Chapu Apaolaza-ABC

  • En San Sebastián es más probable encontrarte con asesinos de ETA que con sus víctimas

En los mítines, Irene Montero habla cada vez más como si marchara sobre Roma, y ya no sabes si te va a dar una cifra o un guantazo. Cuando hablaban en los canales que le patrocinaba el régimen de los ayatolás, la izquierda de la izquierda afilaba las guillotinas más que una navaja de Taramundi, pero ahora llaman la atención sobre el peligro de discursos que consideran ultras y la amenaza que supone para la democracia José María Aznar. La lideresa consorte de Podemos, que vive en una casa en La Navata con tinaja en la piscina, garita con guardias civiles y un seto que no se lo salta un subsahariano, pretende dar la nacionalidad a los cientos de miles de inmigrantes que va a regularizar con Pedro Sánchez para que así puedan votar. El objetivo es hacer efectiva «la teoría del reemplazo» y «barrer a los fascistas», pero eres un perfecto pirado si crees que llenando el país de inmigrantes y nacionalizando a los nietos de españoles Sánchez se está robando las elecciones.

Las tesis de la alteración del censo electoral se consideraban hasta ayer propias de conspiranoicos con un embudo de latón en la cabeza, y mira. En una entrevista, Óscar Jaenada contaba recientemente que le gustaba vivir en San Sebastián porque hay paz, tranquilidad y porque en Madrid no paraba de cruzarse con fascistas. En Madrid abre un conocido restaurante navarro al que acude gente de tanto postín que un amigo me advirtió que era un buen sitio si querías ver a Naomi Campbell, pero un mal sitio para cenar con Naomi Campbell. Hace un tiempo me acordé del día en que, cenando en San Sebastián, que por cierto es mi ciudad natal, en la mesa de al lado estaba el terrorista Valentín Lasarte, que debe de ser más del gusto de Jaenada.

Los auténticos héroes de la democracia de hoy son los etarras. Según el sanchismo, matan menos que el PP. En San Sebastián es más probable encontrarte con asesinos de ETA que con sus víctimas. A estos últimos los animaron a buscarse un refugio en el exilio y allí pasan la vida como perfectos fascistas. Viven en El Puerto de Santa María, desde donde escuchan de vez en cuando a la izquierda jactarse de cómo nadie vota al PP en el País Vasco, no como en la invivible Madrid, que cantaba Sabina, en la que prefieren a Ayuso. Así es como Óscar Jaenada puede al fin pasearse por La Concha tranquilamente y celebrar indirectamente el exilio de los fachas. También asume que no hay artistas de derechas, cosa tan cierta como que entre los futbolistas no hay homosexuales, ni en San Sebastián hay un Corte Inglés. Doscientos mil ciudadanos tuvieron que huir de Euskadi empujados por el odio, el terror y la violencia. Una vez que la izquierda nacionalista expulsó a sus contrincantes, logró el poder gracias a un censo electoral viciado por el efecto de los tiros en la nuca y las bombas, pero ahora tienen a Óscar Jaenada, que viene a contar lo bien que se vive allí.