- Cuando ya te parece imposible que tu familia deba volar en líneas comerciales estás dispuesto a hacer lo que sea por quedarte en el poder
Algunos le darán poca importancia, pero a mí me parece que el uso de los aviones de la Fuerza Aérea por parte de la familia del presidente del Gobierno y de él mismo para asuntos privados marca una deriva totalitaria incuestionable. Cuando en el verano de 2018, nada más asaltar la Moncloa, Sánchez se cogió el Falcon para irse a un concierto al Levante, hubo tal polémica que todavía no se atrevió a actuar con la desfachatez que lo hace ahora cuando emplea un avión con 80 plazas para irse a Londres desde Ankara, llegando dos días antes del acto al que va: la graduación universitaria de su hija.
Se inventaron en 2018 la excusa de ponerse en cada viaje un «acto de trabajo» y cuando no encontraban uno en día y hora apropiados, optaba por «reunirse» en su destino con el delegado del Gobierno. Idearon un nuevo protocolo por el que, en lugar de que el delegado del Gobierno viajara a Madrid a ver al presidente del Gobierno, era el presidente del Gobierno el que viajaba para visitar a su delegado.
El pasado miércoles publiqué aquí una columna titulada con una pregunta retórica: «Presidente, Begoña irá a Londres en vuelo regular ¿verdad?». Pues a esta hora y ante el silencio de Moncloa, todo indica que Begoña Gómez voló a Londres en un Falcon de la Fuerza Aérea. Salvo que algún amigo prestara al presidente su avión particular. Porque de lo que yo estoy seguro es de que, si hubiera ido en un vuelo comercial, a estas horas lo sabríamos. Hoy en día todo el mundo tiene cámaras de fotos en sus teléfonos. Y la foto de Begoña entrando en el avión, la foto de Begoña sentada o la foto saliendo del avión nos hubiera llegado por una vía u otra. Yo me atrevo a afirmar que si no hay foto y Moncloa se niega a responder es porque no hubo vuelo regular.
Más interesante aún es la información publicada en estas páginas el pasado viernes por mi admirado Antonio Naranjo: «Moncloa no niega el uso del Falcon por las hijas de Sánchez y confirma que no registra ni destinos ni acompañantes en los vuelos». No registrar quiénes son los pasajeros de un vuelo es de una ilegalidad flagrante. Y no desmentir que los Falcon se hayan utilizado para desplazar a las hijas del presidente del Gobierno, cuando cada vez es más evidente que se emplean sin pudor para la mujer de Pedro Sánchez y se nos niegan datos sobre los frecuentes vuelos a República Dominicana, es un indicio incuestionable de entender que los bienes del Reino de España son suyos como lo serían con cualquier dictador de poca monta.
España está en una deriva muy preocupante. Las evidencias de esta degradación totalitaria son cada vez más incuestionables. Pero Sánchez consigue hacer creer a sus más fieles que la culpa es de la derecha y la extrema derecha, que como me gusta recordar, son presentadas como Trinidad y Tobago: siempre juntas como si fueran una misma cosa.
Pero la realidad es que Pedro Sánchez ha perdido las referencias. Lo sabemos desde que hemos tenido noticia de a qué se retiró cuando el año pasado hizo un abandono injustificado de su trabajo –aunque siguió cobrando el sueldo. Se fue a mover los hilos para impedir que la UCO y la UDEF investigaran la corrupción de su entorno porque esta ya era de tal magnitud que se acabará llevando todo por delante. Y cuando ya te parece imposible que tu familia deba volar en líneas comerciales estás dispuesto a hacer lo que sea por quedarte en el poder.