera defendiendo a un imputado para el que la cosa pinta mal. ¿Para eso está un presidente del Ateneo de Madrid? ¿Así se defiende la imagen de la institución?

Y en esa línea, muy mal pintan las cosas para Rodríguez Zapatero. Hay muchos tipos de corrupciones. Que te paguen una mordida, cobrar una comisión por tráfico de influencias –siempre tan difícil de probar– que te hagan regalos en el Caribe… Todo eso es difícil de demostrar. Y deja una mala impresión respecto del acusado o sospechoso. Pero es difícil visualizar por parte del ciudadano de a pie. Pero lo que no tiene remedio, donde Rodríguez Zapatero se ha caído con todo el equipo, no es ni con sus trapicheos con China, ni con la supuesta mina de oro en Venezuela ni con el no se sabe qué que ha tenido con Marruecos. El acabose es las joyas. Da igual de dónde vengan. El currito de a pie sabe que no tienen un origen limpio. Que nada de eso ha salido de lo que se gana con un estanco. Ni aunque lo jure Luis Arroyo por el alma de su abuela.