Mikel Buesa-La Razón
- Usted, la carcelera designada para abrir las puertas de las celdas, ha ejercido su oficio con la presteza del siervo, bastardeando las leyes penales mientras elaboraba un discurso vacío
… sólo le faltaría echar unas lagrimitas para mostrarse como realmente es: una hipócrita redomada que ejecuta fielmente los pactos de su partido con EH Bildu –negándolos, naturalmente– para sacar de la cárcel a todos los presos de ETA, excepción hecha de un puñado de recalcitrantes a los que aún no sabe cómo quitárselos de encima. María Jesús San José no ha tenido empacho para sostener, en entrevista con Europa Press, que «ojalá pudiéramos evitar el dolor y el sufrimiento que estos delitos han causado, pero no podemos hacerlo incumpliendo la ley». Esos delitos, que no nombra, son los más horrendos crímenes cometidos sobre personas que no portaban ninguna culpa –pues aborrecer el nacionalismo y amar a España, o ni siquiera eso, no te hace reo de ningún pecado– y que no merecían ser asesinados. Y ese dolor, que ella no ha padecido, jamás sabrá lo que es, pues sólo los que hemos sido heridos por el rayo de un crimen que nos negó la elemental solidaridad humana, hemos llegado a aprehenderlo en la intimidad y el silencio, cuando, no encontrando palabras con las que expresarnos, nos mordimos la voz. Así que olvídese de nosotros, las víctimas del terrorismo, y déjenos en paz con nuestro personal sufrimiento, pues lo que siempre hemos reclamado no han sido las caricias de los poderosos, como usted, sino la justicia que, aunque no repara el daño –pues la muerte es lamentablemente irreversible–, expresa el rechazo de la sociedad hacia los perpetradores del terrorismo. Esa justicia que, si hubiese llegado a término, nos dejaría al menos el consuelo de que el sacrificio de los nuestros no fue en vano. Pero no ha sido así porque usted, la carcelera designada para abrir las puertas de las celdas, ha ejercido su oficio con la presteza del siervo, bastardeando las leyes penales mientras elaboraba un discurso vacío, porque ni los presos «salen mejor de lo que han entrado», según dice mintiendo, ni esas leyes le obligan sacarlos a la calle antes de tiempo, pues de lo que se ha tratado es de una política cuyo único efecto material ha sido el de prolongar la estancia del ominoso Secretario General de su partido en La Moncloa.