- Como fuere, bien está lo que bien acaba, y aunque esto no se ha acabado formalmente, creo que sí se ha acabado en lo esencial: Moreno Bonilla está comprendiendo la prioridad nacional, le está viendo las bondades a aplicarla
Cuántas cosas hay que aceptar en la vida. Esa es la primera reflexión al ojear la portada de El Debate de ayer. Pasas de uno a otro titular, abres una y otra noticia y te sale mucha aceptación, mucha resignación en ciernes. Lo imagino como unas cuerdas viejas muy torcidas, que son los engaños, y que al ir a torcerlas de nuevo se han rebelado, han regresado a su forma original (resiliencia) y de repente vuelven a mostrar las verdades largamente evitadas. Fíjate en Moreno Bonilla, cómo ha descubierto de un día para otro las bondades de la prioridad nacional. Hasta ahora no le entraba el concepto, no lograba hacerse con él, le daba hasta rabia y, en vez de argumentar en contra, lo despreciaba, o refutaba lo que no era, que siempre es más fácil. Ahora, de repente, se levanta y lo reconoce. Se levanta y se cae del caballo, se levanta y se vuelve a sentar. Se iba a levantar quizá de un modo sibilino y lento contra Feijóo mediante una estrategia que se le quedó vieja la noche electoral, aunque él no lo quiso admitir: la estrategia de ir por el mundo como el único del PP que saca mayorías absolutas en la nueva etapa electoral. Pinchó.
Como decía, la noche electoral ya se vio que no. Lo vimos todos menos él, porque no hay nada más poderoso que el deseo de engañarse. Llevaba la inercia del bendecido por el destino, algo bastante peligroso cuando el destino no te ha bendecido. La inercia le ha durado hasta constatar que no le investían como si tuviera mayoría absoluta. Todo engaño es finito y toda verdad infinita. La verdad se mira de cerca y cada vez es más compleja; el engaño se mira de cerca y cada vez es más simple. No tienes mayoría absoluta. Negocia o atente a las consecuencias. ¡Pero es que casi la tengo! Ya, y a aquel casi le toca la lotería. ¡Pero es que con que me presten dos votos los de izquierdas, a los que trato con tanto afecto, ya lo tengo hecho! Ya, pero la izquierda no te va a prestar dos votos, ni uno, ni nada. Es cuando la inercia queda interrumpida porque se cruza en su camino el obstáculo que no quiso ver ni oler cuando todo el resto de españoles lo percibimos claramente. Feijóo el primero.
Como fuere, bien está lo que bien acaba, y aunque esto no se ha acabado formalmente, creo que sí se ha acabado en lo esencial: Moreno Bonilla está comprendiendo la prioridad nacional, le está viendo las bondades a aplicarla. Habrá recidivas antes de su investidura, pero cada vez remitirán porque la inercia ya se ha apagado. Puede que le quede como un mareo, la sensación de que se mueve hacia delante. Pero está clavado. En seco. En la realidad. ¡Por dos escaños, por dos escaños! Por dos escaños gobierna Sánchez en vez de Feijóo, que merece un respiro.