- Seamos conscientes. El Gobierno no quiere una rápida resolución de la agresión que hemos padecido. Como no puede explicar el porqué de su servilismo ante Marruecos, prefiere dejar que la cosa se agrave. Cuanto peor mejor
Quien se castigue atendiendo la prédica de alguno de los medios del Equipo Nacional de Opinión Sincronizada se habrá percatado de que siempre se refieren a lo que estamos viviendo como una crisis migratoria. Inmensa mentira que se demuestra por el hecho de que los inmigrantes, no migrantes, que buscan ser acogidos en un país, lo último que hacen es agredir.
Tengo dicho en estas páginas reiteradamente –pero las cosas nunca se repiten lo suficiente– que los seres humanos que nos llegan no son «migrantes» sino inmigrantes. El Diccionario de la Real Academia Española ya se ha rendido frente a la ofensiva de la progresía para cambiar el significado de un término. Pero en El Debate intentamos mantener la bandera de la corrección idiomática frente a algo que tiene un profundo sentido ideológico detrás.
Migrar siempre fue lo que hacen los pájaros o las bestias. Van en primavera a un lugar con un clima mejor para vivir y regresan en otoño al lugar desde el que salieron. Los inmigrantes que llegan a nuestro territorio no tienen ninguna intención de volver dentro de seis meses al lugar del que salieron. Vienen para quedarse. Eso es lo que de verdad es un inmigrante.
Pero si quien sigue en Ceuta de verdad fuera un inmigrante, incluso le acepto por un minuto que un «migrante» en el sentido perverso del término, jamás atacaría a los soldados que patrullan. Porque vienen a acogerse a su protección frente a estar sometidos al régimen del que llegan. Si ellos quieren estar aquí y no allí, lo que no harían es agredir a los de aquí. Y creo que esto es difícilmente discutible. Pero eso no es lo que han sufrido las tropas españolas.
No me atrevo a decir si lo que estamos viviendo es un plan o pura incompetencia. Pero lo que sí sabemos es que hoy hace un mes que se produjo la invasión de Ceuta. Y este gobierno, por más que nos diga que lo ha hecho mejor que nadie nunca, no ha podido perpetrar una catástrofe mayor. Antes y después de la invasión. Y a día de hoy no ha dado ninguna prueba de querer acabar con la crisis. Con todo respeto personal, pero no político, la incompetencia de Sánchez y su gabinete es infinita. Y no tengo reparo en decir que ni Napoleonchu es tan incapaz de defender los intereses de España. Si no lo hace es porque priman otros intereses diferentes y él está a las órdenes de sus señoritos.
Seamos conscientes. El gobierno no quiere una rápida resolución de la agresión que hemos padecido. Como no puede explicar el porqué de su servilismo ante Marruecos, prefiere dejar que la cosa se agrave. Cuanto peor mejor. Porque esto puede ser una excusa perfecta para tener que aplazar las elecciones generales del próximo año. Y nos dirán que ya lo hizo Churchill durante la Segunda Guerra Mundial. Y sí, es cierto. Pero lo hizo durante una guerra mundial, no una agresión de un vecino, y lo hizo también con un Gobierno de concentración nacional con el que después ganaría las elecciones su socio de gabinete. No, como ocurre aquí, con el que ganó las últimas elecciones fuera del gobierno. La democracia sanchista.