Pablo Sebastián-Vozpópuli
- Mucho tendrían que cambiar las cosas para que el horizonte del hundimiento de Sánchez se pudiera alterar
Lo de Pedro Sánchez ya no tiene arreglo. Está acabado y confundido con su temerario adelanto electoral -gracias a la malograda Maricarmen-, en plena crisis de Ceuta y cuando los destellos del lujoso joyero de Zapatero iluminan el patio trasero de la corrupción del PSOE. Nada, ni la inútil huelga general electoral de CC.OO y UGT del 11-N,. ni las manifestaciones, las acampadas y las nuevas revueltas sociales, o regalos de la última hora en el SMI y pensiones cambiarán el vuelco electoral que el próximo 29-N certifique la alternancia en el Gobierno de España y el final de los ocho nefastos años de la gestión pública y enfrentamiento político civil, o guerra civilista, que despertaron los fantasmas del peor pasado español.
El último barómetro del fraudulento CIS de Tezanos que anuncia la victoria del PSOE de Sánchez con 11 puntos de ventaja sobre el PP de Feijóo es la prueba flagrante del hundimiento y la desesperación. Como lo ha revelado el diario El País denunciando las trampas de Tezanos en la muestra del sondeo donde se entrevistaron a un 38 % de los votantes del PSOE y a tan solo un 19 % de los votantes del PP.
Marruecos por tierra, mar y aire
Como sorprendente ha resultado la triple agresión de Marruecos a España: por ‘tierra’ con la invasión de Ceuta; ‘Mar’ con la fragata Mohamed VI; y por ‘aire’ con el espionaje de Pegasus, dando una idea de cómo el Gobierno de Rabat ve en franca debilidad el Gobierno de Sánchez, incapaz de responder con la firmeza necesaria y exculpando de estas agresiones de Marruecos y a los gobernantes de Rabat, indignando a la inmensa mayoría de españoles. Un asunto, el de las grabaciones del móvil de Sánchez en las que, entre otras cosas, podrían aparecer las conversaciones del presidente Sánchez con su ministro Bolaños y el presidente del TC, Pumpido, sobre la ‘ley de amnistía’ lo que resultaría penalmente letal para los tres.
Y una tensión con Marruecos que confunde al Gobierno español porque no entiende el por qué de la nueva agresividad marroquí en plena pre campaña electoral española. A no ser que la crisis tenga que más ver con problemas internos del vecino del sur o el empeoramiento de la mala salud de Mohamed VI, mientras crece el prestigio del monarca español Felipe VI tras sus visitas a Ceuta y Melilla.
El Frente Amplio se estrecha
La propia crisis de los principales socios políticos de Sánchez, los de Junts a manos de la Aliança Catalana, y los de Sumar y su Frente Amplio (los que pueden perder el 60 % de sus escaños) que han dinamitado Iglesias, Roures y Rufián, confirman el negro escenario de fin de Régimen sanchista. Al que espera una larga y penosa secuencia judicial en los tribunales, empezando por el juicio de Begoña Gómez.
Y cuando en el Tribunal Supremo acaba de liquidar el burdo intento del ‘pucherazo’ de la ‘ley de nietos’, o cuando en la Audiencia Nacional se investigan ahora los casos de corrupción sanchista. Como el de Zapatero y el de las cloacas mafiosas de Leire Díez. Y a no perder de vista las corrupciones varias de la banda del Peugot, Ábalos, Koldo y Cerdán, y otros asuntos aún pendientes en las tramas de los hidrocarburos y obras públicas, etcétera.
Incluso la bandera de la Vivienda, con la que Sánchez justificó el adelanto de las elecciones al 29-N, se puede convertir en un boomerang contra el PSOE. Y no solo por los pingües negocios inmobiliarios del compañero ‘buitre’ de su portavoz Montse Mínguez (de 30 pisos de alquiler y otras hazañas) sino y sobre todo porque si, finalmente, Sánchez aprueba sus decretos de Vivienda en la última instancia de la Diputación Permanente del Congreso, se va a encontrar con algo muy negativo para el PSOE porque en España hay dos millones y medio de arrendadores de viviendas en alquiler, que sufrirían el impacto de los decretos y votarían en bloque contra el PSOE.
El impacto de Delcy
Un bloque de dos millones y medio de votantes que no están en el radar electoral ni demoscópico de José Félix Tezanos ni de Iván Redondo, quien pronosticó que Yolanda Díaz sería presidenta del Gobierno. El uno, en pos de una nueva macro encuesta con trucos en la muestra y el otro haciendo artes malabares con los restos de votos en la provincias con pocos diputados, lo que se está poniendo muy de moda en las ‘cocinas’ estratégicas del PSOE y del PP.
Quedan 45 días para la jornada electoral del 29-N en los que en España y en la escena internacional -de poco le van a servir a Sánchez las fotos de la Cumbre Iberoamericana de Madrid de los días 4 y 5 de noviembre con la dictadora venezolana Delcy Rodríguez de invitada especial- podrían ocurrir acontecimientos importantes, que pueden tener algún impacto en la recta final de la campaña electoral. Como probablemente los tendrán los debates televisados de Sánchez y Feijóo.
Pero mucho tendrían que cambiar las cosas para que el horizonte, hoy a la vista, del hundimiento de Sánchez se pudiera alterar. Sobre todo porque en amplios sectores de la población española se ha instalado el hartazgo del sanchismo y la necesidad de un cambio político que abra una nueva etapa en la vida y en el gobierno nacional.