Antonio Jiménez-El Debate
  • Entre lo dicho por Margarita Robles sobre la advertencia a Interior de los servicios de información, CNI, días antes de la invasión de Ceuta y el desmentido a su compañera por parte de Bolaños, Marlaska y Torres sobre la existencia de esa información previa, es más creíble la versión de la ministra de Defensa

La situación en Ceuta, una ciudad lastrada un mes después de la invasión del 30 de julio por la inseguridad y la insalubridad, es el reflejo de la inoperancia e incompetencia de Sánchez y su gobierno para afrontar esta y otras crisis. En todos los gobiernos hubo ministros pintorescos y mediocres pero en el de Sánchez, además de aquellos más singularizados por su mediocridad y escaso fuste, existen otros como Óscar Puente, que a su condición de ministro inútil con licencia para arruinar la Alta Velocidad Española, la Renfe y las autovías bacheadas de este país, añade una arrogancia y desvergüenza estratosféricas sin asumir responsabilidades como el del accidente de Adamuz, y siempre más volcado en el insulto y la provocación, impropios de un miembro del gobierno, que en atender con alguna eficacia las competencias de su cartera.

Un ministro del Gobierno de España con Sánchez, reputacionalmente tiene el mismo prestigio que Jacques Seguela, adjudicó a los publicistas en general y franceses en particular, profesión de la que formaba parte, y que recreó irónicamente en el título de su libro: No le digas a mi madre que trabajo en publicidad…, ella cree que soy pianista en un burdel de París. La mordacidad del título y la frase fue aplicada posteriormente por el periodismo para reírse, en algunos casos los propios periodistas, de su mala reputación y ahora, en ese sentido, podríamos derivarla también hacia la condición de ministro de Sánchez, dado el espectáculo vergonzante de algunos de ellos, como el que diariamente ofrece el titular de Transportes, hasta el extremo, efectivamente, de que se pueda parafrasear la cita y sustituir los términos publicidad o periodismo por el de gobierno: No le digas a mi madre que soy ministro en el gobierno de Sánchez.., dile mejor que soy pianista en un puticlub de carretera.

A estas alturas de la legislatura tiene más prestigio y dignidad el pianista de un local de «lumis» que algunos de los ministros de Sánchez empezando por el desvergonzado e inepto Óscar Puente y siguiendo por los Bolaños, Torres, el pretencioso y engreído de Albares y el nulo e inútil Marlaska. La crisis de Ceuta les ha retratado a todos ellos empezando por Sánchez. La discrepancia forma parte del juego político democrático y también de un gobierno cuyos miembros pueden disentir legítimamente en matices pero no contradecirse en lo sustancial hasta ofrecer versiones distintas y opuestas de los hechos. Entre lo dicho por Margarita Robles sobre la advertencia a Interior de los servicios de información, CNI, días antes de la invasión de Ceuta y el desmentido a su compañera por parte de Bolaños, Marlaska y Torres sobre la existencia de esa información previa, es más creíble la versión de la ministra de Defensa, que también sugiere que Marruecos estuvo detrás del asalto masivo a la frontera, que la ofrecida por el corifeo ministerial, con Albares de hinojos y en primer tiempo de saludo entregado a Rabat, alineados claramente con el presidente y su agradecimiento a Mohamed VI, a pesar de la evidente dejación de Marruecos, permitiendo que 80.000 personas convergieran en el punto fronterizo de Castillejos sin que su Ejército y Policía hicieran nada por obstaculizar e impedir la violación flagrante de la frontera y territorio de España.

Ni Sánchez cogido por sus dídimos desde Rabat a cuenta de Pegasus, ni sus ministros, excepto Robles, se han atrevido a cuestionar la intencionalidad de una «marcha verde 2.0» que un Estado vecino leal y fiable jamás habría permitido salvo que fuera un ensayo de lo que está por venir en línea con la anacrónica reivindicación de las dos ciudades de soberanía española. Y en ese sentido, si ya resulta grave que los Servicios de Información españoles advirtieran, como sostiene Robles, de la posibilidad de un asalto masivo para entrar en Ceuta y el gobierno no reaccionara, es más grave y censurable que la Inteligencia española no se hubiera coscado de lo que se estaba preparando en los predios del Rey alauita. En ambos casos Sánchez y su gobierno quedan en evidencia por incompetente e ineficaz. Cosa que le importa una higa a quien no alteró un segundo, ni acortó sus largas vacaciones en Lanzarote con prórroga en Andorra, a pesar de la situación de deterioro social que vive Ceuta desde hace más de un mes y sufren sus habitantes, hoy más necesitados que nunca de la solidaridad y apoyo del resto de España ante el abandono, desidia e inoperancia del gobierno para atajar esta larga crisis de consecuencias todavía imprevisibles y que esperemos no tengamos que lamentar con un grave enfrentamiento social y la pérdida de vidas humanas. Y si así ocurriera no habría más responsable que Pedro Sánchez.