- Imperio de la ley, igualdad ante la ley, erradicación de la impunidad. Si el próximo gobierno creyera que puede volver a hacer la vista gorda ante los enemigos de España y de la libertad, entonces no habría esperanza. Pero la hay
Los abusos tienen un límite, incluso los de Sánchez y los de Marruecos, valga la redundancia. No cabe hacer la vista gorda, como tantas otras veces con ambos, Sánchez y Marruecos. Al país vecino se le da muy bien aprovechar los vacíos de poder; no voy a repetir lo del 75, en la agonía de Franco. Miremos el presente: lo que estamos viviendo es un vacío de poder. Una quiebra de las reglas de convivencia, un contagio fatal de instituciones fundamentales, la conciencia de que en un período de tiempo indeterminado, pero corto, personas hoy con poder estarán sentadas en el banquillo. Miren, una trama de mafiosos del PSOE amenazando a la juez (e hijas) que entendía de las corruptelas del Sánchez hermanísimo no es una grieta en el sistema. Si quieren verlo como tal, piensen en la primera grieta del reactor de Chernobyl.
A la coalición de gobierno y a sus colgajos les encanta mirar atrás, a una República y una guerra que desconocen vastamente, para arrojar los muertos sobre las cabezas de partidos que no existían entonces. Por el contrario, las siglas PSOE están detrás del asesinato del líder de la oposición monárquica, de golpes de Estado concebidos para desatar la Guerra Civil, del asesinato del fiscal general de Estado junto con sus tres hijos, de centenares de checas infames. Podría seguir y no acabaríamos en mil páginas. Lo traigo a colación, insisto, porque se trata de las mismas siglas. ¿Qué decir de los terroristas a los que una socialista vasca libera de la cárcel, infamando a sus muertos, para que su jefe disfrute otro verano de La Mareta? Quizá ahora por cinco euros y medio, todo incluido. Esos socios con las manos manchadas de sangre van dando lecciones de convivencia, y pocas cosas hay más eficaces y siniestras que esa para sacar todos los demonios de una Transición donde los uniformados y los concejales ponían la nuca, los niños de las casas cuartel sus cuerpecitos, se condenaba, y a otra cosa.
El PNV mantiene su sucio nombre, que apesta a frenología, superstición, odio, boina enroscada, chifladura criminal, racismo en vena. Esos también dan lecciones y advierten contra el fascismo. La palabra fascismo se ha limpiado, cosa increíble pero cierta, a base de tomarla los de las viejas siglas podridas y usarla contra las nuevas formaciones nacidas en democracia. Se acumula en el aire un odio denso, y todo lo han emitido Sánchez más sus socios. Hay que prohibir las emisiones, pero no habrá política limpia con una gentuza que tiene cloacas para amenazar jueces. En realidad no tienen cloacas: son cloacas. El PSOE y sus colgajos solo aportarán, a partir de ahora, destrucción. Por eso habrá que ser inflexibles y fríos en algunos asuntos: imperio de la ley, igualdad ante la ley, erradicación de la impunidad. Si el próximo gobierno creyera que puede volver a hacer la vista gorda ante los enemigos de España y de la libertad, entonces no habría esperanza. Pero la hay.