Del blog de Javier Elorrieta
La limpieza política del nacionalismo vasco, por efectos del terrorismo y de la incomodidad vital del nacionalismo institucional, más el abandono del Estado, dan el reflejo de un panorama anómalo. Pero se disolverá por efectos de la inmigración masiva y las políticas de imposición lingüística en políticas de educación desastrosas. El día que se echen las cuentas reales , camufladas por las trampas contables del Cupo Vasco, será el sálvese quien pueda. Al fin y al cabo una muy apreciable cantidad de vascos disponen de otra vivienda «allende las fronteras» autonómicas. Y miles de ellos tienen familiares en otros lares.
He asistido ,este mismo viernes, en el Juzgado de Bilbao, a la boda de un familiar. Y luego he paseado por el centro hasta el restaurante donde nos prepararon un «amaiketako» ahora se dice «brunch» o algo así. EL REMPLAZO es inevitable.. Está ya consolidada la realidad demográfica.
Insistirán en una política lingüística obsesiva. Mientras algunos se les olvidará el vascuence, o euskera, cuando terminen la enseñanza elemental. Y sin salir de Bilbao.
Pero la ikuriña, y toda la simbología nacionalista tendrá el monopolio en las fiestas y en las manifestaciones. Esa gran singularidad mundial de Bilbao. Donde las consignas que se gritan, y las reivindicaciones de las pancartas, se muestran en un idioma diferente al que sus portadores hablan en el cortejo. Tal vez crean que así sus reivindicaciones tienen más posibilidades de conseguirse.
Recuerdo la patética rabia de un señor, en la manifestación por la muerte de su hijo en Santurce, ahora Santurtxi. ( Nunca me ha sonado razonable «Desde Santurtzi a Bilbo, vengo por toda la Ría con la falda remangada, luciendo la pantorrilla». Aquel hombre en su sufrimiento, pues su hijo, de ETA, murió en un enfrentamiento., en la manifestación consiguiente, aquel buen hombre gritaba lo que entendía que gritaban los demás. Mientras los organizadores gritaban «ETA Herria zurekin», «ETA, el pueblo está contigo». Repetía a viva voz, «EGUíA SUBE AQUÍ». Eso sí que es (se lo robo a Cela ) un «Drama con cachondeo y dolor de corazón». En fin , «cosas de akí».
Sean lo felices que puedan. Tengo la depresión de comprobar, cómo personas allegadas, con las que evitas hasta comentar hechos e información, porque «te metes en política», siguen con la actitud de «Como no quiero creerlo no quiero verlo».
Ni se te ocurra hablar con ellos de que opinan de cualquier cosa relacionada con el Gobierno, el PSOE y sus soportes. De Leire o de las joyas de ZP. Cuando, por otra parte una señora, allegada, me mostraba su convencimiento que ZP no se suicidaba porque no tiene valor.
En fin, también cosas de «akí».