Miquel Escudero-El Correo

Sinódico es un adjetivo de procedencia griega que remite a conceptos eclesiásticos como sínodo y concilio. Pero en astronomía, ‘sinódico’ es el tiempo que emplea un astro en volver a aparecer en la misma posición con respecto al Sol, visto desde la Tierra. Así, un mes sinódico (o lunar) mide el tiempo que la Luna tarda en pasar de una conjunción con el Sol a la siguiente, esto es, el tiempo que hay entre dos lunas nuevas. Y esto dura 29,5 días.

En una nota breve, el físico George F. Spagna, hijo, destacaba hace unos años que ‘Blue Moon’ (luna azul) significaba en el siglo XVI algo similar a decir «cuando las ranas críen pelo», una cosa imposible en la práctica. Tres siglos después, tras la descomunal erupción de un volcán en Indonesia, el polvo tiñó de verde las puestas de Sol y de azul la Luna. ‘Blue Moon’ pasó a ser sinónimo de algo insólito, muy poco frecuente. Y se dijo: ‘cuando haya Luna azul’.

Medio siglo más tarde, se produjo una nueva variante para significar esa expresión. Fue a partir de que el año trópico dura 365,24 días y contiene doce lunas llenas en las cuatro estaciones (tres en cada una de ellas, una por mes). Pero a veces hay trece y, por consiguiente, en una de las estaciones llegan a producirse cuatro lunas llenas, en vez de tres. Entonces, un célebre almanaque meteorológico dio en llamar ‘Blue Moon’ a esa ocasional cuarta luna llena de una estación.

Ahora bien, transcurridos unos años, el foco de atención pasó de forma inopinada a fijarse en los meses y no en las estaciones. Y, así, por luna azul se entiende ahora la segunda luna llena que llegue a haber en un mismo mes, lo que sucede cada dos años y medio.