Pablo Sebastián-Vozpópuli
- Moncloa y Ferraz son el escenario de todo un castillo de naipes y podredumbre que podría derrumbarse a la que alguien decida confesar
Aunque no le hayan retirado el pasaporte, rechazara en el interrogatorio las acusaciones, se haya negado a decir al juez José Luis Calama el origen de las joyas que la policía encontró en una caja fuerte de su despacho, y haya tenido la osadía de solicitar la confianza de los ciudadanos que lo apoyaban, José Luis Rodríguez Zapatero está en el final de su inútil escapada, o gana tiempo, y no tiene solución.
El ex presidente Zapatero se ha acabado como referente moral del PSOE y su negativa a las acusaciones que se le imputan no lograron, según el juez, ‘desvirtuar los indicios razonables de criminalidad’. A lo que ZP añadió su negativa a responder las preguntas sobre las llamativas joyas incautadas con el argumento de que está buscando su documentación. Y al parecer la prescripción de los delitos fiscal y de contrabando, mientras continúan las indagaciones sobre los otros delitos de corrupción, blanqueo de capitales, falsedad documental y tráfico de influencias.
Se acabaron los negocios
Y de momento, y a propósito de las joyas, ZP ya ha reconocido que aceptó ese costoso regalo y que no lo declaró a Hacienda, lo que certifica un fraude fiscal y moral, al margen de toda posible prescripción. Y lo que supone el fin de ZP como referente político de la izquierda y del PSOE y el final de toda su actividad como ‘lobista’ político en España, Venezuela y China (o cualquier otro país), así como el final del negocio de sus hijas, las que acaban de ser imputadas por el juez Calama, así como la tal Gertrudis, la secretaria de ZP.
Y todavía falta por ver si su compañero Julio Martinez, ‘Julito’, decide colaborar con la Justicia para reducir su posible condena, en cuyo caso el horizonte penal de Zapatero empeorará más de lo que ya lo está. Mientras que el expresidente se afana, torpemente, en proteger a sus hijas Alba y Lara, a las que él metió en el negocio de la ‘trama’, y que hoy constituyen su mayor preocupación.
Las ‘andanzas’-así llama Pedro Sánchez a las cloacas de Leire Díez– de ZP incluyen algunas de las pruebas irrefutables de los delitos cometidos por los imputados Ábalos, Koldo, Cerdán, Díez y Zapatero como: las grabaciones de Koldo, las agendas de Cerdán y Díez, las joyas de Zapatero y los fajos de billetes (‘chistorras’). Además de un sin fin de documentos e informes que han aportado la UCO y la UDEF. Y a lo que se añaden noticias como las del puterío y el acoso sexual en Moncloa (caso Salazar) lo que, en su conjunto, incluye de antemano una condena ciudadana política y moral. Al margen y pendiente de la sentencia penal. Como la que ahora esperan Ábalos, Koldo y Aldana en el Tribunal Supremo.
Leire vale más por lo que calla
Las cuestiones que se investigan en distintos juzgados lo son esencialmente por varios delitos de corrupción y la trama de las ‘cloacas del Estado’, cuya dirección ejercían Santos Cerdán y Leire Díaz para ‘proteger’ a Sánchez y a su familia con operaciones destinadas a atacar a jueces, fiscales, la UCO y a los medios de comunicación que investigan la corrupción del PSOE y del entorno político y familiar del presidente del Gobierno.
Y de su ex ministro Ábalos y los aún ministros Marlaska, por el ‘manejo’ de la muy cafetera y directora de la Guardia Civil; y Bolaños, por el ‘manejo’ de la Fiscalía General del Estado, todo ello para proteger al presidente Sánchez y a su entorno familiar y político, donde aparecen, además de sus ministros y altos cargos del PSOE -incluida la presidenta Cristina Narbona, citada por Leire Díez-, sobre todo Cerdán (‘correo’ de Sánchez con Puigdemont)- como el corruptor jefe de las cloacas, que además financió el PSOE. Y todo ello con colaboradores de Sánchez en Moncloa como Antonio Hernando y Juanfran Serrano, lo que hace imposible que el presidente no estuviera informado de la trama delictiva que nunca podría haber actuado sin su consentimiento
Todo un castillo de naipes y podredumbre que podría derrumbarse a nada que, siguiendo la estrategia de Aldama, alguno o varios de los imputados decidan confesar y colaborar con la Justicia para ver reducida se condena. Lo que podría ocurrir con Ábalos, Koldo y Cerdán (en casos de concesiones de obras públicas e hidrocarburos), así como con el tal ‘Julito’ Martínez el estrecho colaborador de Zapatero en el rescate de Plus Ultra. E incluso con Leire Díez, la activista de las cloacas y la SEPI porque anda diciendo: ‘‘Valgo más por lo que callo que por lo que digo’.
Motivo por el que en el PSOE no se atreven a querellarse contra la que ahora llaman ‘la pajarraca’ -‘la pájara’, llamaron ala ministra de Defensa, Margarita Robles– temerosos de que tire de la manta en cuanto se vea cercada por los tribunales que siguen su rastro y que pronto la citarán a declarar. Y, en dicho caso, con medidas cautelares para que no se pueda escapar.