Buenos días, mi querida Rosana, Estrella de la mañana, torre de marfil. Lo del fuego sigue devastador, la peor noticia del verano. No habíamos visto nada igual hasta ahora. Nuestro querido Pedro Corral me envió el sábado una foto tremenda de las vistas sobre el incendio desde su casa de Ávila. Era una casa con vistas al infierno.Pedro se apuntó adonde tocaba y se fue de voluntario a luchar contra el fuego a la primera línea a 1.900 metros de altitud, aunque él se inclinaba a creer a uno de los bomberos de arriba, que seguramente sería mejor que estuvieran todos abajo, defendiendo el pueblo, que en el monte nada se puede hacer. Y luego, ya roto, confesaba: “Estoy llorando, Santi”. Era estremecedor. El que no lloraba era un miserable llamado Javier Aroca, uno de los 61 periodistas sincopados: “como demócrata, acepto lo que han dicho los madrileños, y si los madrileños quieren esa educación, esa sanidad, ese trato a las personas mayores, que asuman las consecuencias. Ni una lágrima por Madrid.” Siolo faltaba Oscar Puente para que repitiera aquella broma que hizo sobre los primeros incendios: está la cosa calentita. Qué gentuza.

Así son y no es de ahora. Los más viejos del lugar recordarán los incendios de Galicia en el verano de 2006, hace veinte años. No tenían aún el argumento de del cambio climático, pero Pepiño Blanco ya cargaba contra Núñez Feijóo, acusándolo de ir con una manguerita para hacerse la foto.

Hoy también es foto de portada Tadej Pogacar, que ha entrado en el olimpo del ciclismo al ganar su quinto tour. Ya se codea con los grandes mas joven que todos ellos. Yo en esto del ciclismo me confieso gregario. Me aficioné con Anquetil siendo muy niño, ya de mocito fui un fan irrestricto de Eddy Merckx, no digamos de Induráin y después de Hinault y de Pogacar. Me aficiono con los grandes y mi interés decae fuera de ellos. Bueno, también me aficioné mucho en la época del estadounidense  Lance Armstrong, que ganó siete tours consecutivos, pero se los anularon por dopaje.

Después del Mundial, he encontrado un motivo para afianzar mi madridismo y mi simpatía por Florentino, que ha tenido en este verano dos aciertos  de gran calado. Uno es el fichaje de Marc Cucurella, acierto que se explica por si solo si repasamos su participación en el Mundial. Es un jugador extraordinario, pero, además un tipo excelente como ser humano. En estos días conocíamos una anécdota personal que nos contaba Adnan Pixoto: “Acabo de saber por qué este jugador, Cucurella de España se deja el cabello crecer y el motivo no tiene nada que ver con la vanidad”. SE deja crecer el pelo y lo lleva suelto para que el mayor de sus tres hijos, Mateo, que tiene siete años y es autista, pueda reconocerlo  por la televisión. Un gesto hermoso, que tío. El otro detalle es que el Real Madrid estaba negociando el fichaje del argentino  Enzo Fernández, con el Chelsea, por 120 millones de euros. Cuando vio la salvaje entrada a Cubarsí que le costó la segunda tarjeta amarilla y la consiguiente expulsión, Florentino dio la orden de supender inmediatamente las negociaciones y la oferta bajó de 120 millones a cero. Magistral.

Mi admirado Emilio del Río, un hombre a quien le debo una parte relevante de mis conocimientos sobre la Roma clásica, se descolgaba ayer con el homenaje a uno de nuestros más importantes poetas, Antonio Machado, en el 151 aniversario de su nacimiento. Y lo hacía recordando uno se sus inolvidables poemas: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla/ y un huerto claro, donde madura el limonero…” Eso, para cualquiera de sus lectores, pero tenía que llegar Pedro Sánchez Pérez-Castejón para afirmar con la solemne burricie que tiene pegada a a su ser: “En una ciudad como ésta, Soria, que es la cuna de Antonio Machado”. No hay mucho más que hablar. Él es así, señora.

Todavía sigue trayendo cola el roznido de la ministra de Ciencia y Tecnología, Diana Morant, que es también la secretaria general del PSPV, en el que comparó a Núñez Feijóo  con Hitler, comparanza a la que se su mó alborozado otro intelectual plecaro, Enrique Santiago. Liberal Enfurruñada colgaba en su cuenta de X una fotop de la ministra, con la siguiente leyenda: Vosotros también sabéis por qué todo el Consejo de Ministros tiene el estilo de barra de un prostíbulo, ¿verdad?”. Pues sí, dice un refrán de mi tierra que “tarde o temprano se parece la hacienda al amo” y se ha extendido por aquella mesa gigantesca donde se arraciman los 23, lo que podríamos llamar el ‘know how’, el estilo o la cultura empresarial  del holding Sabiniano.

Ignacio Escolar, erre que erre, sigue apostando por la inocencia de Zapatero, con argumentos come éste: “Plus Ultra aportó un certificado de la Seguridad Social para demostrar que cumplía los requisitos del rescate”.

August Lendmesser le echaba el alto en ese mismo momento: “Mientes como siempre, Nachet. Aportó un certificado de que de que la deuda de Plus Ultra no se había pagado y que la Seguridad Social le ampliaba el plazo para pagarla. Tanto la expedición del certificado como el darlo por bueno solo demuestran tráfico de influencias e irregularidades”. Tres años de investigación de Nacho, tú.