Fernando Navarro-El Español
  • El 15-M funcionó, pero es que entonces éramos mucho más ingenuos.

Lo de la nueva acampada en Sol no va a colar por mil razones, que la diferencian del original.

1. Ahora conocemos a los que el 15-M se subieron a los podios morales: Iglesias, Montero, Monedero, Errejón…

Ahora sabemos lo chungos que son, y eso nos permite desconfiar de todos los predicadores.

2. Al mostrarnos a los perdedores de lo que, según nos decían, no es más que un juego de suma cero, consiguieron inocularnos una cierta sensación de culpa. ¿No era cierto que vivíamos bien, que teníamos trabajo, que con el sueldo podíamos pagar una vivienda?

Pues eso nos revelaba como explotadores.

Afortunadamente, haber pasado la pandemia woke nos ha hecho resistentes al miedo a la estigmatización. Ahora, cuando los inquisidores levantan el dedito para señalar a los «rentistas» (los malos de esta nueva película), se encuentran, de vuelta, con otro dedo levantado: el de en medio.

3. Ahora entendemos mucho mejor el mecanismo del exhibicionismo moral.

Los podemitas del 15-M no sólo alentaban el resentimiento, sino que ofrecían (esto era lo más atractivo) la posibilidad de canalizarlo con una apariencia virtuosa. Estos predicadores, desde su templo de Sol, eran dispensadores de virtud, y la virtud es uno de los caminos para mejorar el estatus social.

Por eso ahora, cuando vemos a Bardem o a Juan Diego Botto, no vemos preocupación, sino hipocresía.

4. Derivado de la relación entre la exhibición de comportamientos morales y el incremento del estatus, ahora entendemos que el activismo político juvenil no necesariamente mejora el mundo, pero sí las posibilidades de apareamiento. Que está muy bien, pero no justifica grandes teorías políticas.

Y sin embargo es necesaria una mínima cobertura ideológica. Aunque el motivo real sea el postureo moral (o la búsqueda de cópulas), haber pasado por la Ilustración exige dar a nuestros actos una apariencia de racionalidad.

Por eso Errejón hablaba del «núcleo irradiador» e Iglesias invocaba mucho a Agamben. Para que pareciera que detrás de todo había un pensamiento sólido y no unos aventureros a la conquista de sueldos públicos.

Pero ahora Peris Mencheta se ha limitado, en Sol, a leer el cuento de «los tres créditos», y hay que reconocer que de Kojève a esto hay bastante trecho.

5. Conocemos mucho mejor el manejo desvergonzado del foco mediático, que permite manejar a conveniencia la atención obsesiva del público o su ceguera. Ahora nos damos cuenta inmediatamente de cuando pretenden apagar la luz sobre ciertas escenas incómodas (Ceuta, los enredos de la cloaca del PSOE con el narco pacense, las joyas de Zapatero) y encender el foco sobre lo que conviene en cada momento (Maricarmen).

6. Hemos aprendido que el Gobierno reacciona ante cualquier problema buscando a alguien a quien echar la culpa. Esta es, para Sánchez, la verdadera virtud del modelo autonómico.

Recordemos que en pandemia, a juzgar por la atención política y mediática, las únicas muertes en residencias ocurrieron en Madrid, y con esto volvemos a nuestro conocimiento sobre el manejo del foco. Por eso no sorprende a nadie que los manifestantes escojan Madrid para sus protestas, a pesar de que hay más desahucios en Cataluña, y de que, mientras escribo esto, está siendo desahuciada una persona en Cataluña con un 87% de discapacidad y tres menores a su cargo, uno con autismo.

7. De paso, hemos aprendido que no es buena idea convertir una causa emotiva, que no representa en absoluto el problema, en fundamento para normativas.

Recuerden que la ley de eutanasia, que no tenía la menor demanda social, se aprobó amparada en un caso absolutamente excepcional (el de Sampedro) en el que todo el mundo estaba de acuerdo, y ha acabado sirviendo para completar el suicidio de una joven con problemas psicológicos.

Ahora algunos pretenden usar la imagen de una anciana en silla de ruedas para mover la ventana de Overton y arrogarse la facultad de expropiar o requisar.

8. Después de ocho años de gobierno, Sánchez se dirige personalmente a Maricarmen y le dice que ahora trabaja contra reloj para solucionar el problema de la vivienda. Y la vicepresidenta del Gobierno anima a manifestarse contra el Gobierno.

Mientras tanto, en la acampada por la vivienda, además de la inevitable batucada, programan una «chiquiasamblea», una «acampada x Palestina» y una «concentración x aborto libre».

Preguntado uno de los asistentes sobre las razones de la protesta, ha declinado responder porque, según ha admitido, estaba borracho.

Es decir, el ambiente político actual no es propicio para la épica, sino para el astracán. Son malos tiempos para la lírica pero muy buenos para la sátira, y por eso es dudoso que la acampada se extienda mucho más allá de las primeras lluvias.

9. Es difícil que un joven trabajador que comparte piso con otros cinco se conmueva por la suerte de Maricarmen, que, en su cabeza, pasará rápidamente de «pobre abuela en silla de ruedas» a «señora abusona que ha pasado toda su vida en Retiro por dos duros».

10. El 15-M funcionó, pero es que entonces éramos muy ingenuos.

11. Coda de John Rawls y el velo de la ignorancia. ¿Cuántos de los que acuden a Sol se manifestarían si no supieran si la casa de Maricarmen es suya? Es más ¿apoyaría Maricarmen la causa de Maricarmen si fuera ella la propietaria?