Pedro Chacón-El Correo
El concepto de ‘frontera norte’ lo viene utilizando Imanol Pradales al menos desde finales de 2024, en una reunión con Pedro Sánchez en Moncloa, y sobre todo con el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, para coordinar la gestión de los fenómenos migratorios. En esa iniciativa ayudó que Clavijo sea líder de Coalición Canaria, partido con el que el PNV comparte candidatura europea. Con Ceuta, en cambio, la cosa varía. Su presidente, Juan Jesús Vivas, es del PP, lo cual descarta que con la ciudad autónoma se repitan sinergias.
La ‘frontera norte’, por mucho que se añada «del Estado», es la que marca el límite histórico de España con Francia. Hasta Bildu se ha dado cuenta de lo estrambótico que resulta eso de ‘frontera norte’ desde el punto de vista nacionalista, que no solo separa en dos a Euskal Herria, constatando que el Bidasoa no es el Nervión o el Deba, sino que refuerza una frontera que es la que dejaría a Euskadi dentro de España y fuera del resto de Europa. La misma que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha corroborado al advertir de que habría que cerrar el espacio Schengen justo por ahí, a la vista de que España es incapaz de detener la afluencia desproporcionada de migrantes por el sur.
Aunque la mayoría ya ha vuelto por donde llegó, la súbita entrada en Ceuta de sesenta mil personas procedentes de Marruecos ha alterado de manera profunda una ciudad de algo más de ochenta mil vecinos. Ese terremoto social, con los ceutíes encerrados en sus casas y los comercios cerrados, es lo que ha llevado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a hablar de «ataque a la integridad de España». Estamos ante una regla histórica que explica el origen y desarrollo de los nacionalismos, que afectó al PNV en su origen y afecta a Pedro Sánchez ahora. Lo que cuenta es el número: el que va de la presencia folklórica a la amenazante invasión.
El lehendakari vasco, secundado por su partido, esgrime el concepto de ‘frontera norte’ como modo de visualizar que todo lo que entra por el sur de manera descontrolada recalará aquí en buena parte, porque el cerrojo francés es más eficaz que el español. Acoger a los inmigrantes y tratarlos como personas es correcto y humanitario. Ahora bien, creer que los nuevos inmigrantes se convertirán en ‘solo vascos’ delata el error colosal del nacionalismo en este tema y que tiene una explicación muy clara. Y es porque cree que lo que ha pasado con la enorme inmigración de otras partes de España, con los Pradales para entendernos, que se han convertido en ‘solo vascos’, se va a volver a repetir con los Mohamed. Lo cual quiere decir que no han entendido absolutamente nada de lo que ha pasado aquí en el último siglo largo. Es decir, hasta qué punto los españoles que han llegado al País Vasco renunciaron a lo más preciado de su ser, a su autenticidad, a su identidad, con tal de tener la fiesta en paz.