- Algún día conoceremos la razón oculta por la que Sánchez ha actuado como un traidor a su patria
Siempre habrá gente dispuesta a apoyar a Sánchez o a cualquiera que lidere una opción política que se enfrente a la derecha y sus valores. La levadura que hace fermentar esos comportamientos suele ser en la mayoría de las ocasiones la envidia. Ahora alguien ha descubierto, en feliz análisis, que la envidia ha dejado de ser pecado capital para ser una virtud llamada justicia social. Esa confusión ideológica de términos, hija de análisis muy primarios, es la que lleva a justificar a determinados sectores de la izquierda española el errático y cobarde, cuando no delictivo, comportamiento de Sánchez, ese hombre que ocupa la Moncloa sin haber ganado las elecciones y sin lograr aprobar un presupuesto en toda esta legislatura disfuncional.
La izquierda intelectual —si es que se puede llegar a decir semejante cosa— y la mediática se esfuerzan en argumentar que Sánchez está actuando correctamente ya que no quiere excitar al monstruo que habita en las entrañas de Marruecos. Que lo que está haciendo es lo correcto y que no quiere evidenciar la división de la sociedad española porque eso nos convertiría en un objetivo más vulnerable. La verdad es que no se pueden equivocar más. Marruecos solo entiende la fortaleza y es lo que respeta. Las buenas formas y la buena educación no va con el país vecino, al que, por cierto, si habría que comenzar a sancionar con todo tipo de medidas, tanto desde España como desde la UE.
Preservar el bien común de los españoles no es lo que acompaña las acciones de Sánchez. En el caso de Ceuta todos sabemos que ha sido Marruecos el ejecutor de semejante dislate. Es una guerra a la que estamos respondiendo con galletas y mantequilla. Tiene razón Federico Trillo cuando propone declarar el estado de excepción y expulsar en veinticuatro horas a todos los que deambulan por las calles ceutís a la espera de saltar a la península. Ese es el único lenguaje que entiende Marruecos.
Algún día conoceremos la razón oculta por la que Sánchez ha actuado como un traidor a su patria. Tendremos también información de los negocios de algunos socialistas que por su egoísmo están colaborando desde hace años con esa satrapía marroquí.
Mientras ocurre eso, que puede ser más pronto que tarde, habrá que dotar de mayor seguridad jurídica y física a Ceuta y a Melilla. Fundamental en ello la implicación de nuestros socios de la UE. La reacción de Europa ante las bravuconadas de Trump sobre Groenlandia es un buen ejemplo.