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Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio. ExPresidente del Principado de Asturias

La primavera de 2027 está a la vuelta de la  esquina, y por mucho que se quiera resistir hasta entonces prolongando este presente sin futuro, seguramente poco se podrá hacer para revertir un cambio de ciclo que encuestas de todo tipo y clase, elecciones parciales y la mayoría de los ciudadanos,  parece que ven irreversible.

Intuir que ese cambio de ciclo tiene muchas  papeletas para producirse no  exige ser augur, ni adivino. Basta con no estar ciego, ni sordo, porque entre los españoles aumenta la hartura con la tensión y agresividad política permanente y, desde luego,  se aborrece la estupidez de los insultos, asi como  la corrupción confirmada y las sospechas de la misma y, sobre todo, abruma la incapacidad para conseguir acuerdos de futuro sobre cuestiones que son esenciales para la vida normal de los ciudadanos

Lo contrario, imaginar que de aquí a la primavera de 2027 pueda aparecer por pueblos y ciudades de España un estimulador eficaz del voto del llamado progresismo en sentido contrario a lo que dicen las encuestas (algo asi como un faro zapateril modelo 2023) es algo que solamente se puede imaginar a partir de historias tan inverosímiles como las del callejón del gato valleinclanesco.

En fin, visto lo visto: ¿A partir de 2027 se podría ofrecer a los ciudadanos españoles una nueva versión del constructo político Frankenstein ¿.

La verdad es que parece difícil. Todos los datos indican que el actual Frankenstein está ya descuajeringado, sin posible norte programático común y con escasa soldadura interna.  Su imagen de cohesión publica es endeble y da la impresión de que tiene muy pocos puntos en común para sustentar un proyecto político estable y de futuro, al menos si nos atenemos a las declaraciones que hacen sus portavoces más cualificados y famosos .

Pero, por poder, claro que se podría intentar un nuevo Frankenstein, y a lo peor se intenta,  aunque no sé cómo.   Efectivamente, no parece posible casar sin más las aficiones xenofóbicas de bastantes independentistas con el ¡que venga todo el mundo para aquí! que proclaman los de Sumar y Podemos. Tampoco parece fácil encajar los proyectos económicos de Junts y del PNV con los de Sumar y Podemos, al menos en cuanto afectan a las rentas y propiedades de las clases medias…

Por otro lado, en una hipotética nueva legislatura progresista seguramente el mundo de los independentistas  querría elevar su apuesta y exigir ya un referéndum de independencia o, cuanto menos, que se articule algo asi como una Confederación con enormes ventajas económicas e institucionales para ellos,  como la aplicación del cupo vasco y su opacidad en el ámbito catalán,  pagado, por supuesto, por el resto de los españoles ( lo que conociendo la historia de España sería el germen de algo aterrador,  y no hay que engañarse con palabrerías vanas a lo Iván Redondo).

Por su lado, tanto los comunistas de vieja prosapia como de nuevo cuño han dicho reiteradamente que les gustaría sacar adelante un referéndum sobre monarquía o república. ¡Casi nada, en términos de concordia y de tranquilidad para la sociedad española ¡.

En cuanto a los de Bildu todo indica que se mantendrían impertérritos y apoyarían lo que fuera si se les facilitan  sus enormes  ganancias penitenciarias, y se les da respetabilidad en el medio vasco, pues lo que les importa es ver si con el apoyo del progresismo pueden ganar al PNV y hacer allí lo que tengan pensado hacer, si algo piensan de futuro.

En esa tesitura, el llamado progresismo o socialismo en curso quedaría a su aire, manteniendo fuerza básicamente en Cataluña gracias a los indultos  y a la amnistía que no se sabe hasta donde han producido  los efectos mirifico-pacificadores que se les atribuye, aunque lo haría siendo rehén de socios propios (el PSC no es el PSOE) o ajenos, conformando una plataforma para mantener el poder y sus sinecuras no se sabe muy bien para qué, y disimulando la dificultad de pactos económicos imposibles entre socios inverosímiles.

No parece, pues, que un nuevo Frankenstein sea  muy viable,  por más que se  intente.

Un partido como el PSOE, que tiene un número muy estimable de alcaldes y concejales respetados y queridos por sus conciudadanos porque han hecho una buena labor y, cuyos actuales presidentes autonómicos, los de Castilla-la Mancha y Asturias, son también respetables y honorables, y que,  en el peor de los casos, en sus horas más bajas, ha podido aglutinar entre un 23 y un 28 % del electorado español como demuestran los datos de las últimas elecciones autonómicas, es per se una fuerza muy importante, y muy a tener en cuenta.

Si está bien orientado y dirigido puede ser decisivo para el mantenimiento de los servicios y derechos públicos y privados de los españoles. Por ello, aun minoritario, puede hacer mucho bien y, si lo hace,  puede situarse estratégicamente en los años venideros como una verdadera opción de futuro. Pero no nos engañemos, también puede hacer mucho mal, manteniendo la artificial y fratricida separación radical de las dos Españas, fomentando la crispación y él no es no a todo pacto con el PP, por necesario  y beneficioso para la sociedad que  este sea, y por mucho que eso beneficie a la extrema derecha, a VOX.

En el horizonte  español de 2027  es obligado, creo yo,  acordar pactos y leyes de gran entidad  para resolver una  muy larga serie de problemas que solo  pueden afrontarse entre fuerzas distintas que representen a la inmensa mayoría de los  votantes españoles, se identifiquen  estos con la derecha o con la izquierda.  Nada que no hagan habitualmente los partidos socialdemócratas alemán; danés; sueco; holandés ; noruego etc,  que no son fachas precisamente.

Vale la pena enumerar someramente algunos de esos pactos, los de mayor actualidad que, en puridad, solo pueden resolverse a través de pactos nacionales transversales y de leyes estables, asumidas lealmente  por la mayoría de los españoles. Otros muchos se quedan en el tintero, porque es tema que requeriría  más de un libro y por supuesto bastante más que un artículo.

1º) La emigración. Algo que exige ausencia de demagogia, mucho realismo y solidaridad con el medio europeo,  partiendo de que la incorporación de emigrantes a la sociedad española es imprescindible moralmente, pero tambien economica y demográficamente , pero que debe hacerse de forma ordenada y no a lo que salga, sin hoja de ruta y sin control.

Y, en paralelo a esa negociación debe hacerse la que  tenga como objetivo principal solventar de una vez por todas, y con solvencia,  el problema de la vivienda, que en el momento actual es indisociable del de la inmigración.

Para todo ello es imprescindible que ayuntamientos, comunidades autónomas y estado jueguen en el mismo terreno y en la misma dirección. Y eso demanda un acuerdo nacional y leyes con fuerza de obligar,  amen de recursos económicos  distribuidos equitativamente.

2º)  Los incendios forestales . No es tolerable que cada año España se convierta en un quemadero horroroso. -Se requieren ya medidas importantísimas y costosas de prevención que impidan el incendio, o que consigan que iniciado pueda ser intervenido y apagado con rapidez, puesto  que, ahora, incendios como los que están en marcha  unicamente terminan cuando termina la masa combustible.  Esas medidas y las normas que las instrumenten  tienen que ser pactadas necesariamente por comunidades autónomas  y estado, con independencia de quien los gobierne,  sin demagogia, sin ventajismos y tambien mediante un acuerdo nacional

3º)  Lucha contra el  poder de los narcotraficantes. Hay que afrontar en España de manera clara  y enérgica una política criminal nueva, seria  y eficaz. En este tiempo,  en toda la zona  costera del Levante y del Sur se está produciendo un serio quebranto de los instrumentos principales que garantizan  la libertad y la seguridad.

Es público y notorio, y de ello tiene consciencia el Consejo General del Poder Judicial, que muchos jueces de esa zona o sus familias están  siendo amenazados  por los narcos, y que están pidiendo traslado  masivo de esas zonas. Y lo mismo ocurre con miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, cuyos  domicilios conocen los narcos. Son amenazados ellos o sus familias, tratando  de crear una zona de impunidad, una especie de narcoestado zonal.  Algo especialmente grave, sin excusa posible.

Hasta tal punto es verdad esto, que se ha pensado, incluso, en avocar los delitos de narcotráfico a la Audiencia Nacional para evitar que los jueces de la zona se vean intimidados, pero eso sería  un parche temporal que no puede ser la solución del problema.  Este asunto exige un  urgentísimo pacto nacional y unas modificaciones normativas de enorme entidad que, justamente por ello, tienen que hacerse necesariamente entre el PSOE y el PP,  sin buenismos improcedentes.

4º) Reordenación el sistema autonómico .  El título  VIII de la Constitución requiere retoques importantes para  que no se genere, como ahora se arriesga,  un regimen de taifas descontrolado, sino un sistema autonómico armónico,  descentralizado evidentemente, pero  tambien ordenado y  solidario, en el que  rija, con instrumentos serios y solidos ac hoc , la cooperación entre el Estado y las comunidades autónomas,  entre otros muchos, en  ámbitos  tan relevantes como la sanidad o la educación, y que la transparencia y unidad  de los mercados  sea efectiva, operativa y no Ilusoria. Y  todo esto  igualmente solo puede ser resultado de un pacto entre el PSOE y el PP,

5º) Restaurar la credibilidad y respetabilidad de la politica  y de los sistema de recluta de los políticos. Para ello es obligado y urgente afrontar una reforma a fondo del sistema electoral que habilite la gobernación del Estado, vincule a los ciudadanos con  sus representantes elegidos y  ponga coto a la mala selección de  muchos de esos representantes, que solo ofrecen obediencia  a la búlgara a sus mandos.

Hay muchas fórmulas para ello  y muchos ejemplos,  entre ellos el de establecer listas abiertas a gusto de los votantes, pero en definitiva, es algo que resulta obligado hacer  si se quiere que los españoles vuelvan a confiar plenamente en nuestra democracia. Y eso solamente se puede realizar mediante un pacto  como los señalados .

6º) Ordenar el actual caos  en la intervención económica de las administraciones  públicas en las empresas privadas o ficticiamente privadas, en favor de una libre competencia, evitando  la generalización de situaciones de ventajismo como algunas que se han visto recientemente,  incluso adquiriendo  una Comunidad Autónoma participaciones en empresas que compiten en el mercado,  y cuyas pérdidas sufraga la hacienda  autonómica, que se alimenta de los impuestos ciudadanos.

Son muchas más las cuestiones que exigen pactos serios y honrados, con lealtad mutua , entre PP y PSOE  a partir de lo que puede resultar de las elecciones 2027, cuando  el partido socialista podrá no ganar,  pero si tener fuerza suficiente para acudir a un sistema de pactos con garantía de ser respetado,  oído y aceptado en sus propuestas, evitando, además, que el PP sea rehén obligado de la extrema derecha, es decir de VOX, si se acepta que gobierne la lista más votada.

Estoy convencido de que un sistema de pactos adecuados que beneficien claramente a los ciudadanos es la base para el reordenación de una democracia solvente que podría afrontar  con éxito los problemas que depare el futuro del país. Algo que no tiene ninguna posibilidad  de hacerse mediante un populismo exacerbador de diferencias, de crispaciones y de enemistades entre los españoles, que seguramente no solo  llevaría a la ruina al país, tambien a quienes  protagonicen esa estéril política. Tampoco pueden hacer esos pactos formaciones como BILDU, Podemos, ni las variedades locales o nacionales del comunismo. Menos aún los independentistas de cualquier color.