Gorka Maneiro-Vozpópuli
- Ahora urge pasar página, acabar con la corrupción y las malas prácticas políticas, recuperar la confianza en las instituciones
La última jugada de Sánchez no ha sido convocar las elecciones en un momento en el que él pudiera ganarlas u obtener un resultado electoral que le permitiera permanecer en la Moncloa… sino tratar de hacer creer a la opinión pública, con la ayuda de sus subordinados que ya se han puesto a ello, que semejante cosa es posible… con el (verdadero) objetivo (más realista) de arrasar definitivamente a toda la izquierda que quedaba a su izquierda, resistir al frente del PSOE, convertirse en jefe de la oposición tras su propia debacle electoral y, en cuanto eche a andar un gobierno del PP con Vox o incluso antes, incendiar las calles, reivindicar la democracia frente al fascismo, presentarse como salvador de los españoles y, quizás, sólo quizás, pasado un tiempo, retornar a la Moncloa.
En todo caso, dimitido Sánchez y convocadas las elecciones para el 29 de noviembre, no es tan importante torcer el gesto y conjeturar ahora sobre por qué Sánchez las ha convocado o preguntarse qué tramará ahora en su cabeza para quizás perpetuarse en la Moncloa o volver a ella cuanto antes, sino, con una sonrisa, aprovechar la oportunidad que por fin se abre, comportarnos como ciudadanos responsables e ir a votar libremente para finiquitar por fin el peor gobierno de la democracia. Después la Justicia hablará y decidirá si Sánchez sólo pierde el Poder o también acaba en prisión; ahora lo importante es reivindicar nuestra ciudadanía, depositar el voto en la urna y hacer justicia de la única forma que los ciudadanos podemos hacerla.
Sí es cierto que convendría no perderlo de vista, no desdeñar sus dotes maquiavélicas, anticiparse a posibles artimañas que seguramente está meditando, no caer en sus trampas, actuar con inteligencia y, cada cual a su manera y en función de sus posibilidades, tomar partido para propiciar el cambio que España necesita y que hoy día se resume del siguiente modo: desahuciar a Sánchez de la Moncloa, abrir un nuevo periodo y, a partir de ahí, tomar las decisiones que el país necesita, sobre las que discutiremos en su momento. Ahora urge pasar página, acabar con la corrupción y las malas prácticas políticas, recuperar la confianza en las instituciones democráticas, unir a los ciudadanos, regenerar el país… e impulsar las medidas que España necesita en todos los órdenes imaginables, algunas de las cuales exigirán reformas constitucionales y, lo que quizás sea más importante, coraje y valentía políticos.
Cuanto peor, mejor
De momento y por lo que parece aunque no podríamos creerlo si no conociéramos al personaje, Sánchez se propone volver a aprobar en Consejo de Ministros los dos decretos-ley sobre vivienda para que la Diputación Permanente, donde gozaría de mayoría absoluta, los aprobara, lo que se parece mucho a un fraude legal y político, cosa que deberán decidir los tribunales si al final es lo que ocurre, tal como apuntan algunas informaciones. Si lo hiciera, no es porque Sánchez quisiera resolver post-mortem el problema de la vivienda, prestar un último servicio a España y salvarnos a los ciudadanos indefensos de los desahucios injustos, los desorbitados precios de las viviendas y los alquileres imposibles… sino montar bronca política, llevar a España a un nuevo conflicto, engañar a los ingenuos y, otra vez, incendiar las calles, como forma de que todo ello quizás le beneficie y le permita seguir vivo aunque sea medio muerto; o sea, el «cuanto peor, mejor» de toda la vida.
Sánchez y el PSOE y la extrema izquierda escuchimizada por un PSOE podemizado tratan de emplear el rechazo a los decretos sobre vivienda como percha electoral que trate de vender la idea de que debe decidirse entre quienes están con la gente y quienes le dan la espalda, entre los buenos y los malos, entre la izquierda y la derecha y, al final, entre los demócratas y los fascistas; como si durante ocho años de gobierno no hubiera empeorado gravemente la situación de la vivienda… y de todo lo que nos imaginemos y sobre lo que llevamos hablando y escribiendo ocho años: desde la corrupción hasta las cesiones a los independentistas, pasando por las mentiras como práctica política, el guerracivilismo para sacar ventaja, la ocupación de las instituciones, las presiones a policías, periodistas y jueces… y tantas otras cosas.
Sánchez convoca ahora las elecciones para no convocarlas luego, cuando el PSOE quizás ya se encuentre imputado y más familiares y compañeros suyos, condenados o incluso en la cárcel. Es como el que ya ha recibido la orden de desahucio y puede elegir la hora; como el que ha sido ya condenado y sólo le queda ir a recoger la sentencia.
O sea que ¡a votar, que ya es hora!