Juan Carlos Girauta-El Debate
  • Lo que sigue podría traumatizarles; socialistas, deténganse aquí. El CGPJ no puede entrar en asuntos jurisdiccionales, le están expresamente vetados. Si lo hiciera, quebraría el Estado democrático de derecho

¿Qué ha hecho Perelló, presidente del órgano de gobierno de los jueces? No se explica –salvo que prescindamos de argumentos jurídicos– su decantación por la peligrosa vía del expediente disciplinario contra el juez que instruye lo de Gómez. El CGPJ es un órgano prescindible y partisano. Con lo primero nos tendremos que aguantar hasta que se reforme la Constitución. Lo segundo es imperdonable. Solo un pasteleo político ajeno a lo que debería ocupar a los vocales del CGPJ (no se rían) explica la tácita y amenazante advertencia lanzada con el voto de calidad de la señora Perelló. Un dedo insolente se ha levantado, admonitorio, ante la nariz de todos los jueces instructores de España, no solo ante Peinado. A este le intimidará entre poco y nada el dedito contra su independencia. El resto tomará nota del mensaje: mucho ojo con los asuntos que afectan a Pedro Sánchez y su familia.

Con vías más obscenas no contaba el muy politizado órgano, y no por falta de ganas de la mitad de sus miembros (al menos), sino porque la Justicia, por extraño que les parezca a los votantes socialistas, no funciona como les cuentan los tertulianos de RTVE. Lo que sigue podría traumatizarles; socialistas, deténganse aquí. El CGPJ no puede entrar en asuntos jurisdiccionales, le están expresamente vetados. Si lo hiciera, quebraría el Estado democrático de derecho. Tal eventualidad no contendría al feroz Puente, ni a la manca imaginaria (y jurista más imaginaria aún), ni al bachiller López (Patxi), ni al hijo de Pilar Miró (desconozco que otro mérito le asiste), ni siquiera a tres cuartos de la Cadena SER (eso después de haber echado a la manzana más podrida de la cesta). Pero una cosa es alcanzar el CGPJ por la vía non santa que todavía rige, pese a tantas promesas, y otra echarse al monte. No me recrearé en la credulidad de cuantos insistieron e insistieron en las bondades del acuerdo González Pons-Bolaños en Bruselas, hace dos años. De haber sido cierto lo que contaron, el actual CGPJ ya no sería este, sino uno elegido según los criterios de la UE, del comisario del ramo, del Consejo de Europa, de su Comisión de Venecia…

Sí, el nuevo CGPJ, cubriendo tres quintos, elaboró antes de seis meses una especie de propuestas de reforma en la elección de vocales simulando encajar con las demandas, tanto de las instancias citadas como de la mayor parte de la ciudadanía. Sin embargo, tal como los más retorcidos y escépticos del lugar anticipamos, la ley no se cambió. Igual ahora responden: ¿dónde estaba la mayoría para hacerlo? ¿En la buena voluntad de Sánchez? Jóvenes, si queréis acertar casi siempre, no creáis en los compromisos o promesas del PSOE; si queréis acertar siempre, tampoco creáis en los del PP. Fue este quien impulsó la candidatura de Perelló como presidente del CGPJ. Perelló, de Jueces por la Democracia, los del constructivismo jurídico, el uso alternativo del Derecho y el activismo judicial.