Pablo Sebastián-Vozpópuli
- Las encuestas ocultas que se manejan en La Moncloa ya anuncia el final del sanchismo
A pesar de sus diferencias ideológicas existen muchas similitudes políticas entre Donald Trump y Pedro Sánchez. Por ejemplo, el diario El País publicó el pasado martes en sus páginas un duro editorial de The New York Times contra el presidente Trump y pidiendo el voto para los demócratas -que el martes arrasaron a los republicanos en las elecciones legislativas de medio mandato presidencial- titulado: ‘Trump ha fracasado, hay que hacerle rendir cuentas’.
Lo que no dice El País es que el editorial del NYT se puede aplicar, línea por línea, a Pedro Sánchez en España, que es lo que hace ya tiempo debería de haber hecho el periódico español. El que no exigió la marcha de Sánchez, el adelanto electoral en España y tampoco el cese del ministro Oscar Puente. El ministro que debió dimitir tras el desastre de Adamuz. Lo que, a lo mejor, habría evitado el segundo desastre mortífero de Urda.
El diario neoyorquino denunció a Trump esencialmente por su ‘autocracia, corrupción familiar, incompetencia y abuso de poder’. Y también por sus ataques a la Justicia y Derechos Humanos y sus pactos ‘Frankenstein’ con Netanyahu y Putin, entre otros. Cuestiones todas ellas muy parecidas a las que señalan al autócrata Sánchez en España. Pais en el que las últimas encuestas electorales para los comicios del 29-N, hechas públicas, y las ocultas que circulan en el palacio de La Moncloa ya anuncian el final de Sánchez y del sanchismo. En el que van a colaborar los sindicatos CC.OO. y UGT con su anunciada falsa huelga general y electoral del 11-N. Sin motivación laboral alguna y camino de una crisis existencial de ambos sindicatos reconvertidos así en meros apéndices del sanchismo y del electoralismo populista de los partidos de la izquierda.
Un pésimo final
Un Sánchez que no tiene escapatoria tras: la crisis, aún latente, de Ceuta, donde está señalado al ministro de Interior, Marlaska; la tardía dimisión de Puente en Transportes; y una larga lista de los casos de corrupción en su gobierno, su partido y su familia, además del espectáculo ‘enjoyado’ de Zapatero. Lo que permite presagiar que Sánchez tendrá un pésimo final el día 29-N y una complicada y dura secuela judicial.
Por lo que no está nada claro que Sánchez si se confirma una gran derrota electoral el 29-N (como la de Trump en USA) quiera y pueda permanecer al frente del PSOE, atrincherándose en la bancada de la oposición socialista del Congreso de los Diputados ahora, que ya ha quedado claro, que Puente no puede ser su aguerrido sucesor.
Revuelta en el PSOE
Lo lógico será que, tras la derrota electoral, en el PSOE se imponga un Congreso extraordinario del partido y una revuelta en contra de Sánchez. Como la que, a partir de ahora, se puede iniciar en el Partido Republicano de EE.UU. en contra de Donald Trump, obligándole a dimitir, antes del final de su mandato en 2028.
Motu proprio o forzado con un procedimiento de impeachment (con el apoyo de parlamentarios republicanos y demócratas, incluso) y sin concluir los dos años de ‘pato cojo’ que aún le quedan a Trump. Para que, con esta salida de Trump, los republicanos puedan promover en los próximos dos años y a ser posible desde desde La Casa Blanca, al secretario de política exterior, Marco Rubio, dado que DJ Vance, el vicepresidente actual, no tiene perfil de ganador y culpó a la guerra de Irán de la gran derrota electoral del martes.
Lo que es cierto porque a Donald Trump le ha arruinado su carrera política y su presidencia el que fuera su amigo ‘Bibi’, Benjamin Netanyahu, que acaba de perder la mayoría de su gobierno en Israel, y que empujó a los EE.UU. a entrar la guerra de Irán. La que Netanyahu pronosticó como ‘paseo militar’ y la antesala del final de régimen de los ayatolás iraníes. Y que ha resultado ser una enorme trampa militar y costosa para USA en dinero y armamento y con la sorpresa del bloqueo del estrecho de Ormuz, que impulsó los precios del petróleo y la inflación en USA, lo que ha pesado y mucho los desastres electorales de Netanyahu y de Trump.
El hecho de que en la jornada electoral del martes Trump anunciara que había decidido suprimir la ayuda financiera a Israel demuestra que, por fin, Trump ha entendido que Netanyahu lo engañó y es una pieza crucial en su gran derrota política y electoral del martes, en la que los latinoamericanos y pro palestinos de USA han podido ser decisivos.
‘Huelga general electoral’
Mientras que, en el PSOE, el único liderazgo limpio y renovador sería el de Emiliano García-Page como el nuevo secretario general del partido y Josep Borrell como presidente de los socialistas. Lo que no será fácil de lograr por el dominio que aún tiene Sánchez del aparato del PSOE. Y el temor (a igual que Trump) a verse desamparado en los tribunales con los casos, todavía pendientes, de corrupción.
El adelanto electoral que decidió Sánchez del 29-N, aprovechando lo que se llamó el ‘efecto Maricarmen’, y la bandera de la Vivienda, resultó un enorme un error y un fracaso de Pedro Sánchez, al que le estallaron en las manos los pisos de alquiler del compañero de su portavoz dimitida, Montse Minguez, la enorme crisis de Ceuta, y el gran desastre ferroviario de Urda, que se sumó, en solo nueve meses, al también mortífero accidente de Adamuz.
Y a lo que se añadieron, en el estruendo nacional, manifestaciones violentas y las sucias acampanadas. Y ahora a la espera estamos de la ‘huelga general electoral’ del 11-N, que se anuncia como fracasada y que ya veremos si con más violencia de los piquetes sindicales, que a buen seguro Marlaska no va a querer controlar.
Además a Sánchez se le ha desinflado la Cumbre Iberoamericana de Madrid con la que esperaba inundar los telediarios, por la ausencia de los primeros gobernantes progresistas de Brasil, México y Venezuela. Lo que reduce a 10 el total de primeros gobernantes latinoamericanos del conjunto de 24 que habían sido invitados. Unas Cumbres Iberoamericanas muy devaluadas que carecen de toda eficacia y de cohesión y que España y Portugal deberían de reconvertir en Cumbres Euroamericanas, implicando en ellas a las grandes naciones de la UE.
¡Vamos España!
En medio de este gran revuelo electoral en EE.UU. y en España brilla por su ausencia el líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo quien, a pesar de los graves e importantes acontecimientos de los últimos días, no consigue colocar a su favor y para beneficio del PP un gran titular en los medios o en las redes sociales.
Lo que llama la atención y señala como incompetentes a su equipo electoral y de comunicación. Aunque puede que ese bajo perfil de Feijóo sea lo mejor para él y para el PP en las actuales circunstancias, aunque está claro que el que más se beneficia de esa situación es Santiago Abascal en Vox.
Veremos cómo le va a Feijóo en el esperado debate electoral televisado del día 16, que puede ser la última bala política que le queda a Sánchez. Y si, por fin, en el PP deciden cambiar el ambiguo y flácido eslogan electoral de ‘Por fin’, por el de ‘Vamos, España!’, que se lo han ofrecido a Feijóo (y que está inspirado en el ‘¡Vamos, Rafa! de Rafael Nadal) y que, sin lugar a dudas, es mucho más contundente y movilizador. Todo apunta a que Feijóo, confiado en la victoria como en 2023 aunque esta vez con más motivos, no se moverá demasiado en la creencia de que su perfil buscado de ‘firmeza tranquila’ y de gestor eficaz lo aupará pronto a la presidencia del Gobierno nacional.
Pero mientras tanto, vamos a asistir a un cruce de acusaciones mutuas de casos de corrupción con nuevas investigaciones de la UCO sobre el caso Koldo y denuncias del PSOE sobre la intromisión de un presunto abogado del PP. Escaramuzas de la campaña electoral para ver si, en una de estas, Sánchez remonta el vuelo o si por el contrario se hunde más de lo que ya está.