Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Puras trampas. Les da igual que todos seamos conscientes de ello. Piensan seguir perpetrando infracciones que les prolonguen la vida en el Poder. Y, mientras consigan tener un Constitucional dispuesto a hacer las mismas trampas, nada les amarga la vida. Es lo que hay: el «Prostitucional» y la «Moncloaca» de la mano

Vamos de mal en peor. Si, como bien ha dicho en estas páginas Bieito Rubido hacen trampas a la vista de todos sin pudor alguno ¿qué no estarán haciendo sin que nos enteremos? Y sí, todo se sabrá antes o después. Pero si las trampas les valen para lograr otro mandato, vaya usted a buscar el amparo de la Justicia. A la vista de todos está para qué vale que el Supremo diga en términos inequívocos que la ley de nietos es ilegal. Para saltarse el Supremo y convertir el Constitucional en un tribunal de apelación, cosa que no es. ¿Y qué?

Las pruebas de que el Defensor del Pueblo no puede comparecer son inapelables como bien dijo él mismo a Isabel Durán en la recepción de la Fiesta Nacional del Palacio Real. No cabe su intervención en un asunto sub iudice. Además, él sólo podría amparar a extranjeros residentes en España. Pero la ley de nietos afecta a extranjeros residentes en terceros países y a los que se les quiere dar la nacionalidad. Y como explicaba en estas páginas ayer Jose Antonio García-Trevijano Garnica, letrado del Consejo de Estado (jubilado), «el Defensor del Pueblo no tiene patente de corso para interponer recursos de amparo». Es decir, todo son ilegalidades. Puras trampas. Pero les da igual que todos seamos conscientes de ello. Piensan seguir perpetrando infracciones que les prolonguen la vida en el Poder. Y, mientras consigan tener un Tribunal Constitucional dispuesto a hacer las mismas trampas, nada les amarga la vida. Esto es lo que hay: el «Prostitucional» y la «Moncloaca» de la mano.

Decía ayer aquí mi admirado Gabriel Albiac que «No, no hay cursi bueno. En ninguna actividad, disciplina u oficio. El cursi es la peste de la especie humana. Y, cuando la actividad, disciplina u oficio del tal es, por infortunio, la de político, la frontera que lo separa del asesino es tenue.» Pues no hará falta que les aclare que nuestro mayor cursi en esta hora es este presidente que va declarando su amor en público a la hija del prostibulario.

Y hay cosas peores que las trampas. Como, por ejemplo, la violencia. Y ayer vimos los primeros pasos en esa dirección. Ya lo había anunciado Manuela Bergerot en la Asamblea de Madrid: «¡No habrá paz!» Y ayer sitiaron a la presidenta de la Comunidad de Madrid en un acto en el palacio de Santoña para impedir su salida con violencia. Esta es la democracia que nos espera si el resultado del 29 de noviembre es el que anticipan las empresas demoscópicas. El que estamos viendo en Francia o en Lisboa. El de los que no ganan elecciones, pero tienen razón como ya nos ha dicho Sánchez en el Congreso de los Diputados.

Nos quedan 40 días hasta las elecciones y nada bueno por delante. Es para echarse a temblar. El Frente Popular en el que están integrados el PSOE y el Frente Amplio no se van a ir por las buenas. ¿Se acuerdan —o les ha contado alguien— cómo fue febrero de 1936? Pues en esa dirección se dirige España en noviembre de 2026. Y con un cursi como el que padecemos en la Moncloa, todo es susceptible de empeorar. Dios nos ampare.