Gabriel Sanz-Vozpópuli
- La imputación de la presidenta de la SEPI y la más que probable del PSOE por financiación ilegal y por el ‘Caso Leire’ deja al partido sin coartada
“Santi me reporta solo a mi”, cuenta Santos Cerdán en su libro La Caída que tal era la confianza que se tenían Pedro Sánchez y él en los casi cuatro años que desempeñó la Secretaría de Organización del PSOE, por orden de El One, después del fiasco de un José Luis Ábalos que se había permitido ser corrupto y antifeminista por encima de sus posibilidades.
Más que un libro, lo de Cerdán parece un aviso a navegantes mal redactado y autoeditado a toda prisa antes de que empiece la fiesta -su juicio- para demostrar al presidente del Gobierno y a la sigla qué, si se siguen equivocando y le dejan aún más solo de lo que está, puede hacerles mucho daño político y, sobre todo, judicial.
Leyéndole entre líneas se comprende mejor lo que (no) pasó durante la reunión del Comité Federal del PSOE, este sábado en Madrid. Bastantes dirigentes -siempre en privado para no desbaratar el cierre de filas decretado por La Moncloa y Ferraz- echaron de menos en el discurso de Sánchez una mayor contundencia en defensa, no sólo de la honorabilidad de su esposa, Begoña Gómez, o la de su hermano, David Sánchez, sino algo más básico: acciones en defensa del buen nombre del partido.
“¿Por qué no nos querellamos contra Leire?”
“¿Por qué no anunciamos, de una vez, una querella contra Leire Díez? ¿Por qué no nos personamos en el sumario como perjudicados?”, se preguntan en voz baja no pocos cargos obviando que la actual gerente, Ana Fuentes, ha sido imputada por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz tras haber confeccionado facturas falsas a la empresa Gaspar Zarrías para disimular que era el partido, no el veterano político andaluz,, el que financiaba la trama de la fontanera patriótica… ahí es nada..
“Si, como nos dicen, todo fue cosa de José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo y cuatro golfos más como Aldama, por qué no actuamos contra ellos? ¿Qué nos lo impide?”, se preguntan los alcaldes y barones socialistas aterrados con la posibilidad de que todo este trasiego judicial, con la joyas del ex presidente y ex tótem ideológico, José Luis Rodrìguez Zapatero, en el Top ten de la inmundicia, acabe arrasando sus posibilidades electorales en las urnas el 23 de mayo de 2027.
“Solo va a quedar Abel Caballero en Vigo”, bromean los más cachondos en un intento de exorcizar los viejos demonios familiares, esos que llevaron el sábado a Oscar López a replicar a Emiliano García Page que no, que éste no es, ni de lejos, el peor momento del partido; que la salida de Felipe González en 1996 también estuvo rodeada de escándalos, a cual peor, con el entonces ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán y el ex gobernador del Banco de España Mariano Rubio en prisión.
Querellarse contra Leire
Es tal el estado de shock en el que viven los socialistas ante su negro horizonte electoral y penal, con la casi segura imputación de la sigla como persona jurídica, que tampoco es de extrañar que apelen a soluciones desesperadas contra Leire Díez o contra todo lo que se menee; en busca de una vuelta a la tranquilidad que, muchos temen, el PSOE tardará años en recuperar cuando todo esto pase y Sánchez sea un recuerdo.
Porque, así, a poco que se pongan a pensar: ¿Cómo va a querellarse el partido contra la fontanera si acabamos de conocer que el ya famoso “ni fontanera ni cobarde” se lo escribió nada menos que todo un ex presidente, Zapatero, quien, a petición de Santos Cerdán, redactó “cuatro folios con ideas” (sic) para ella?
Ojo, que fue el propio Zapatero quien, en el colmo del autoelogio, confesaría a su secretaria, Gertrudis Alcázar, vía Whasapp “Leire ha estado bien”; y todo ello después de que España la viera a la distinguida militante y compañera de fatigas de Cerdán hacer el ridículo en directo en una rueda de prensa interrumpida a gritos al final por ese perejil de todas las salsas socialistas que es el “nexo corruptor” Víctor de Aldama.
“¿En qué manos hemos estado?”
¿Qué juez en sus cabales va a creerse que el PSOE no tiene nada que ver en toda esta operación de presuntas maniobras, chantajes y vigilancias a jueces, fiscales y guardias civiles para obstruir la acción de la Justicia de la que hasta Zapatero, como poco, ha estado informado? ¿Y lo sabían Zapatero y hasta la presidenta del partido, Cristina Narbona… y no lo sabía Pedro Sánchez? ¿En serio?. Son preguntas que a buen seguro ya se está formulando en esta hora el juez Pedraz, que en las próximas semanas va a tener que decidir si sigue tirando del hilo.
“¿Es manos de quien hemos estado?” Esta es una pregunta recurrente entre los cargos y los militantes, que, en el fondo, les alivia porque sirve para desviar el foco de las responsabilidades penales o políticas. No, la pregunta pertinente es ser otra: ¿En qué manos dejó Pedro Sánchez el PSOE cuando nombró todopoderosos secretarios de Organización a Ábalos & Cerdán, esos que según la UCO de la Guardia Civil gobernaron el partido como una “organización criminal” (sic)?
¿Contra quien se va a querellar Sánchez? ¿Contra sí mismo? ¿En calidad de qué, de perjudicado por un Cerdán que ha recuperado la memoria para recordar que el presidente advertía a ministros y dirigentes cuando querían entrometerse “Santi solo me reporta a mi”?
No hay juez que se lo trague; ni Pedraz en el Caso Leire, ni Ismael Moreno, magistrado instructor del caso de financiación ilegal del PSOE en la Audiencia Nacional. Así se entiende mejor que el secretario general, el sábado ante el Comité Federal, no respondiera a ninguna de las preguntas que flotaban en el ambiente de la sala Ramón Rubial en la sede socialista de Ferraz… A ver si escampa, pensará.