Pablo Sebastián-Vozpópuli

  • Convendría aceptar y nunca descartar la opción de que el presidente Pedro Sánchez no agote la legislatura

A la vista del creciente deterioro político e institucional y su impacto negativo para el PSOE en los sondeos electorales, y conocido el calendario judicial en curso de la corrupción ‘sanchista’, convendría aceptar y nunca descartar la opción de que el presidente Pedro Sánchez no agote la legislatura (acaba el 23 de julio de 2027) y decida un adelanto electoral. El que por podría llegar en el otoño antes de la sentencia del juicio de Begoña Gómez o incluso en la primavera de 2027 y también en coincidencia con los comicios municipales y autonómicos del mayo de 2027, en un ‘súper domingo’ electoral.

Y ello a pesar de que Sánchez prometió -especialmente al PNV que teme el progreso de Bildu- que ‘no habrá un ‘súper domingo’ electoral el 23 o el 30 de mayo de 2027, con elecciones generales, municipales y autonómicas. Pero sabido es que Sánchez prometió que nunca pactaría con Podemos un Gobierno de coalición, que no habría indultos para golpistas catalanes, ni políticos corruptos (como Laura Borràs) y menos aún una amnistía como la que se aprobó en beneficio de Puigdemont, del que Sánchez había dicho que lo traería a España para que fuera juzgado por el golpe catalán. Todo ello resultó falso, como tantas promesas de Sánchez anunciadas y luego incumplidas.

De manera que puede haber elecciones generales en España en cualquier momento a partir del próximo mes de septiembre y cuando Sánchez crea que es la oportunidad más beneficiosa para él y para el PSOE. O considere que el tiempo se inicia este otoño hacia la fecha electoral tope del 23 de julio de 2027 irá empeorando sus expectativas a medida que avanza la legislatura y en los tribunales los escándalos como los de Zapatero (a quien la UDEF va a investigar sus cuentas bancarias y las de sus hijas y secretaria desde 2020), Cerdán, Begoña, Leire y un sin fin de procedimientos en los que ya están imputados tres directores de la Guardia Civil. Y a los que se les podría añadir la imputación del PSOE por la financiación en sueldos y en gastos de las cloacas de Leire Díez.

Ayuso adelantará las elecciones en Madrid

Por lo que nadie puede descartar un adelanto electoral de Pedro Sánchez. E incluso, a menor escala, otro adelanto de Isabel Díaz Ayuso (ahora enredada en un piso/oficina en el barrio de Chamberí) en la Comunidad de Madrid en los meses de febrero, marzo o abril de 2027, siguiendo estrategia que el PP ya utilizó en Andalucía.

En la creencia de que Ayuso no querrá sumergir los comicios madrileños en la vorágine de todas las elecciones municipales y de otras autonomías previstas par mayo. Máxime cuando la presidenta madrileña está convencida de que arrasaría al PSOE madrileño que lidera Oscar López, como ya hizo en 2003 con Pablo Iglesias. De esa manera, el PP retomaría la iniciativa política, al igual que con los pasados comicios victoriosos de Extremadura, Andalucía y de Castilla León, aunque en todos ellos tuvo que pactar sus nuevos gobiernos con Vox, lo que probablemente no será necesario en Madrid, donde Ayuso, según las encuestas, obtendrá una mayoría absoluta.

La ‘bala de plata’ republicana

El tiempo político y judicial juega en contra de Sánchez y del PSOE pero el presidente del Gobierno no descarta que aparezca un golpe milagroso a su favor, y además parece decidido a agotar su presencia en el poder hasta el último suspiro del 23 de julio de 2027.

Y no se debe descartar la posibilidad de que Sánchez esté preparando para 2027 unas ‘elecciones constituyentes’, para añadir a los comicios generales -cuando toquen- una papeleta especial de Consulta Nacional ‘no vinculante’ sobre el vigente modelo de Estado español. Proponiendo una III Republica Confederal de Naciones, como alternativa al vigente modelo de monarquía constitucional y parlamentaria consagrada en la Constitución de 1978.

Un disparate monumental y a la desesperada que podría romper el PSOE y al que algunos analistas, como Andrés Trapiello o José Antonio Zarzalejos, han calificado como la última ‘bala de plata’ de Sánchez. Afirmando que el presidente, llevado en volandas por el nacionalismo separatista y la extrema izquierda, es capaz de dar ese paso de incipiente fractura nacional, con el que, y a pesar de que no tendría ninguna validez constitucional, sí se abriría un tenso debate político y social. Convirtiendo el temerario juego de la ‘bala de plata’ en una ‘ruleta rusa’ que llevaría a Sánchez hacia un patético y dramático final.

Todos a La Mareta

Es posible que, en este momento, Sánchez aún no haya decidido qué hacer con el calendario electoral, y que este sea su principal tema de reflexión en el palacete veraniego de La Mareta de Lanzarote. Donde en los pasados años solía reunirse con José Luis Rodríguez Zapatero que también tiene una casa en la isla, aunque dadas sus circunstancias procesales como imputado no parece que este año se pueda producir un nuevo encuentro.

Porque bastante tienen ambos con sus casos políticos y familiares sumidos en imputaciones de corrupción e investigados por la Justicia. De lo que se deduce que no se espera este verano un encuentro estival entre ambos aunque es posible que mantengan abiertas vías de comunicación a pesar de que en su última comparecencia ante la prensa mostró cierta frialdad con respecto a Zapatero cuando declaró: ‘yo no soy su portavoz