Iván Libreros-Vozpópuli

  • En Génova ven difícil alcanzar un acuerdo de urgencia con el Gobierno para dicha renovación y temen que Moncloa “fusile” su proposición de ley del pasado 16 de junio

Aunque el presidente del Gobierno ya se encuentra en La Mareta disfrutando de sus vacaciones, la realidad es que la política y la sociedad española están lejos de acercarse a algo parecido a la calma. Con la mayor invasión migratoria del siglo aun asolando a la ciudad autónoma de Ceuta, España necesita más que nunca abordar con urgencia cambios en la legislación nacional que eviten que este caos se replique.

De toda la normativa vigente, la ley de extranjería es, sin duda, el epicentro de todo ello. Un texto legal que encontró su mayor enemigo en el fallo del Tribunal Supremo, el cual rechazó las deportaciones inmediatas de aquellos inmigrantes que cruzan una frontera natural. Es decir, que los 60.000 marroquíes que entre el jueves y el viernes pusieron patas arriba Ceuta estaban amparados por un agujero legal que ha terminado atormentando a 85.000 compatriotas residentes allí.

Consciente de la indefensión que podría generar en las dos ciudades autónomas, primera frontera en esa parte del continente de la Unión Europea, el Partido Popular llevó al Congreso una proposición de ley. Presentada el pasado 16 de junio, mes y medio antes de la invasión, esta aspiraba a modificar que los ilegales que sean interceptados en “línea fronteriza terrestre o marítima” fueran interceptados al instante, impidiendo su entrada en España. Un borrador que la mayoría progresista en el Congreso afín al Gobierno impidió que llegase a ser debatida en un Pleno.

A pesar de haber tenido dos sesiones extraordinarias antes de las vacaciones de verano, el PP volvió a encontrarse con el vacío de la cámara. Sin embargo, lo ocurrido la pasada semana ha vuelto a situar en el debate público la necesidad de abordar cambios. Modificar la ley de extranjería requiere de una mayoría absoluta que PP y PSOE podrían garantizar si llegan a un consenso. El presidente del Gobierno, de hecho, parece más abierto que nunca a llevarla a cabo, en vista de lo sucedido en Ceuta.

Una propuesta que el Gobierno “plagiará”

En Génova han tendido la mano todo este tiempo, pero la actitud del presidente del Gobierno con Núñez Feijóo en la crisis de los incendios y Ceuta ha puesto al PP a la defensiva. Una actitud que ayer hizo pública y notoria Miguel Tellado, secretario general del PP, en su rueda de prensa desde la sede nacional. Nadie de Moncloa ha llamado a la dirección del PP para abordar negociación alguna. Es más, la cúpula del Ejecutivo ya está en desbandada por vacaciones, como escenifica la llegada de Sánchez a Lanzarote junto a su familia.

De hecho, existe cierta inquietud en algunos sectores del PP a que el presidente del Gobierno, forzado por la crisis migratoria y la oposición de 22 de los 27 miembros de la UE, “plagie” su propuesta para modificar la ley de extranjería. Aunque necesitaría los votos del PP para llevarla a cabo, salvo un acuerdo con todos los socios que, a día de hoy, parece imposible, nadie en Génova apuesta porque Sánchez eleve a los altares la proposición de ley de los ‘populares’.

“Siendo como es, no descartamos que se presente en el primer pleno del nuevo periodo de sesiones con un texto ‘clavaito’ al nuestro”, apuntan desde el Partido Popular. “Lo que está claro es que él no va a darnos ni media, pero sabe que debe afrontar esta reforma si quiere seguir alargando la agonía en la que está instalada la legislatura», señalan fuentes conocedoras del día a día de la formación.

“Si Feijóo fuese presidente, se haría mañana mismo, junto a la derogación de la ley de memoria democrática”, rematan. Aunque dudan que el PSOE apoye la reforma, lo que sí es factible es que esta se pueda debatir en el Congreso de los Diputados a la vuelta de vacaciones. La Mesa, sostén del sanchismo, deberá incluirla como toma en consideración tras el ocaso vacacional.