Del blog de javier Elorrieta
Destaco el comentario de mi colega Teo Uriarte. «El no quiero oir nada de política» es una pequeña trampa de quien no quiere ver la realidad. Es el cambio del viejo refrán de «VER PARA CREER» dado la vuelta a «COMO NO QUIERO CREERLO. NO QUIERO VERLO».
He caído en la cuenta que es mayor el patriotismo de Partido que el de Patria. Lo que ha favorecido enormemente el deterioro institucional fundamentalmente debido a una partitocracia que ha deteriorado la convivencia democrática entre la ciudadanía española. Y de esa partitocracia, sin duda alguna, ha sido el PSOE quien mayor protagonismo ha mostrad del deterioro funcional de las instituciones. Acordando, sin ganar las elecciones, todas las medidas con los que explícitamente asumen en su proyecto político la destrucción nacional de España.
Cuando eso es así, parece imposible no creer lo que es de lógica elemental. Si tu permanencia en el poder del Gobierno depende de los que sin disimulo alguno proponen la ruptura de la Nación, el deterioro es la consecuencia inevitable. No hay intelectual y razonablemente otra posibilidad. Y frente a eso, el disimulo y el escudo de no me hables de política que ya sufro bastante. El patriotismo de Partido es absurdo y en algunos casos de una inmoralidad objetiva supina. Como es el caso con el PSOE Sanchista.
Porque dentro de esa culpabilidad ,no es posible negar el protagonismo de un PSOE, que tras traicionar todos los Pactos de Estado con el PP. Negociar con ETA el favorecer el desarrollo su brazo político a cambio de dejar de asesinar. Anular la posibilidad de alternativa constitucional en el País Vasco. Eliminando a Nicolás Redondo de la Secretaría General. Firmando el Pacto del Tinell, asumiendo, por ZP las recomendaciones de Maragall. Al que tenía una profunda admiración, como nos hizo saber a una delegación de la Fundación para la Libertad, cuando fue elegido Secretario General.
Hemos llegado dónde no hay parámetro económico, social, político, infraestructural y servicios públicos en España, que comparativamente sea mejor que hace veinte años. NINGUNO.
No se pierdan el resto de artículos, aunque destaque el de Teo Uriarte.