- ¿Qué hubiese hecho el Rey padre en esta situación? Nada que ver con la Marcha Verde de Hasán II en circunstancias críticas que Marruecos aprovechó. Muchos creen que el Rey padre se hubiese vestido el uniforme presentándose en Ceuta y asumiendo las consecuencias
El tema de este artículo me lleva a recordar que mi familia es leal a la Monarquía española desde tiempos de los Tercios de Flandes. Su españolismo y su fe católica les hicieron víctimas de asesinatos y cárcel. Los dos hermanos mayores viajaron a España para quedarse. Y hasta ahora.
Felipe VI anuncia que visitará Ceuta por primera vez en su reinado. Los Reyes Juan Carlos y Sofía viajaron a Ceuta en 2007. La visita del Rey supondrá un refrendo singular a la condición española de la ciudad. El anuncio no ha gustado en Moncloa. Tras la violación de nuestra frontera y la invasión, la presencia del Rey es una cuestión de Estado. Sánchez teme la reacción de Mohamed VI, del que, molesto, podrían esperarse medidas similares o peores que las ya sufridas. También molestó al sultán el viaje de Sánchez a Argelia y la hospitalización del líder del Polisario en Logroño. Sánchez entregó a Marruecos la cabeza política de González Laya, ministra de Exteriores. Es obvio que lo había aprobado Sánchez. Cierta política exterior nos la marca Rabat; a su música parece bailar Albares.
El gobierno guarda silencio, pero la Corona, según la Constitución, es el «símbolo de la unidad y permanencia de España». Leo a algún colega que Moncloa debe refrendar la visita del Rey a Ceuta. No aparece en la Constitución, que sí recoge: «El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado». Esa defensa en Ceuta no se ha cumplido. No caigamos en la trampa de poner en manos del Gobierno todas las acciones del Rey, como la visita a una ciudad española. Considerar que con ello se dañan, hasta el punto de conflicto, las relaciones con otro país, supondría reconocer nuestra debilidad y acaso nuestra cobardía. Confirmaría la extraña relación de Sánchez con el sultán, motivo de tantas especulaciones sobre el contenido del móvil del presidente, con Pegasus en medio, activado con ayuda de Israel, otro país con el que nos ha enfrentado Sánchez. Lo de Pegasus puede ser un bulo. O no.
Que el Rey no haya viajado ya a una Ceuta en apuros y espere un permiso monclovita, no se entiende. Además, la Constitución le asigna la jefatura suprema de las Fuerzas Armadas y podría haber viajado allí en esa condición. Los militares son sus compañeros. Ceuta es una ciudad con relevante presencia militar. Si el Gobierno es el que pone en riesgo la integridad de España ¿cómo confiar en que lo resuelva? Sánchez miró para otro lado y se fue de vacaciones. Y nos ofrece esa foto manipulada, tras una mesa, en la que no tiene piernas y no mira a la pantalla; supuestamente despachaba con sus ministros. Menuda eficacia la de sus cientos de asesores. Interrumpirá el descanso para ver cómodo el eclipse, pero no volverá a Ceuta. Se justifica plenamente que todos miremos al Rey.
Las relaciones entre Zarzuela y Moncloa parecen torcidas desde la huida de Sánchez en Paiporta mientras los Reyes permanecían con los afectados. Cada vez se aprecia mayor abandono al Rey. Los despachos habituales los resuelve Bolaños por decisión de Sánchez, y en el último con Sánchez, inicio de vacaciones, no había un papel sobre la mesa. En cada vez más viajes Albares no acompaña al Rey.
Felipe VI debería tener agenda propia en su país. Cuando se plantea ese referéndum Monarquía-República que ambicionan los socios de Sánchez y acaso él mismo, resulta decisivo el papel constitucional del Rey. Nuestra experiencia histórica nos enseña que la República, que sólo se desea de izquierdas y radical, no respeta la alternancia política. Pensemos en 1934.
No es una malicia, pero me pregunto lo que se preguntan no pocos: ¿Qué hubiese hecho el Rey padre en esta situación? Nada que ver con la Marcha Verde de Hasán II en circunstancias críticas que Marruecos aprovechó. Muchos creen que el Rey padre se hubiese vestido el uniforme, presentándose en Ceuta y asumiendo las consecuencias. El Rey Juan Carlos intervino decisivamente tras el golpe de 1981 y el Rey Felipe defendió la Constitución y nuestra convivencia tras el golpe separatista catalán de 2017. ¿Necesitaron el refrendo del Gobierno en ambas situaciones? ¿Felipe VI lo necesita cuando el riego de la integridad de España no lo defiende el Gobierno? La frontera española con Marruecos es también la frontera de la UE y estamos obligados a defender nuestra soberanía y también el espacio económico y político del que somos miembros
Tenemos un presidente de Gobierno que no sabe serlo, pero un Rey que, vuelvo a recordar Paiporta, sabe cumplir con su deber. Si el Rey evita demostrar su propia personalidad y decisión, no faltarán quiénes se pregunten para qué sirve. Es lo que parece querer Sánchez que ocurra. Resulta urgente reformar la Constitución en ese punto.
Marruecos se ve fuerte y España atraviesa una circunstancia de enorme debilidad gracias a la ineptitud e ideologización de Sánchez, gran creador de enemigos. Es el mejor momento para acosar Ceuta y Melilla porque Sánchez no reaccionará. En el artículo anterior apunté algunas posibles decisiones, tras escuchar a altos mandos militares amigos: Maniobras marítimas-terrestres, más Ejército en aquellas ciudades y un par de fragatas frente a Ceuta y Melilla. Movimientos disuasorios. Veremos qué ocurre. El Rey es la mayor garantía, acaso ya la única, en la preservación de la unidad y permanencia de España que él personifica.
- Juan Van-Halen es escritor y académico correspondiente de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando