Félix Bolaños, en una de esas justas dialécticas que pretende establecer el hombre contra Cayetana Álvarez de Toledo dijo hace diez días  en la Comisión Constitucional del Congreso:  “Tengo para usted una mala noticia: Usted sueña con que me salpique algún procedimiento judicial. Lamento decirle que va a seguir soñando muchos años. Gracias”. Han bastado diez días para que el juez Peinado lo haya salpicado citándolo como testigo por la contratación de la asesora de Begoña Gómez, la mujer del presidente que ya estaba imputada por cuatro delitos, a saber: corrupción en los negocios, tráfico de influencias, apropiación indebida e intrusismo y ahora el juez ha abierto una pieza separada por malversación en la que ha llamado a declarar a Bolaños.

Cayetana lo destacaba: “He tenido un sueño lúcido” y le hacía un augurio más bien pesimista sobre los oficios que la UCO ha enviado al juez del Tribunal Supremo, Angel Hurtado. En ambos se le dice que a finales enero pidió a las empresas Google y Whatsapp que conservaran los datos relacionados con la investigación que se sigue a Don Alvarone por la filtración de los datos de Alberto González Amador y las dos empresas han dicho que sí, que los guardan. “Otra mala noticia para Félix Bolaños. Todo se sabrá”, ha comentado la diputada popular. No es improbable, decía el portavoz popular Tellado que en esa información que van a guardar para la UCO las dos empresas citadas haya correos muy interesantes de Bolaños al fiscal general. Y lo de Pilar Sánchez Acera, que le dictaba a Lobato el correo del abogado de González Amador.

Begoña Gómez se reinventa como inspectora de empresas para que cumplan la agenda ecológica de Sánchez: ha incorporado una nueva línea a su currículum. Después de ver cancelados su cátedra y sus másters en la Complutense, ha dedicado los últimos tiempos a acreditarse como «certificadora» de «sostenibilidad». Un diploma, expedido por una escuela privada internacional -GRI Academy- (Global Reporting Iniciative) que la capacita para elaborar «informes de sostenibilidad» de las empresas y evaluar el compromiso de las compañías con el Medio Ambiente y los Derechos Humanos.

El encuentro del presidente del Gobierno con su vicepresidenta segunda no era un encuentro en la cumbre y terminó como era de esperar: con el acuerdo básico en que no están de acuerdo. Yolanda Díaz explicó lo que para ella es una prioridad: que no es la cuestión de la Defensa en la guerra de Rusia contra Ucrania: «Garantizar la seguridad europea pasa hoy por poner la cohesión social y la lucha contra el cambio climático en el centro de nuestras políticas. No habrá seguridad europea si no afrontamos la lucha contra la precariedad y la pobreza endémica que existe en el continente»

Pilar Alegría, criatura, realizó su rueda de prensa posterior al Consejo de mInistros, como suele, despachando todas las preguntas que se le hicieron con generalidades. El aumento del gasto en defensa no va a suponer una merma del gasto social, dijo la mermada, que parece creer en la elasticidad infinita del gasto. Era una promesa de Pedro Sánchez a Yolanda Díaz. «Este Gobierno es un Gobierno prudente y perfectamente consciente de la situación». «Paso a paso». «A la seguridad de Europa y la paz de Ucrania no se les puede dar respuesta con frases simplistas». ¡Con frases simplistas, dice la tía más simple del Gobierno!

El asesinato de la cuidadora Belén Cortés ha vuelto a reconsiderar la ley del menor. Decía la abogada de familia Ana Rodríguez que a los 17 años no son niños. 17 años tenía la mayor de los tres asesinos. Los otros dos, de 14 y 15 años tienen un historial impresionante: uno agredió a su propio padre varias veces en mes y medio, rompiéndole la nariz. El otro cometió 37 delitos durante un fin de semana. A mí en este sentido me pareció ejemplar la justicia británica cuando condenó a dos niños de 11 años, John Venables y Robert Thompson por haber secuestrado, torturado y asesinado en 1993 a un niño de tres años, James Bulger. Los dos fueron condenados a prisión hasta que cumplieran la mayoría de edad, momento en que fueron excarcelados. Venables fue condenado después en dos ocasiones por posesión y distribución de pornografía infantil.