Unilateral el último

FLORENCIO DOMINGUEZ, EL CORREO 20/08/13

Florencio Domínguez
Florencio Domínguez

· La palabra de moda en la política vasca es unilateral. Se utiliza más, incluso, que la de proceso, que ya es decir. La emplea la izquierda abertzale y la emplean los demás cuando emplazan a ETA y a la izquierda abertzale a tomar decisiones de carácter unilateral.

La izquierda abertzale presenta el concepto unilateral como su último gran hallazgo sacado del cajón de estrategias políticas y lo contrapone al inmovilismo del Gobierno. Frente a la pasividad de Madrid está la unilateralidad de ETA, de Sortu, de Bildu y los demás.

La unilateralidad, en realidad, no ha sido nunca la primera opción ni de ETA ni de su entorno. Ha sido la última, aquella a la que han llegado cuando han fracasado en todas las demás estrategias previas. Su opción durante décadas ha sido la negociación, la exigencia de contrapartidas a cambio de modular la violencia. Cada tregua tenía que tener su pago en especie por parte del Estado o de los partidos nacionalistas. ETA intentó durante todo el año 2010 negociar las contrapartidas de una nueva tregua, pero al final, neutralizada policialmente como estaba, tuvo que declarar un cese el fuego en 2011 sin lograr nada a cambio. Batasuna, en 2006, trató de negociar con el Gobierno la derogación de la ley de partidos. Seis años más tarde, de forma unilateral, tuvo que presentar unos nuevos estatutos ajustándose a la ley de partidos.

Al fracaso de sus planes principales y a la resignación de hacer lo único que podían hacer le llaman unilateralidad y presumen de ello, presentándolo como el arma fundamental contra el inmovilismo del Gobierno. En las filas de ETA, sin embargo, esas actuaciones siguen viéndose con desconfianza. El documento enviado este verano a las cárceles por el comité de dirección de los presos dice que el Gobierno, con su actitud de bloqueo, persigue «debilitar a la izquierda abertzale y generarle contradicciones internas, para forzarle a dar pasos unilaterales y lograr la desfiguración del proceso». La ponencia final del debate iniciado por ETA hace año y medio dice que «se debe hacer camino para pasar de los pasos unilaterales a los bilaterales».

Los dos papeles evidencian la desconfianza etarra sobre la unilateralidad y su idea de que, al final, hay que modificar esa estrategia para volver a la negociación tradicional. A pesar de ello, ETA ha tenido que dar pasos que poco tiempo antes de darlos no entraban en sus previsiones, entre ellos nada menos que renunciar a la violencia. Ahora está presionada para hacer, en nombre de la unilateralidad, nuevos movimientos sin esperar contrapartidas, movimientos como el desarme. Justo lo que viene reclamando el Gobierno central.