Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Lo que yo me pregunto es si Zapatero de verdad creía que no era capaz de ganarse la vida limpiamente. Estoy seguro de que algunas empresas hubieran querido contar con un asesoramiento verdadero

Tengo la sensación de que el PSOE cada vez toma más distancia de José Luis Rodríguez Zapatero. Fue muy revelador el pasado martes, tras el plomo de balance de legislatura que hizo el presidente, que en la rueda de prensa dijese que él no es el portavoz de Zapatero. Y lo que es más importante, ya no dicen que creen en su inocencia –como hacían cuando el juez Calama abrió el caso. Ahora dicen que creen en la presunción de inocencia. Vamos, que creen en la Constitución a la que tanto ha maltratado este Gobierno.

La labor de la UDEF es cada día más sustancial. Y ahora revela una «estructura organizada estable» dirigida por el propio Rodríguez Zapatero con la que se perpetraba un tráfico de influencias ilícitas en favor de unos clientes que pagaron diversos servicios «mediante contratos de asesoría simulados». Esos contratos servían para hacer pagos al propio Zapatero y a Whatthefav, la empresa en la que el expresidente colocó de testaferros a sus hijas.

Confieso que me he llevado un susto cuando he visto entre las empresas que hacían esos pagos a ‘Thinking Heads Group’ y ‘Thinking Heads Americas’. Thinking Heads se presentaba como una sociedad que te contrataba como conferenciante y te buscaba foros en los que pronunciar tus disertaciones. Remuneradas, claro. Hace años, un buen amigo mío, que era cliente de esa empresa, intentó convencerme para que me convirtiese en cliente de la firma como conferenciante. Admito que me tentó la idea. Afortunadamente, nunca di el paso. Aunque yo no cometiera la más mínima irregularidad, vaya papelón aparecer ahora en la misma lista que Rodríguez Zapatero de la sociedad que le representaba y con la que, presuntamente, se cometía un fraude fiscal. Insuperable.

Lo que yo me pregunto es si Zapatero de verdad creía que no era capaz de ganarse la vida limpiamente. Estoy seguro de que algunas empresas hubieran querido contar con un asesoramiento verdadero. Y que la asesoría que hace para clientes terroríficos como los gobiernos de China y Venezuela es perfectamente legítima, aunque a mí me parezca moralmente condenable. Pero esas consultorías son legítimas si se declara a Hacienda las retribuciones que se perciben. El problema puede ser que, cuando se sabe que los billetes que se están cobrando están manchados de sangre en su origen, se prefiere cometer fraude fiscal antes que reconocer la inmoralidad que implica trabajar para algunos clientes.

Hay una conclusión más de enorme importancia. En qué manos hemos estado, Dios mío. José Luis Rodríguez Zapatero parece no ser capaz de ganarse la vida limpiamente. A diferencia de todos los demás expresidentes del Gobierno. Felipe González se convirtió en asesor de grandes inversores; José María Aznar fue contratado como consejero por una de las grandes empresas de comunicación del mundo, News Corporation, donde continua y ha creado una escuela de postgrado, el Instituto Atlántico de Gobierno; Mariano Rajoy tenía una profesión a la que volver y se desenvuelve en ella generando buenos ingresos en su despacho de Madrid. Y ¿qué ha hecho en todos estos años José Luis Rodríguez Zapatero? Es una buena pregunta. Como mínimo habrá que reconocer que nada muy transparente. Lo que sí sabemos es que quien está poniendo luz en esa trayectoria es la Justicia.