Pablo Martínez Zarracina-El Correo

  • Llegan las legislativas rusas en horas bajas para Putin: no habrá sorpresas

La fiesta de la democracia llega esta semana a Rusia, donde se celebran unas elecciones legislativas que Vladímir Putin convocó antes del verano bajo la amenaza de la injerencia de «los adversarios, especialmente extranjeros». De conducirse con sinceridad, Putin podría haber descrito el panorama completo: «En cualquier caso, mi injerencia en las elecciones siempre será mayor». Lo es de un modo indirecto -el Kremlin somete a los candidatos opositores a los más rigurosos procesos de selección- y también de uno directo, que tiene que ver con la adaptación cosmética de los resultados finales a los intereses del Gobierno. Los comicios de esta semana requieren también de la máxima movilización popular, lo que explica, por ejemplo, la presión al empleado público. Son las primeras elecciones a la Duma desde la invasión de Ucrania y llegan con bajos índices de popularidad para Putin. Si la guerra no logró conmover como idea general a la población rusa, ahora sí parecen hacerlo sus consecuencias, que a veces tienen que ver con la escasez de combustible, a veces con las restricciones de Internet y a veces con los drones ucranianos estallando cada vez más cerca. Estas también son las primeras elecciones en las que votan las cuatro regiones ucranianas anexionadas por las bravas en 2022. «Moscú nunca interfiere en la política de otros países», recordó en julio el portavoz del Kremlin Peskov, con su aspecto de eterno segundo clasificado en el festival de canción minera de Vorkutá.

Entre los opositores vetados por el Kremlin este año, los hay buenísimos. A uno apellidado Smirnov le impiden presentarse porque, cuando murió Lemmy, el cantante de Motörhead, subió una foto del músico a sus redes. Como al rockero inglés le chiflaba la memorabilia bélica, los tribunales le han detectado al fan, o sea, al candidato, el extremismo nazi por delegación. Más seria es la persecución contra Yábloko, el único partido ruso que exige el alto el fuego y la negociación con Ucrania. Comenzaba a ganar influencia y sus candidatos han sido excluidos en la mayoría de las circunscripciones. Incluso aunque no les gustase Motörhead. El peligro de los opositores en Rusia no es por supuesto que ganen sino que terminen desenmascarando un proceso de resultados precocinados. Lo veremos en unos días. El gran líder saldrá reforzado de las legislativas y el voto popular será interpretado por el Kremlin como una oleada de apoyo patriótico a la guerra. ‘Todo por la victoria’ es el lema de Rusia Unida, el partido de Putin. ‘De todo por la victoria’ sería mucho más preciso.

IA

Robots asesinos

Tres años después de que muchos de los gurús al frente de la IA pidiesen en una carta una pausa en lo que definían como una «carrera sin control», parece a punto de pasar algo con el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Puede que incluso haya otra carta. Todo comenzó la semana pasada con la renuncia pública y apocalíptica de un investigador de Anthropic. Y siguió con un artículo de Dario Amodei, consejero delegado de la empresa, pidiendo bajar el ritmo de la investigación para reforzar los controles. Elon Musk se ha mostrado de acuerdo. También Demis Hassabis, a cargo de la IA en Google. Y Sam Altman, CEO de OpenAI, que ha anunciado que su compañía no saldrá a Bolsa este año. «Tenemos una gran responsabilidad y no podemos permitir que los egos, los incentivos económicos u otros factores se interpongan en el camino». Mientras tanto, la IA puede convertirse en uno de los temas de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. El ‘New York Times’ informaba ayer de que Obama presiona al Partido Demócrata para que lo sitúe en el centro de la agenda. El problema es que los demócratas también reciben fondos de las tecnológicas. Los republicanos, en cambio, miran hacia un Donald Trump que solo parece tener una preocupación en este asunto: que la carrera no la gane China. No es el único que piensa así. «Prefiero que sean robots asesinos estadounidenses y no robots asesinos chinos», ha asegurado el simpar republicano Ted Cruz, revelando la característica que, al parecer, volverá fiable a una superinteligencia no humana: el patriotismo.