José Alejandro Vara-Vozpópuli
- El Peugeot ha resultado ser la nave Nostromo de Alien. Sólo queda en pie el cuarto pasajero. Por poco tiempo
Así se titula el popular libro de Henry Marsh, eminente neurocirujano y magnífico divulgador. Ante todo no hagas daño arranca con una anécdota terrible. Había operado de un tumor espinal a una joven que, cuando despertó, tenía todo el costado del cuerpo paralizado. “Probablemente me había excedido con la resección y había extirpado una parte demasiado grande del tumor. Había confiado demasiado en mi experiencia como cirujano”. Al día siguiente, acudí a la habitación de la paciente. «La mujer me miró a los ojos, esbozó una mueca y señaló con la mano sana el brazo paralizado. «Yo le dije que he visto pacientes con problemas similares y han mejorado.
-«Antes de la operación confiaba plenamente en usted ¿Por qué iba a hacerlo ahora?, me respondió.
No se me ocurrió qué decirle y me miré a los pies, incómodo.
-Aun así, le creo -añadió ella, quizás sólo por pura compasión”.
La vida del neurocirujano es gratificante pero se cobra su precio, medita Marsh. No todo son aciertos. En un banquero, un error puede ser grave pero con un bisturí resulta terrible. Ante todo no hagas daño, es la prioridad en el quirófano. Esto es lo que le han hecho llegar a José Luis Ábalos personeros de todo nivel de su partido antes de entrar en la celda. Una advertencia habitual en la mafia. Y en las sectas ¿Por qué narices os tengo que creer?, habrá respondido quien fuera número dos del Gobierno y del partido. Sánchez, su valedor, su padrino, lo ha ignorado en sus declaraciones desde que arrancó el baile por los juzgados. Dijo de él que era de su «máxima confianza», pero que desconocía «sus circunstancias, hábitos y cotidianeidad». O sea, que lo zurzan. Algún ministro lo ha tachado de estar desquiciado o que está desesperado porque ya es mayor y el fiscal le pide 24 años. MJ Montero, que llegó a declararle un ‘te tengo en mi alma’ que sonaba a bolero, acaba de certificar que “es un diputado más del grupo Mixto”. Una nota de Ferraz certificaba la postura final del PSOE: «Todo son mentiras, difamaciones y chantajes». Y punto. Esto es la guerra. Hay campos de minas menos peligrosos.
El melón de Air Europa
Antes de acomodarse en su celda, donde dicen que hasta ronca, el recluso Ábalos ya envió varios mensajes periodísticos a su alegre pandilla. Yolanda Díaz lo llamó ‘golfo’ y él deslizó una jugosa insidia sobre los compañeros de piso de la vicedós. Confirmó también el acuerdo suscrito por Sánchez con Otegi en un caserío por los montes vascos, aireado por Koldo, para atar la moción de censura a Rajoy. Y hasta se adentró en el terreno que más enciende al número Uno. “Si abrimos el melón de Air Europa, por ahí podemos llegar a Begoña. Podemos llegar bien llegados”. Ábalos gasta muy mala leche. Como todo secretario de organización de partido que se precie, (ahí Cascos, Guerra…), ha dejado decenas de cadáveres políticos a su paso. Bien lo saben en Moncloa y este comentario a El Mundo sobre la quintaimputada más que como un aviso ha retumbado como una ráfaga de ametralladora.
El nuevo inquilino de Soto del Real tiene munición para volar el sanchismo en pleno sin apenas pestañear. Arrancó desde el principio en el Peugeot, colaboró en los pucherazos de las primarias, defendió en el estrado la moción que tumbó a Rajoy, acompañó a Delcy en la madrugada de las maletas de Barajas y, sobre todo, es destacado protagonista en la jornada del 16 de julio de 2020, cuando se fraguó el extraño y acelerado rescate de Air Europa. Él estuvo ahí, en todas las fases del conciliábulo. Primero con Sánchez y Nadia Calviño en Moncloa. Luego con Koldo y Aldama mientras Begoña Gómez se reunía con Hidalgo en Globalia (la sede de la compañía aérea). Más tarde a solas con Calviño. y finalmente, ya entrada la noche, el mensaje de tranquilidad a Koldo vía Aldama: “Será la semana que viene. Parece que todo ha servido”. A la mañana siguiente, Sánchez le llamó para encomendarle el seguimiento de la operación.
«Un misil fuera de control»
Dice el ahora apestado que «me acusan de recibir pero no investigan a los que dan ¿Me pagaron lo de Air Europa con un mes de vacaciones en un chalet?” Al gran trapisondista de las coimas le da la risa y le subleva la rabia. Siete años piden para Aldama, el muñidor y comisionista de las trampas y a él, por ‘el chocolate del loro’ de las mascarillas, le están pidiendo 24. Tiene 65 y un hijo señalado en el auto como manejador de fondos desde el extranjero. “Ahora es un tiro al aire, es un misil fuera de control”, dicen excompañeros. La cárcel ablanda hasta los espíritus más recios. Mario Conde lo detalló en Memorias de un preso, gran libro. Dani Alves, el depredador de las áreas, se ha ordenado predicador tras dejar el talego. Cerdán se mantendrá firme, aunque le pidan doce años. Koldo mantuvo cerrado el pico este viernes en la Audiencia Nacional. Ábalos, sin embargo, amenaza con tirar de la manta. Quizás vaya en serio. Abascal ha dibujado un escenario siciliano al reclamar que «pueda disfrutar de un programa de protección de testigos porque no sabemos de lo que es capaz la mafia de Sánchez». No se olvide que a Aldama le pegaron tres tiros en la ventanilla de su automóvil.
Tantos amenazan y ninguno canta. Traviatas interrupta. Pero nadie se fía y muchos tiemblan. Temen ‘la llamada del domingo por la mañana’, que nunca es buena, como dice Maxi Guerra en su podcast. Siempre es un sobresalto, una desgracia que cambia vidas. “Lo importante es no hacer daño”, aconseja el neurocirujano. “Lo importante es no joder a los tuyos”, deslizan en el entorno de Ábalos. Una advertencia, una amenaza, chamullos gangsteriles. Tres ya han caído. Sánchez es el cuarto pasajero de ese Peugeot que parece la nave Nostromo de Alien. Por ahora sigue libre y coleando. Pero él no es Sigourney Weaver. Le harán daño. Seguro.