Jesús cuadrado-Vozpópuli
- Lo relevante para la política española está en el marco de relaciones entre PP y Vox
Se espera de Núñez Feijóo que hoy, desde Moncloa, retrate ante los españoles sin miramientos a un presidente que no tiene apoyo ni de su propio Gobierno para decidir sobre envío de tropas a Groenlandia o Ucrania. Ese sería el único sentido para una reunión con quien se ha atrincherado como un atracador acorralado. Ahora, cuando todos los estudios de opinión anticipan un vuelco electoral, lo relevante para la política española está en el marco de relaciones entre PP y Vox. En una observación centrada en España, destaca el crecimiento explosivo del partido de Santiago Abascal, que casi dobla el voto respecto a 2023. Ahora bien, cuando se recurre a la analogía con países europeos, lo llamativo es el nivel de apoyo que mantiene el centroderecha.
Cuando los partidos homólogos de Vox son primera fuerza en todos los sondeos en Alemania, Francia, Italia o Reino Unido, Feijóo mantiene una ventaja sustancial sobre Abascal. Importa, pues, en un momento crítico, que ambos partidos prioricen el interés nacional. Recientemente el Consejo Europeo publicaba su sondeo anual, en el que se consultaba la valoración sobre Donald Trump respecto a la UE. El rechazo de los europeos es generalizado, pero en ningún grupo el cambio de opinión ha sido tan radical en un solo año como entre los votantes de Vox. Solo para un 14% de ellos el presidente estadounidense es positivo para España, y para el 40%, negativo. Opinión similar a la de los votantes de Marine Le Pen, pero, frente al entusiasmo trumpiano de Abascal, sus colegas franceses han sido contundentes contra el presidente estadounidense y sus aranceles.
Acérrimos atlantistas
Vox debe clarificar su posición sobre la Unión Europea. En otros temas polémicos no hay diferencias insuperables con el PP, pero aquí se tocan nervios vitales. Los españoles están entre los más europeístas y apuestan sin dudarlo por una Europa unida. Saben que, en el actual escenario geopolítico, en materia comercial o de seguridad, cada país aislado tiene poco que hacer. Santiago Abascal tendrá que decidir si quiere seguir la estela del húngaro Viktor Orbán, partidario de desmontar la UE, o la del posibilismo de Giorgia Meloni. La primera ministra italiana exige con razón reformas imprescindibles en las políticas europeas, especialmente, para eliminar cargas regulatorias que ahogan el comercio interior de la Unión, más aún que las medidas proteccionistas de Trump. Ha apoyado el acuerdo de Mercosur -la mejor respuesta contra los aranceles de Trump- a cambio de imponer medidas en favor del sector agrario afectado.
El próximo Gobierno deberá girar radicalmente en políticas de Seguridad y Defensa. En contradicción con las posiciones desleales de Sánchez con los aliados, los españoles se declaran en todas las encuestas acérrimos atlantistas. Confiesan desacuerdo radical con Trump, pero confían claramente en EEUU y la Otan para su defensa colectiva. ¿No se va a pronunciar Vox contra las amenazas del presidente estadounidense a Europa? Groenlandia demuestra en qué marco se sitúa el conflicto. Hasta cinco senadores republicanos se han pronunciado con claridad contra la amenaza de ocupar la isla. Uno de ellos, Jerry Moran, afirmó “no vamos a tomar el control de otro país que es nuestro aliado”. El 70% de los estadounidenses condena esta amenaza a Dinamarca. Los españoles no dudan: contra Trump, sí, pero no contra Estados Unidos.
Contra el interés nacional
Alguien ha retratado bien al inquilino de la Casa Blanca: “Perro ladrador que solo muerde al que se muestra débil”. Europa debe ganar este pulso en la batalla de la opinión pública de EEUU, que está reaccionando. En contraste, Albares han expresado, negro sobre blanco, una posición tan contraria al atlantismo como la de Trump. Ignora que Estados Unidos es una democracia sólida, a pesar de su actual presidente. Imposible juntar tantas tonterías como las de este indescifrable ministro en la pasada semana. Propuso crear un Ejército Europeo alternativo a la Otan (¿con el 2%?); fortalecer la industria de defensa europea después del embargo a Israel, socio tecnológico esencial; y una de órdago, formar una “Alianza Mundial por el Multilateralismo”. En cuanto a la aportación de tropas en apoyo de Dinamarca, depende de “la composición de lugar”, dice. Y la ministra Robles, “iremos viendo”. De nuevo, el Psoe contra el interés nacional.