Gorka Maneiro-Vozpópuli
- Si ere plurinacional, feminista y de la izquierda reaccionaria, ya tienes a Pedro
Tras el paso atrás dado por la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, se confirma lo que ya sabíamos: la descomposición de Sumar como proyecto político que aglutinaba lo que dejaba el PSOE a su izquierda para, a continuación, entregar los votos a y gobernar con los socialistas sin causarles ningún problema, más allá de exigirles algunos cargos que les concedieran sueldo público y cierta visibilidad política. Y, visto lo visto, fuera condescendiente con su corrupción política.
Sumar definitivamente se descompone por al menos dos razones: por un lado, porque ese espacio antaño residual ya lo ocupa actualmente un PSOE podemizado y parasitado por Sánchez y la tropa sectaria que trata de protegerlo de tanta indecencia; por otro lado, porque otorgar el liderazgo de cualquier formación política a la eminencia intelectual Yolanda Díaz es la mejor forma de asegurar su fracaso más pronto que tarde, lo cual por cierto es quizás lo que pretendieron el PSOE y sus servicios auxiliares cuando la elevaron a los altares de la política… dejando de paso en evidencia su mediocridad intelectual y política. Además, Sumar se descompone porque no puede haber tantos partidos de izquierdas para tan pocos votantes, visto a dónde nos ha llevado el período durante el cual nos ha desgobernado Sánchez, el peor de nuestra historia democrática, y que ha provocado un subidón histórico de las derechas. Si eres plurinacional, feminista y de la izquierda reaccionaria, ya tienes a Pedro; si además tienes mala uva y la corrupción no te resbala del todo aunque tampoco te importe demasiado, ya tienes a Podemos como alternativa. Pero Sumar carece ya de futuro… y de sentido.
Fracaso electoral histórico
Así que toda una ministra, Sira Rego, se apea de las futuras listas electorales de la nueva sopa electoral que se termine formando, en parte, supongo, porque hay cuestiones que dan vergüenza propia y ajena. Que lo personal también importa. Y si encima el fracaso electoral se antoja histórico, tampoco es cuestión de hacer el ridículo más de la cuenta. Otra cosa es que te asegurasen un ministerio, una dirección general, una embajada… o la dirección de una empresa pública donde puedas hacer y deshacer a tu antojo, como mandan los cánones socialistas. Y si eso no es posible porque no hay tanta prebenda como la hubo en el pasado o porque no vas a gobernar en ningún caso, que al menos puedas ser diputado raso, de los que sólo votan y aplauden, pero ni a eso es probable que aspirara ya Sira Rego ahora que Sumar tiende a sumar cero en las próximas elecciones generales. Es lo que a veces tiene la política: que los sacrificios personales se hacen a cambio de algo y rara vez por amor al arte. Que ser de izquierdas es dar consejos aunque para uno no los tenga.
Por lo demás, Sira Rego ve necesario reflexionar de forma profunda sobre los proyectos políticos del futuro, galimatías mental de la que últimamente no sale la izquierda reaccionaria; es tan obtusa que no se da cuenta de que la gente no le vota porque no comparte ni sus ideas teóricas ni su forma de llevarlas a la práctica, y no es cuestión de confluir, refundarse, renovarse, aglutinar o acumular fuerzas con quienes ya están en el ajo directa o indirectamente. Ahora parece que hasta de sumar a Gabriel Rufián es partidaria, antítesis del progreso y culmen de la reacción identitaria. Pero allá ellos. Sira Rego no es la primera que abandona el barco ni es probable que sea la última; otros muchos ya lo han hecho aunque de manera silenciosa y privada, que no es cuestión de tener que responder a preguntas incómodas o explicar en qué nuevo proyecto acabará uno. La primera en retirarse fue Yolanda Díaz, que en febrero anunció que ella no sería candidata «categóricamente», como si alguien le estuviera pidiendo que lo fuera.
Feminismo y ecologismo
De la corrupción que afecta al PSOE y a su gobierno, Sira Rego cree que Zapatero debería dar «muchas más explicaciones», como si no fuera suficientemente explicativo esconder joyas no declaradas en una caja fuerte. Por lo demás, dice respetar «las dinámicas internas» de otros partidos, incluida, por lo que se ve, aquella dinámica consistente en tratar de parar las investigaciones judiciales atacando a la Guardia Civil, a jueces, a fiscales y a periodistas independientes. Y, cómo no, insiste en que «las izquierdas» deben presentar un frente amplio basado en un «programa de mínimos» que pivote sobre la defensa de los servicios públicos, el feminismo y el ecologismo, de modo que puedan converger en un nuevo «artefacto» o «coalición electoral liderada por la persona que más consenso genere». Qué idea tan ingeniosa. Se le ha olvidado decir que el objetivo debe ser cambiar la vida de la gente y luchar contra el fascismo y la extrema derecha, eslogan que evidencia para qué ha quedado la izquierda. O sea, IU y unos cuantos satélites, un poco lo de siempre sólo que con menos espacio electoral y después de haber dado muestras de sus capacidades cuando gobiernan.
Yo me conformaría con que hubiera una izquierda progresista, igualitaria y, si pudiera ser, decente; que defienda la igualdad y el Estado frente a quienes quieren romperlo. Algo parecido a lo que hubo en un pasado casi remoto. Pero sé que, a estas alturas del desaguisado, es pedir un imposible.