Ignacio Marco-Gardoqui-El Correo
- Cuerpo está encargado de proporcionar el dinero necesario para recuperar la actividad perdida pero ¿cuándo volverán los turistas?
Contra toda evidencia, contra la opinión unánime de sus socios y de la oposición, contra el indisimulado disgusto de su ministra de defensa y contra un sector muy mayoritario de la población, el Gobierno insiste, un mes después, en su incansable y fantástico relato. Nunca supo nada, porque nadie le avisó de nada, así que no se pudo prever nada antes de producirse la, en principio, llamada invasión de los últimos días de julio que, por arte de magia, se ha tornado ahora en simple y habitual problema migratorio de todos los veranos.
Según dice, Marruecos no hizo nada para agravarlo y, aunque tampoco hizo nada para evitarlo, dele a Sánchez unos días más y con permiso del Rey le concederemos a Mohamed VI el Toisón de Oro que se corresponda con su impagable lealtad y su inabarcable generosidad.
Pero, si no fue Marruecos, ¿sabe usted quién nos invadió? ¿Quizás Putin desde Moscú? ¿Netanyahu desde Jerusalén? ¿Trump desde Mar-a-Lago? ¿O simplemente la Internacional reaccionaria desde algún oscuro agujero o la fachosfera desde la estratosfera? Por favor, un poquito de seriedad, con lo cerca y bien posicionado que está Rabat…
Al final, hay quien asegura que los informes que alertaban del desastre tardaron demasiado tiempo en llegar a los despachos involucrados. Si es así, ¿qué va a hacer el Gobierno? ¿Sacar la cimitarra bien afilada y cortar cabezas a izquierda y derecha? ¿Hasta qué nivel llegará el despiece, hasta la propia ministra de Defensa? No creo. Sería considerada una mártir del sanchismo y tendría un gran apoyo popular que se restaría del que aún (!) dispone (?) Sánchez. ¿Puede quedar este desastre sin responsable, sin culpable? No se extrañe, es la costumbre, estamos habituados. ¿Quién lo fue del accidente de Adamuz? ¿Quién del incidente del apagón?
¿Y ahora qué hacemos? En su momento Sánchez dijo que fue una invasión, ahora dice que es un problema migratorio. De acuerdo, ¿pero es también una problema transitorio? Porque resulta evidente que Ceuta es una ciudad invadida, un gran campamento de refugiados. Sus habitantes no pueden salir con tranquilidad a la calle, ni pasear por los parques, ni bañarse en la playas. Nadie sabe cuánto durará esta anormalidad, ni hasta cuándo será así, pero todos sabemos que mientras no vuelva la tranquilidad perdida para los ceutíes no habrá paz duradera para Sánchez. ¿Irán la próxima semana los niños ceutíes a la escuela protegidos por la Legión?
Y siempre nos quedará la duda de conocer cuándo sucederá el próximo ‘problema migratorio’. Para saberlo habrá que preguntárselo a Mohamed… Por una vez, el PP no tiene que hacer nada. Solo evitar equivocarse demasiado. Sánchez se cocerá en su propio jugo y se desangrará por sus heridas, que hoy están infectadas. Aunque Mónica García asegure que no hay alarma sanitaria, sí la hay y grande.