José Alejandro Vara-Vozpópuli

  • Dos finales opuestos: el presidente francés se exhibe en el agua y jefe del Gobierno español se oculta tras un espeso cóctel de guardias on the rocks

Emmanuel Macron se ha tomado 17 días de vacaciones en agosto y sus fotos han acaparado la atención de los medios, famélicos por el estío y ansiosos quizás por despedir al personaje. Son sus últimas vacaciones como presidente de la république y ha decidido hacerlo a lo grande, con un despliegue de generosos y variados posados, multidisciplinares y polideportivos. La instantánea más replicada es la de su audaz paseíto en una moto acuática, injerto capilar al viento y cara de velocidad adolescente. También se exhibe en una tabla de surf, con tanta habilidad como se le supone a Bolaños saltando con pértiga, y alguna otra especialidad deportiva casi inesperada como el boxeo, aunque el numerito del punching ya sin foto.

Está en plena forma el líder de Renaissance (Renacimiento), su partido, quizás feliz de abandonar el Elíseo después de una azarosa travesía y de rozar la expulsión un par de veces. Su esposa Brigitte, que ofrece un aspecto admirable, toda de negro y con gorrita al tono, prefirió acomodarse plácidamente en una sillita y seguir con actitud abúlica las cabriolas de su maridito sobre las aguas. Luego se subieron a un barquito discreto para dirigirse a una zona de buceo. No huyeron al acercarse a los fotógrafos. Prosiguieron su relajada actividad veraniega en el castillo de Brégançon, el fastuoso rinconcito de la Costa Azul donde los jefes del Estado francés entretienen sus vacaciones, con absoluta normalidad y algo de nostalgia. Desde la portada de Paris Match parecía gritar: Allons enfants, admirad a vuestro gran líder que ya se va.

Ministros con telepatía

Pedro Sánchez, más altito, con mejor pelo pero con menos brazotes que el francés, quizás también está disfrutando de sus últimas vacaciones en La Mareta, aunque él no lo cree. Apenas un raquítico mes de asueto, como si fuera un funcionario del catastro. El año que viene tocan elecciones generales (salvo sorpresa en contrario, a saber) y las encuestas le son tan adversas como el horizonte penal de Zapatero. Dado que no se piensa en fase de despedida, que va a presentarse de nuevo en el 27 y que va a renovar su mandato hasta el futuro y mucho más, no ha sentido la necesidad de darse un baño ante los gráficos, ni siquiera por dejarse ver en La Mareta, coto cerrado a la curiosidad general desde que puso allí los pies por vez primera. Difícilmente se la ha entrevisto en las lejanas imágenes captadas por OKdiario, en las que los Sánchez-Gómez se muestran huidizos y esquivos, como furtivos pillados con la pieza en la mano, como los asaltantes de Rififí. Disimula, Pedro, que nos están sacando.

Ni una palabra se le ha escuchado desde que el 31 de julio acudiera unos minutitos a Ceuta a hacerse una foto y declamar aquello de “una violación a la integridad territorial de España”, que a algunos hizo pensar en que estaba denunciando una agresión a la soberanía española y se aprestaba a preparar una firme y razonada respuesta. Pues no. Su única reacción fue colgar esos videos teen en el Tiktok mientras en Ceuta se imponía la ley del llanto y el terror. No ha habido réplica alguna del presidente del Gobierno. Ni avisos, ni anuncios, ni mucho menos exigencia de compensaciones o al menos excusas. Tan sólo dos sesiones en pantuflas con varios ministrillos, en plan telepatía, porque allí no se hablaba (al menos no llegó su voz) y alguno hasta aparecía con un telón de fondo arbóreo y frondoso. Faltaba la piscina y la nivea. O sea, una estafa grotesca.

Algunos miembros del Gabinete del doctor Sánchez han deambulado por la ciudad invadida, sin nada que ofrecer y menos aún que escuchar. Un goteo ofensivo. La única respuesta ha sido, 21 días después de la avalancha, el trasiego de ocupantes de una playa a otra, como si fuera un juego de tetris. Ni siquiera se sabe aún el número de invasores, el número de menas, el número de niñas violadas, ¿verdad Ana Redondo, doña ‘¡vergüenza, vergüenza!’? El único dato que el Ejecutivo pretende que salga vivo de este episodio dramático es que 500 niñas van a ser distribuidas por las provincias españolas a la espera de que PP y Vox se nieguen, monten bronca y se desvíe el foco de la atención.

Las cacatúas de telepdro1

Todo lo demás es silencio y postureo. Que nadie hable, bocas cerradas, todos calladitos, sólo Puente tiene licencia para disparar. Aunque se le va la pinza y se mete hasta con Carolina Durante. “Estás tú para hablar”, le han respondido elegantemente los chicos de Cayetano, ese himno generacional. Mónica y madre también rebuzna, pero es de Sumar y va a su bola. Normalidad, aquí no pasa nada, han entrado unos cuantos en Ceuta pero los vamos a devolver, a todos, menas incluidos, como prometió Albares del que poco más se supo. “Al ritmo que llevan, no saldrán de aquí en un año”, ha denunciado el presidente Vivas, sobre quien cae ahora el bombardeo de la propaganda oficialista. Parece que a cada tertuliano que arremeta contra el dirigente ceutí le han prometido una propinilla y una prórroga donde Pepepablo, jefe de telePedro1, porque telePedro2 (la7) no arranca hasta octubre.

El Gobierno es una película muda, como de Keaton pero sin gracia, solo hacen gestos, muecas, aspavientos, se tiran tartas a la cara como Marlaska y Margarita, ensayan piruetas imposibles como Elma Saiz, dos mil visitantes para esta carpa, luego 1.500 en esa otra, y así, un juego estúpido, malsano, tramposo, en vez de devolverlos a Marruecos de una vez como le pide la UE.

Que Felipe llame a Mohamed

Nadie duda de que los 10.000 hijos de Mohamed se van a quedar en Ceuta. Y de allí, a la península, como ya está ocurriendo. Sánchez permanece silente por no ofender al señorito de Rabat. Hasta le pidió a Felipe VI que le llamara, de Rey a rey, según cuenta El País, para agradecerle el detalle y la deferencia de enviarnos 80.000 ingenieros y arquitectos, futuros cotizantes todos, sin invitación ni pasaporte al objeto de engrandecer España y, de paso, a Europa toda..

Quien se mueva no sale en la foto, decía Guerra. Quien abra la boca sale disparado, amenaza la gestapillo del PSOE. Ya hay un par de carguitos socialistas a los que dan por condenados al mostrar escaso entusiasmo militante hacia su number One. Esos no repiten en las listas. También la ministro García, que se merece toda esa masa de adjetivos descalificativos que ahora le adornan, ha amenazado con castigos y sanciones a los heroicos médicos de la plaza que osen hablar con los periodistas. Tales usos eran infrecuentes por aquí hasta la llegada de esta banda de sincrética perversidad.

Macron, después del posado playero, ha vuelto al tajo y ha aprobado la eutanasia y el suicido asistido porque es progre y para que los franceses no le echen pronto en el olvido. Sánchez, mientras tanto, sigue ocupando las tardes en agotadores partidillos de basket, excursiones submarinistas y algún gintónic con sus amigos invisibles (jamás se informa sobre quién compone la selecta pandi del trijumán) a nuestro cargo. Al fin y al cabo, desde este miércoles lo que los españoles ganan con sus sudores ya no es para el fisco. Casi 40 días después de lo que ocurría cuando el gran narciso llegó a la Moncloa.

La semana próxima, lo más granado del Gabinete, seis ministros seis, acudirán al Congreso a narrar su excelente gestión frente a la marabunta del querido vecino del sur, tan fiable como amable. Sánchez no tiene previsto hacer lo propio, siquiera para redondear el titular de ‘los Siete magníficos frente al drama humanitario’, no digan invasión que a Marlaska le produce un ataque de brucelosis subsahariana.

El silencio de Pegasus

Quizás Sánchez, que planea saltarse también el primer Consejo ministerial de la temporada, tenga a bien dedicar una charleta a estos anecdóticos incidentes que no le quitaron un segundo de sueño porque todo está bajo control. Predicará así su teoría de que España, frente a las embestidas de la ‘internacional reaccionaria’ de la que hablaba el insufrible Albares, mantiene enhiesta la bandera de abrir fronteras, open y más open, defender a los vulnerables, ayudar a los menesterosos, dar de comer al sediento, dar de beber al hambriento, o al revés, dar posada a cuanto peregrino nos envíe Mohamed y (ya para sus adentros) rogar por el silencio eterno de Pegasus, amén.

Moncloa pretende darle la vuelta al relato sobre la peor crisis del sanchismo con su viejo truco de manosear sentimientos, acariciar emociones, hilvanar un relato ñoño y piadoso y acusar de racista y xenófoba a la oposición. Una apuesta absurda y estéril que a estas alturas ya no cuela, es más produce un rechazo tan brutal que, en el caso de que la recluta acelerada de nietos y demás artimañas no alteren demasiado el censo, la salida de Sánchez por la puerta de servicio de la Moncloa va a ser inevitable. Lo veremos en la motito náutica por las aguas de Dominicana, ¡hola Pepe Bono, hola Zetapé!