Pablo Sebastián-Vozpópuli
- Trump se reserva sus represalias con una atención especial para la España de Pedro Sánchez
La propaganda política invade y justifica como avance científico el récord del viaje espacial más alejado del planeta Tierra (400.771 kilómetros). La misión del Artemis II y su cápsula Orión con sus cuatro astronautas que ya están de regreso, tras diez días de periplo exploratorio. Y preparatorio de una futura una base en la Luna que será militar (la cara oculta del viaje) y permanente aunque los EE.UU la presentarán como una base científica. Lo que no creen Rusia ni China, país este último que también está inmerso en la carrera por la conquista lunar.
Estamos en la Tierra en varios conflictos armados -como los de Ucrania, Líbano e Irán (este último con un frágil ‘alto el fuego’ de dos semanas), con pandemias enfermizas, hambrunas, migraciones desesperadas y toda clase de desastres. Mientras los líderes de las potencias mundiales y de las muy ricas empresas tecnológicas se dedican a tirar cohetes al espacio (como Bezos y Musk) y a la conquista de la Luna en lugar de solucionar los graves problemas de los habitantes de la Tierra.
‘Acabar el trabajo’
Y todo ello cuando la peligrosa guerra de Irán, que amenaza la economía y el aprovisionamiento energético mundial, no se ha acabado a pesar de la vigente y frágil tregua (que se resume en el cese de los ataques durante dos semanas y la apertura del estrecho de Ormuz) que ha propuesto Irán. Un alto el fuego temporal al que se ha agarrado a la desesperada un Donald Trump, que no sabe cómo salir de esta guerra, que no ha ganado, y que está hundiendo su popularidad en USA (al 35 % de aceptación, según las últimas encuestas). Una tregua que pretende de romper Israel atacando ferozmente Líbano, para que no termine el conflicto con Irán. Lo que también desean Arabia Saudita y otras de las naciones del Golfo Pérsico, para que EEUU machaque a Irán. Lo que nos conduce a la conclusión de que Netanyahu engañó y metió a Trump en la guerra y ahora no quiere que se vaya, ‘sin acabar el trabajo’ de destruir el régimen de los ayatolás iraníes. El que sigue fuerte, armado y en pie.
Aunque ahora da la impresión de que Trump se va alejando de Netanyahu poco a poco pero sin saber hacia dónde va. Y, a la vez, mientras sigue reforzando su despliegue militar en la zona del conflicto por si la guerra abierta volviera a empezar. Una guerra que, desde luego, no han ganado los Estados Unidos, por más que canten victoria, para justificar que Washington se haya agarrado al ‘alto el fuego’ propuesto Iran en unas negociaciones de Paquistán, tras renunciar Trump (otra reculada estilo TACO) a sus apocalípticas y genocidas amenazas a Irán: ‘volverán a la edad de piedra’, ‘vamos a destruir una civilización”, ‘acabarán en el infierno’. Las bravatas y el obsceno lenguaje -‘abran el puto estrecho, cabrones’- con las que el presidente USA incurre en ‘crímenes de guerra’ y se presenta como un más que enloquecido e iluminado presidente de los EE.UU. Lo que está provocando protestas y deserciones en la filas republicanas de Trump y entre sus seguidores del movimiento MAGA que coinciden al decir que Trump está mal de la cabeza y que debería sufrir su destitución con un ‘impeachment’ en el Congreso americano activando, tras un pacto entre los demócratas y los republicanos, el artículo 25 de la Constitución.
Israel no está de acuerdo con el alto el fuego en Irán, que en teoría acata, pero descarta suspender sus ataques en el sur del Líbano. Como tampoco están satisfechas las naciones y emiratos del Golfo Pérsico que esperaban que EE.UU, e Israel acabarían con el régimen de los ayatolás, lo que no va a ocurrir si tras la presente tregua se firma un acuerdo permanente de paz, lo que solo será posible si Irán abre sin condiciones el estrecho de Ormuz, lo que no parece tan sencillo de ejecutar.
España, bajo amenaza
A la espera de concluir la guerra, Trump sigue quejándose de sus aliados de la OTAN porque no le ayudaron en la guerra y se reserva sus represalias con una atención especial para la España de Pedro Sánchez que ya veremos si afecta a las bases de Rota y Morón, las relaciones comerciales o a Ceuta y Melilla. En este momento lo que más le preocupa a Sánchez es el patético espectáculo que están dando en el Tribunal Supremo las ‘sobrinas’ de José Luis Ábalos que el ex ministro de Transportes contrató en empresas públicas para agradecer, o pagar, sus servicios amorosos. Tal y como quedó claro en las declaraciones ante el tribunal de Jésica y Claudia, una que no acudía a trabajar y otra que leía libros sobre trenes.
La banda y el puterío de Ábalos y Koldo -y el de las saunas de Sabiniano, en las que ejercía de contable Begoña Gómez, también imputada por tráfico de influencias como el hermanísimo David Sánchez– enfangan ahora el ‘heroico’ pacifismo beligerante del presidente Pedro Sánchez contra Trump. Cuando el PSOE ya enfila, con Marichús Montero en el cartel, la campaña electoral de los comicios de Andalucía del 17 de mayo, donde Juanma Moreno ya los espera a ‘porta gayola’ en el albero sevillano para salir airoso, como Morante de la Puebla en el domingo de resurrección, con el Rey don Juan Carlos I en el palco de honor.
El test de la extrema izquierda
Unos comicios del Sur donde el PP de un Feijóo atribulado por el juicio de la ‘Kitchen’ de los tiempos de Rajoy, espera poder frenar en seco el ascenso vertiginoso de Vox. Y donde se pone a prueba el nuevo pacto de la extrema izquierda que allí lidera Maillo de IU, y que no gusta a nada a Pablo Iglesias. Pacto que espera dinamitar el fundador de Podemos de cara a las próximas elecciones generales de 2027, donde Iglesias pretende imponer un ‘menage a trois’ de Podemos, con IU y Gabriel Rufián.
Pequeñas escaramuzas a babor de la política nacional y ajena a la gran y enorme partida de la guerra de Irán en la que parece que Trump no quiere seguir a pesar de las presiones de Netanyahu que presume de tener siempre ‘el dedo en el gatillo’. Sobre todo ahora que el presidente norteamericano parece haber entendido que el verdadero armamento nuclear de Irán es el estrecho de Ormuz y la onda expansiva que provocaría su estrangulamiento por parte de Irán. De ahí que la apertura Ormuz se haya convertido ahora para Trump en su obsesión y en su prioridad.