Tonia Etxarri-El Correo

Después de que el socio y presunto testaferro de Rodríguez Zapatero, el empresario Julio Martínez, haya declarado ante el juez por el ‘caso Plus Ultra’ que sus empresas eran tapaderas para pagar al expresidente del Gobierno y a sus hijas, ha saltado por los aires la estrategia de defensa procesal del dirigente socialista. Hasta ahora había intentado anular el procedimiento judicial que pesa contra él pero la confesión de ‘Julito’ y de los dos directivos de la aerolínea rescatada le han dejado noqueado. La confesión de su excompañero de negocios agrava su situación judicial y da una vuelta de tuerca más a la pérdida de credibilidad del Gobierno. Corresponderá a los tribunales comprobar la veracidad de estas declaraciones. Si Zapatero delinquió, ¿el Gobierno prevaricó en Consejo de Ministros?

Si la Justicia encuentra respaldo probatorio, el daño a la imagen del Ejecutivo y a la del Partido Socialista será irreparable.

A medida que avanzan las investigaciones policiales y judiciales, a la familia socialista le resulta cada vez más difícil aferrarse al mantra de la presunción de inocencia (principio fundamental del Estado de Derecho) como única tabla de salvación. Que el examigo de ZP haya decidido ‘marcarse un Aldama’ para intentar aliviar el futuro penal que le espera, ha puesto al expresidente socialista contra las cuerdas. Nada era lo que Zapatero aparentaba. Según los testimonios del consultor y los directivos de Plus Ultra, tuvieron que pagar una ‘mordida’ por las gestiones del expresidente, que cobraba a través de la empresa Análisis Relevante abultadas comisiones.

Zapatero, que se había convertido en el gran activo electoral de Pedro Sánchez y en el muñidor de sus incomprensibles giros en alianzas internacionales, ha dejado de ser el dirigente que daba lecciones de ejemplaridad definiendo el perfil del buen socialista como aquel «que tiene muy poco y esta dispuesto a dar mucho». Su imagen de vigía de la moralidad se ha caído del pedestal desde que ‘Julito’ ha decidido tirar de la manta. ¿Bambi se ha convertido en Ronno de repente o ya venía de fábrica?

Pedro Sánchez se mantiene codo con codo con Zapatero desde que se inmoló con él proclamando su inocencia en la última comparecencia parlamentaria. A sus socios les empieza a dar apuro (electoral) seguir apuntalando a un Gobierno que pudo incurrir en un delito de prevaricación al aprobar el rescate de 53 millones de euros para una aerolínea de capital venezolano que estaba en quiebra y no reunía las condiciones para semejante favor. Un postureo sin consecuencias.

¿Qué salida le queda a Zapatero en su condición de imputado y procesado en apuros? Tirar de la manta, autoinculpándose para culpar de paso a otros suele funcionar. Esa es una de las formas más persuasivas de colaborar con la Justicia. Confesión a cambio de reducción de penas. Si la investigación ha llegado a tocar su punto más débil con la imputación de sus hijas, ¿se apuntará ZP a la ‘vía Aldama’? En ese caso, ¿acabará salpicando a Pedro Sánchez?

La izquierda disimula su inquietud. La derecha se mantiene expectante. Sin olvidar que esta situación, a Pedro Sánchez, por su vinculación con el expresidente, le deja ubicado en el centro de la diana.