José Alejandro Vara-Vozpópuli
- Moncloa improvisa un tedioso argumentario para tapar el ruido de la catarata de la corrupción que apenas cesará en agosto
Contemplar a Begoña Gómez pasearse por la cumbre de la OTAN habría resultado tan grotesco como asistir a una conferencia de Koldo en la Academia de Jurisprudencia. Una distorsión extrasensorial digna de una emisión del Iker Jiménez prepolítico. El juez Peinado se fue de vacaciones y le endilgó al suplente, Antonio Viejo, el encarguito de decidir sobre qué hacer con el pasaporte de la esposa del presidente del Gobierno. Solución salomónica. A Londres sí y a Ankara no. A la graduación de su niña sí, a la reunión del Tratado Atlántico, mejor que no. Por no hacer el ridículo. En qué cabeza cabe la idea de que un jefe de Gobierno europeo acuda a este encuentro mundial del bracete de su tetraimputada esposa. Piensa Sánchez que todo el monte es orégano y que las tragaderas que se estilan en España operan en plano de igualdad en todo el Continente.
Sustos para el Gobierno
Otra bofetada de las que duelen. Otra humillación a la doña, que está convencida de que a ella no hay juez que le tosa ni jurado que la condene. Pretendía quizás hacerse una sesión a lo Melania por Ankara, salvando las distancias, con su colección de outfits rutilantes y su graciosa torpeza en el andar. No ha podido ser y el jamboree de los gerifaltes de la Defensa Atlántica se está desarrollando sin la aportación de la musa de las saunas, lo que posiblemente produjo enorme decepción entre alguno de los asistentes. «Dommage!», parece que exclamó la señora de Macron con esa mueca displicente que le dedica a las advenedizas que deberían dedicarse a limpiar la plata en vez de a ficcionar cátedras de fábula. El juez Peinado recibe así el respaldo de un magistrado a la espera de la decisión del 13 de julio de la Audiencia Provincial sobre la carretada de recursos presentados por la defensa de la prima donna para que se archive la causa.
Julio es mal mes para el Gobierno porque se le acumula un rosario de comparecencias incómodas y de actos judiciales de difícil digestión. Esta semana, por lo pronto, desfilarán ante el juez Pedraz, (que ha pasado de ser el ‘juez Ferraz’ a ‘el juez de la horca’), Cristina Narbona, presidenta del carcomido PSOE; el excomisario Villarejo, gran perejil salsero; Manuel Llamas, el DAO que conminaba a los agentes de la UCO a ‘ponerse de perfil’ cuando investigaran causas de la famiglia; Claudio Rivas, empresario de la trama de hidrocarburos donde de verdad está la pastizara de la banda sanchista, y un sin fin de sospechosos habituales. Hasta agosto, el goteo de citaciones no cesa y los sustos para el Gobierno, tampoco.
El equipo del Ala Oeste de la Moncloa, dirigido por un Rubio desportillado, improvisa iniciativas para que los medios orgánicos eclipsen con noticias ‘en positivo’ el torrente de la corrupción que desborda los informativos. Los hallazgos logrados por los ochocientos asesores del presidente no redondean ni un acierto. Aprobar el techo de gasto rumbo a la presentación de los Presupuestos (contengan la risa). El fallo del Tribunal de Justicia Europea (TJUE) sobre la amnistía a Puigdemont traerá algo de ruido desinflado. Si es a favor, quizás el forajido de Waterloo intente plantificarse frente a la Sagrada Familia al día siguiente de la resolución. Le acompañará el coro de yayoflautas que intentó boicotear, sin éxito, la visita del Papa León. Lo del procés ya solo es mascarada de carnaval.
El ‘partido judicial’
Agitarán también, cuanto se pueda, la polémica sobre la manipulación del censo de cara a las elecciones, con la medidas tan pestíferas como la ‘ley de nietos’, que no es tal sino una chapuza añadida a la ley de Zapatero sobre los olvidados de la guerra, y, por supuesto, la masiva regulación de inmigrantes, que iban a ser medio millón llegaron al millón trescientos. También dará juego agitar el pacto andaluz de Juanma Moreno con Vox, al menos en el sentir de los grandes cabezas de huevo de presidencia, que todavía coligen que mencionar las tres letras del partido de Abascal moviliza a la gente de izquierdas hacia las urnas tanto como el ansia de chistorras animaba a los de Ferraz hacia las adjudicaciones con mordidas. Y, desde luego, la campaña contra los jueces. La Vanguardia y El País, las cacatúas del sanchismo, coincidían el lunes en una encuesta sicalíptica según la cual los españoles consideran que los magistrados de este este país son tan imparciales como los árbitros de Negreira. Es decir, el kirchnerismo en estado puro con la demonización del ‘partido judicial’ que tantos horribles problemas puede generar. Si cuaja.
Estos son los argumentos que maneja el equipo de Sánchez para que las incontenibles novedades judiciales que se avecinan no le amarguen demasiado sus tradicionales vacaciones en el palacete de La Mareta, que este año serán más largas que nunca. Cinco semanas en globo y sin ganas de volver, algo que hasta el momento no se permitió jefe del Gobierno alguno en democracia. El galgo de Paiporta ya es el presidente oculto. El rey de las fugas, el virtuoso del escapismo. No puede pisar la calle ni ya, prácticamente, puede salir de Moncloa. No hay problema. A Begoña nadie la ha echado de menos en Ankara. Où allais tu, madame Sánchez?, habría mascullado Brigitte Macron al ver acercarse por el horizonte ese flequillo sospechoso. ¿Adónde se cree usted que va, señora imputada? Su sitio es el banquillo.