
Mi admirada y nunca suficientemente ponderada Rosana, Rosa de Alejandría, claridad de la mañana: Muy buenos días.
Continuamos hoy con el seguimiento del asunto que veníamos arrastrando de los días anteriores, desde el preciso momento en que Óscar Puente explicó a Patxi López algo que éste desconocía hasta cinco minutos antes de la dimisión o del paso al lado, como les gusta decir a esta gavilla de paniaguados, incompetentes y corruptos.
A los socialistas les pasa como al personaje que interpreta Katharine Hepburn en ‘La fiera de mi niña’, que nunca entenderemos nada mientras ella (o ellos) se empeñen en explicarlo todo. Y nos han explicado la dimisión como un gesto heroico, aunque en rigor sea incomprensible. ¿Por qué habría de abandonar el cargo quien lo ha hecho todo bien? Es evidente que algo no es como nos lo cuentan y las razones nunca vienen solas. Hay, por lo menos, dos. La primera y fundamental es de las negras perspectivas electorales, según todas las encuestas. ¿Todas? Sí, incluida la de Tezanos, según el principal partido de la oposición. Sostiene el PP que el augurio del CIS que preveía unos resultados al PSOE entre 93 y 95 escaños fue una razón determinante para que Sánchez enviara a Puente el whatsapp determinante. Es una hipótesis razonable, aunque hay otra que abundó ayer por las redes y que partió de Alejandro Entrambasaguas, que es una fuente muy fiable.
Sostiene Entrambasaguas en El Debate que Diego Rubio, director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, trasladó a Pedro Sánchez una información sensible sobre presuntos hechos de corrupción de Óscar Puente tan sólo dos horas antes de que dimitiera como ministro de Transportes. Según el citado medio, esa información sostiene que Puente se benefició de invitaciones de un empresario durante su etapa como alcalde de Valladolid. En concreto, Rubio trasladó a Sánchez acusaciones sobre «fiestas con prostitutas» a cambio de intermediar para que ese empresario recibiera ayudas públicas.
El empresario se llama Francisco Javier Meléndez Suárez, propietario de Patatas Meléndez, compañía con sede en Medina del Campo, que habría pedido a Puente su mediación para conseguir ayudas del Gobierno. Federico lo resumía con eficacia difícilmente superable en el título de su columna en El Mundo: “Todos no somos iguales. Los socialistas sí”.
Sin embargo, Rosana, quiero terciar aquí en favor del ex ministro de Transportes con respecto al asunto de las putas. No con una eximente, ojo, pero sí con una atenuante. Tú mira una foto de Oscar Puente Santiago. Cualquier foto, basta con que pongas su nombre en el buscador de Google y luego pinches ‘Imágenes’. Escoge una, la que quieras y a continuación pregúntate: “Es que si no es pagando, ¿cómo podría este pobre hombre?”
Dentro de cuatro días, el martes de la próxima semana, va a celebrarse en la catedral de Toledo el funeral por las 69 víctimas de Urda. Contaba El Debate que el presidente del Gobierno tiene pensado asistir a las exequias contrariamente a lo que venía siendo su costumbre. No asistió a los funerales de Adamuz después de querer convertirlos en unos funerales laicos, a lo que se opusieron los familiares de las víctimas. Tampoco asistió al funeral por las víctimas de la DANA, ni a los funerales de la Reina Isabel de Inglaterra, ni a los del Papa Francisco. Esta vez sí asistirá porque está en precampaña, sostiene El Debate.
Otros medios niegan que tenga pensado ir a los funerales, como ElDiario.es y el Español, que cita a fuentes socialistas y comenta el mosqueo de dichas fuentes con la iglesia por ‘agendar’ dicho funeral al comienzo de la campaña. Qué palabra más horrible, ‘agendar’, aunque esté admitida por la Real. Seguramente proferirían que el funeral se realizara al final de la legislatura, pero parece que los usos sociales recomiendan una fecha más cercana al fallecimiento de las víctimas. Anuncian que en lugar de Pedro Sánchez asistirá el vicepresidente primero y ministro de Transportes, Carlos Cuerpo.
Cualquiera de las dos posibilidades es un traje que le tira de la sisa al presidente. ¿Sus insobornables convicciones ateas le impiden asistir a un funeral religioso? Su labor de representar es una obligación pública mientras sus convicciones arreligiosas tienen carácter privado. Por otra parte, no parece razonable que él ponga a salvo su ateísmo obligando a su vicepresidente a asistir a un hecho religioso a pesar de que pueda tener convicciones tan agnósticas como las suyas. Si decidiera asistir, quizá en la creencia de que electoralmente le conviene, estaría descalificándose por no haber asistido a los funerales por los muertos en todas las ocasiones anteriores.
Por último, last but not least, gran acierto de Ignacio Camacho al recordar que con el chófer de Sánchez ya han caído cuatro de los cinco viajeros del Peugeot. Solo falta Pedro Sánchez, que dice no conocer al conductor. Iba tanta gente en aquel coche que no hay quien se pueda acordar de todos.
Finalmente, como mañana no tenemos programa, dejemos constancia de que se cumplen 90 años del comienzo de las matanzas de Paracuellos. Comenzaron el 7 de noviembre y terminaron el 4 de diciembre, cuando se repuso en la Dirección de Prisiones a Melchor Rodríguez, el ángel rojo, un anarquista decente, a quien le bastó una orden para detener aquello: A partir de ahora, ningún preso sale de las cárceles madrileñas sin mi autorización expresa. Mano de santo.